10 de marzo de 2019 - 00:00

Macri, la grieta y los bien pensantes - Por Luis Alberto Romero

Todo el mundo habla de “la grieta”. Una metáfora imprecisa se ha convertido en un concepto explicativo de sentido tan evidente que no requiere de ninguna precisión. Muchos han encontrado en ella la clave del drama de los argentinos, siempre divididos y enfrentados, desde Moreno y Saavedra hasta Macri y Cristina. El simplismo, banal y provinciano, inunda nuestros medios de comunicación. Otros interpretan cualquier coyuntura del presente en términos de la grieta, otro simplismo.

Últimamente es común buscar un culpable. Curiosamente, no se menciona a Cristina sino a Macri, quien la está profundizando, por mezquinas razones electorales; algunos hasta sugieren incluso que fue él quien la inventó.  Vale la pena darle algo de precisión a la idea de la grieta. La política democrática del siglo XX estuvo atravesada por una escisión cultural, especifica y de larga duración, que se prolonga al presente. A uno y otro lado hay actores, cambiantes pero con un núcleo estable, de fuerzas notoriamente desiguales.

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