En 40 minutos, y entre unas pocas interrupciones por aplausos del oficialismo, Mauricio Macri pidió la aprobación de 9 leyes y celebró el debate sobre la despenalización del aborto, con un derroche de optimismo sobre la marcha de la economía.
En 40 minutos, y entre unas pocas interrupciones por aplausos del oficialismo, Mauricio Macri pidió la aprobación de 9 leyes y celebró el debate sobre la despenalización del aborto, con un derroche de optimismo sobre la marcha de la economía.
Así, transcurrió su tercer discurso como Presidente de la Nación ante la Asamblea Legislativa, para dejar inaugurado el 136° período de sesiones ordinarias.
A diferencia de los dos años anteriores, en que fue abucheado por el kirchnerismo y la izquierda, esta vez los diputados y senadores escucharon en silencio las palabras del mandatario, que tampoco se detuvo en criticar a la gestión de su antecesora, Cristina Kirchner, como sí lo había hecho, y con denuedo, en 2016 y 2017.
La ex mandataria peronista fue la gran ausente de la ceremonia, a la que tampoco asistió su colega senador y también ex presidente peronista Carlos Menem.
En la mayor parte de su discurso, el presidente se refirió al tema económico. “Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer. Las transformaciones que hicimos empiezan a dar frutos”, dijo al comienzo de ese tramo.
Y amplió: “Un camino distinto por fin nos está sacando de tantos años de repetir los mismos errores. Un camino de desarrollo, en el que estamos combatiendo la pobreza para que nadie quede atrás”.
Método: el gradualismo
En referencia a la gestión de gobierno enfocada en la economía, Macri argumentó: “Elegimos el camino del cambio con gradualismo, un camino en el que todos los argentinos estemos unidos por el esfuerzo; tenemos metas para bajar la inflación, para reducir el déficit fiscal. Y como las vamos a cumplir, vamos a dejar de endeudarnos y se van a multiplicar las inversiones en un país confiable”.
Precisamente, de los 9 proyectos de ley que pidió aprobar Macri tres son de índole económica: el blanqueo de trabajadores, la extensión de días de licencias laborales (entre ellas, la de paternidad) y el régimen de Financiamiento Productivo (mercado de capitales), que tiene media sanción de Diputados.
Las dos primeras, que aún no fueron enviadas al Congreso, son textos sustitutos del frustrado proyecto de reforma laboral, que había ingresado el año pasado por el Senado y que Pichetto mandó a guardar por falta de acuerdo y reparos del sindicalismo. Esta partición es un nuevo intento, pero sobre todo es un gesto del Gobierno ante la queja de sus principales aliados parlamentarios.
Otros tres de los 9 proyectos de ley que el Presidente pidió dar curso son de naturaleza judicial: la extinción de dominio, para "recuperar lo robado" en casos de corrupción, que ya tiene la media sanción de Diputados, y las reformas de los códigos Penal y Procesal, que aún no ingresaron al Congreso.
"Les pido a los legisladores que les den a estos temas la importancia que merecen para cuidar a todos los argentinos", dijo sobre las reformas penal y procesal luego de elogiar la tarea realizada por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, una de las funcionarias más cuestionadas por la oposición.
"Queremos sentirnos cuidados, y para eso también tenemos que pensar en los que nos cuidan. Las mujeres y los hombres de nuestras fuerzas de seguridad se juegan la vida por nosotros y merecen todo nuestro respeto y admiración", dijo Macri, mientras la transmisión oficial enfocaba a una sonriente Bullrich, un mes después de la polémica defensa gubernamental al policía Luis Chocobar, procesado judicialmente por haber matado por la espalda a un ladrón.
Conexión
Macri también anunció que presentará un proyecto de ley de Integridad Pública (reforma de la actual ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública), para luchar contra la corrupción, y pidió a los legisladores cambiar la norma que prohíbe que se publiquen los resultados por escuela de la evaluación Aprender.
La novena iniciativa anunciada por Macri, que aún está en fase de redacción en el Gobierno, está destinada a disminuir el embarazo adolescente no intencional porque, según dijo, "cada año más de cien mil chicas menores de 19 años quedan embarazadas y 7 de cada 10 de esos embarazos no son intencionales".
El mandatario conectó este último asunto directamente con el proyecto de legalización del aborto, que será presentado el martes con unas 70 firmas de diputados de distintas bancadas, incluida la del oficialismo.
"Hace 35 años que se viene postergando un debate muy sensible que como sociedad nos debemos: el aborto. Como más de una vez dije, estoy a favor de la vida. Pero también estoy a favor de los debates maduros y responsables que como argentinos tenemos que darnos. Por eso, vemos con agrado que el Congreso incluya este tema en su agenda de este año. Espero que se escuchen todas las voces y se tomen en cuenta todas las posturas", dijo Macri.
Pese a que las palabras del Presidente respondían directamente su reclamo, los legisladores que promueven el aborto legal, que en el hemiciclo estaban identificados con un pañuelo verde, no lo aplaudieron, con las únicas excepciones de los radicales Fabio Quetglas y Josefina Mendoza.
La oposición, en general, no aplaudió nunca en todo el discurso de Macri, salvo al inicio, cuando a regañadientes tuvieron que ponerse de pie porque había pedido rendir un homenaje a los 44 tripulantes del submarino extraviado ARA San Juan.