El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva aseguró en las afueras de San Pablo que en abril de 2018 eligió ir a la cárcel en vez del exilio tras ser condenado "injustamente" porque debía "probar la mentira" en su contra.
El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva aseguró en las afueras de San Pablo que en abril de 2018 eligió ir a la cárcel en vez del exilio tras ser condenado "injustamente" porque debía "probar la mentira" en su contra.
"Podría haber ido a una embajada, a otro país, pero precisaba probar la mentira y que Sergio Moro (el actual ministro de Justicia que lo condenó entonces) no era un juez, sino un canalla", dijo Lula frente a una multitud agolpada en el exterior de la sede del sindicato metalúrgico en el suburbio paulista Sao Bernardo do Campo.
Un día después de su liberación, Lula se acercó a este lugar simbólico, donde además de iniciar su vida política como líder obrero, estuvo atrincherado dos días antes de acatar la orden de prisión en su contra.
Miles de personas y dirigentes de movimientos afines se congregaron frente al edificio, en el que el ex mandatario mantuvo una reunión con la dirección del Partido de los Trabajadores (PT) antes de pronunciar su discurso.
El expresidente brasileño salió de prisión un día después de que el Tribunal Supremo determinara que una persona sólo puede ser encarcelada después de agotar todas las apelaciones.
El fallo de la corte también aplica para otros reclusos que apelan sus condenas, entre ellos políticos y ejecutivos encarcelados en una extensa pesquisa de corrupción conocida como Lava Jato.
La pesquisa fue elogiada por trabajar para desmantelar la cultura de impunidad de Brasil, pero es cada vez más criticada por supuestamente ser utilizada con fines políticos.
La pesquisa comenzó en marzo de 2014 cuando se investigó a una estación de servicio en Brasilia vinculada con intercambio de dinero en el mercado negro. Terminó desenterrando sobornos por miles de millones de dólares.