7 de abril de 2018 - 21:54

Lula da Silva: la detención que dividió a Brasil en dos partes

Seguidores y críticos del ex presidente se repartieron hoy las calles de las principales ciudades de ese país para expresar su postura.

Seguidores y críticos del ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva se repartieron hoy las calles de las principales ciudades de Brasil para expresar su respaldo al ex mandatario, en un caso, y celebrar su entrada en prisión, en el otro, en la jornada de mayor tensión desde que se inició el proceso al líder metalúrgico.

Las manifestaciones para festejar la prisión o para exigir su pronta libertad, aunque no fueron multitudinarias, se dieron en Brasilia, San Pablo, Río de Janeiro, Curitiba y Fortaleza, entre otras ciudades.

Los grupos que festejaron el arresto fueron mayoritarios y más ruidosos, porque se manifestaron haciendo sonar las bocinas de sus vehículos, con cacerolazos y lanzando fuegos de artificio. Algunas cuentas de la red Twitter, inclusive, mostraron a brasileños brindando en las calles.

Los pequeños grupos de manifestantes contrarios a Lula se concentraron en barrios de clase media de Brasilia pero se dispersaron rápidamente por la lluvia, consignó la agencia EFE.

En San Pablo, la mayor ciudad de Brasil, las manifestaciones se concentraron en la zona oeste, también en los barrios más elegantes, mientras que en Rio de Janeiro las celebraciones se dieron en la zona turística zona sur, donde sonaron pitos y cacerolazos.

En Curitiba, la ciudad sureña a la que Lula fue llevado tras presentarse a la Policía y en la que se espera que cumpla al menos parte de su condena, también se escucharon gritos de seguidores y detractores del exjefe de Estado en el momento en que las redes de televisión mostraron que ya estaba bajo la custodia de las fuerzas de seguridad.

Detractores y partidarios de Lula también se encontraron frente a la sede de la Policía Federal en San Pablo, a donde el expresidente fue llevado inmediatamente después de su detención para los respectivos exámenes médicos.

La policía tuvo que separar los grupos tanto en San Pablo como en Curitiba porque se llegaron a registrar algunas agresiones y enfrentamientos en medio de la polarización que vive el país.

La principal movilización desde que fue ordenada la detención de Lula fue la que se concentró frente a la sede del Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, la cuna política de Lula. En donde el ex presidente estuvo desde el jueves.

Militantes del Partido de los Trabajadores, de organizaciones sindicales y sociales, como el de los Sin Techo y Sin Tierra, se concentraron frente a la sede sindical y hasta demoraron la salida de Lula cuando ya había anunciado su decisión de entregarse.

Según la Asociación Brasileña de Periodismo Investigativo, al menos seis periodistas fueron agredidos o amenazados por simpatizantes de Lula en Sao Bernardo. Otros tres casos de agresión a hombres de prensa se habían registrado ayer y otro esta misma mañana.

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