17 de febrero de 2015 - 00:00

Los serruchos del dólar

Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes

Más allá de que se mencionen razones de oferta y demanda, que pueden ser ciertas, lo real es que lo que ha generado las bruscas oscilaciones de precios de materias primas en el último año, ha sido la cotización del dólar en los mercados internacionales y sus variaciones impactan tanto en los precios como en las paridades cambiarias de las monedas de otros países así como en los flujos monetarios.

El año pasado, cuando la Reserva Federal de EEUU anunciaba el fin de los planes de expansión cuantitativa, se pusieron en acción los especuladores pensando que pronto la autoridad monetaria comenzaría a aumentar la tasa de interés, que desde 2008 está cerca del cero. Por eso comenzaron a vender posiciones en países emergentes para comprar bonos de EE.UU y a presionar el precio del dólar en desmedro de otras monedas.

Cuando el dólar sube, los precios de las materias primas que cotizan en esa moneda ajustan sus precios a la baja y, por esa razón, desde el año pasado comenzaron a disminuir los precios de metales, como el cobre, y de granos, como soja, maíz y trigo, entre otros. El petróleo había conseguido evitar bruscas bajas pero, a fines del año pasado, comenzó un recorrido descendente, siguiendo una profundización de la caída del dólar.

En este recorrido, mientras el dólar alcanzaba un precio récord de 1,10 frente al euro, cercano al valor al momento del nacimiento de la moneda europea, el petróleo caía a 45 dólares el barril, produciendo un desajuste muy complejo en los países productores.
Todo esto por la expectativa de las medidas monetarias de la Reserva Federal.

Pero la semana anterior todo cambió. Primero, aparecieron noticias que mostraban que la economía norteamericana no muestra signos de fortalezas tales como para subir la tasa de interés que, aunque no sea muy importante, marcaría una tendencia en los mercados. A esto se sumaron noticias positivas provenientes de Grecia, que muestran al nuevo gobierno proclive a conseguir acuerdos amigables con los acreedores evitando una situación de default.

Con todas estas noticias juntas, los inversores tomaron nota de que la Reserva Federal no iba a tomar decisiones en materia de tasas en el corto plazo y por esa razón comenzaron un movimiento que golpeó en todos los mercados. Primero, subieron las bolsas, empujadas por las acciones de las empresas petroleras mientras el precio del crudo subía hasta 54,50 dólares por barril.

En otros mercados, el dólar se depreció ante el euro hasta 1,13 y recuperaron valor las monedas de algunos países. También se recuperaron los precios de las materias primas y la soja, por ejemplo, volvió a valer 360 dólares la tonelada, un precio que había abandonado hace tiempo. En el caso de Brasil, su moneda siguió perdiendo terreno hasta 2,83, su valor más bajo desde 2004.

Como se puede ver, el dólar puede manejar los mercados y las economías mundiales pero, por detrás, están la Reserva Federal y los especuladores. Todo el año vamos a vivir serruchos similares, pero solo hay que seguir la tendencia más allá de las oscilaciones diarias.

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