3 de julio de 2016 - 00:00

Los kayaks se multiplican y obligan a cambiar la ley náutica

Se calcula que hay más de 5 mil. Como deben pagar una matrícula, dicen que eso desalienta la actividad porque en las provincias vecinas no se les cobra. Acuerdo para modificar la normativa.

La gran cantidad de personas que está eligiendo el kayak, tanto como actividad deportiva cuanto recreativa, ha obligado a impulsar una modificación en la ley que regula las actividades náuticas en la provincia.

Es que estas embarcaciones -a las que se suman las de windsurf y kitesurf- deben pagar una matrícula muy elevada, al nivel de los grandes barcos, lo que para sus cultores desalienta el deporte y el turismo en los espejos de agua de Mendoza.

Según datos de la Dirección de Recursos Naturales, en 2015 y lo que va de 2016 se matricularon 910 kayaks en toda la provincia, aunque las agrupaciones de deportistas de esta disciplina dicen que debe haber entre 5 mil y 7 mil en total, de los cuales sólo 1.500 estarían matriculados. Es decir, sólo una minoría cumple con la ley.

Obstáculo legal

Sin duda que los kayaks están de moda. Aunque en invierno disminuye su uso, es habitual que en verano los espejos de agua reciban a cientos de practicantes y tanto el gobierno como los kayakistas ya están pensando en anticiparse a la próxima temporada estival.

Es por esta razón que la comisión de Hacienda y Presupuesto de Diputados, presidida por Jorge López (UCR), se reunió la última semana con Gustavo Solá, de la Dirección de Recursos Naturales, para analizar modificaciones a la Ley de Náutica Provincial, especialmente para las tasas retributivas por matriculación o inspección de embarcaciones.

“Esta ley obstaculiza el desarrollo de una actividad deportiva y que ambientalmente es muy buena, a través de la solicitud del pago de una matriculación, de una inspección y del ingreso a cualquier espejo de agua en todo el territorio de la provincia", fundamenta el diputado Edgar Rodríguez (UCR), que elaboró el proyecto de modificación junto a tres asociaciones de kayakistas: Pesca en Kayak Mendoza, Mendoza en Kayak y la Asociación San Rafaelina de Kayaks. Además, colaboró el secretario legislativo, Diego Mariano Seoane.

El documento, según indicaron, ha quedado redactado de una manera que beneficiará a todos los cultores de la actividad. Básicamente, el proyecto de ley estipula que se exima del pago de matrícula a todos los kayaks, tanto de los habitantes de Mendoza como de los turistas que vienen con su embarcación a disfrutar las aguas mendocinas.

Esta iniciativa, además, prevé la inscripción, por única vez, de los kayaks nuevos, sin costo. Por otra parte, en el momento de la registración se entregará al kayakista información sobre las medidas de seguridad con que debe contar y las precauciones que debe tomar antes de embarcarse y durante su estadía en el agua.

“Lo que se hace es para que la gente que compra alguna embarcación de este tipo tome conciencia de los requisitos que se necesitan como una cuestión de seguridad y no del cobro de una tasa”, señaló Rodríguez.

“Tenemos una ley del año ‘70”, reflexionó Solá, y por ello es necesario “adaptarnos en las cuestiones básicas de seguridad, en consonancia con los estándares internacionales” que, por ejemplo, determinan los mismos requisitos, para aprobar una embarcación, que la Prefectura Naval Argentina.

Problema económico

Los problemas que tiene la actual ley pasan principalmente por lo económico. Es que se exige un pago de tres derechos: de navegación, de inscripción y una matrícula anual. Entre los tres, el costo que se debe pagar es de 675 pesos por año.

El problema es que si bien esa cifra incluye un matriculado que se paga por única vez, mientras el kayak no se transfiera, sí debe pagar derecho de navegación todos los años, se use o no la embarcación. “Es como si las bicicletas pagaran derecho de uso, y esto es una actividad comparable. No contamina, es saludable... Es ridículo que se nos cobre por esto, más teniendo en cuenta que se nos cobra lo mismo que un bote a motor”, explicó Juan José, un mendocino practicante habitual de kayak.

Respecto del turismo, todos coinciden en que el cobro de estos cánones desalienta la elección de la provincia como lugar de práctica ya que, por ejemplo, un kayakista de Buenos Aires elige ir a navegar a lagos de San Juan o San Luis, donde no debe pagar, antes que venir a hacerlo en Mendoza. Recordemos que en nuestra provincia tanto el kayak como el windsurf y el kitesurf (similar al anterior pero con un aladelta en vez de vela) se pueden practicar en Potrerillos, El Carrizal, El Nihuil y Los Reyunos.

Otro problema de la actual legislación es que cuando alguien quiere vender su kayak debe hacer un trámite similar a cuando se vende un auto, con el pago de la transferencia incluido.

De hecho, explicaron que para hacerlo los propietarios de este tipo de embarcaciones deben ir con su esposa -en el caso de estar casados- para firmar los papeles. “Nosotros proponemos un registro para llevar un control, pero sin ser tan estrictos”, explicó un kayakista mendocino experimentado.

Navegación segura

Según contó Alejandro Álvarez Aciar, uno de los impulsores de la modificación de la ley desde las organizaciones de deportistas, la actividad es cada vez más convocante y no sólo se limita a lo deportivo sino que busca realizar tareas solidarias cerca de los espejos de agua donde practican, para que se beneficie toda la comunidad.

También aseguró que en el corto plazo planean crear una escuela para enseñar, sin fines de lucro. “Queremos educar sobre seguridad, ambiente, pesca deportiva y remo. Ésta es una actividad que valora mucho la vida al aire libre y lo recreativo”.

En tanto, desde la Secretaría de Ambiente, reconocen que la actividad es tan nueva que las empresas aún no tienen una estimación cierta de la durabilidad de los materiales con que se construyen los kayaks, plástico rotomoldeado en su mayoría.

“Nuestra preocupación es que la venta masiva y para todo tipo de público genera que en muchas ocasiones las personas que adquieren estas embarcaciones encuentran que, una vez en el agua, desconocen las técnicas básicas para poder subirse nuevamente en caso de darse vuelta. Esto, dependiendo del ambiente y la época en que se desarrolla la actividad, puede acarrear algunos inconvenientes como casos de hipotermia en algunos embalses”, reconocieron desde el organismo.

Por otra parte, aseguraron que es una actividad que no debe practicarse en solitario, sin los elementos de seguridad y que siempre debe informarse a algún familiar en caso que no se ingrese al agua por un club habilitado.

La mitad de las balsas ya no navegan

En la provincia hay más de 711 embarcaciones tipo catamarán -denominadas balsas- registradas, aunque la mitad de ellas tienen un deterioro muy avanzado y ya no navegan. El mayor número de matrículas en 40 años se dio en la década del ‘90 y luego fue progresivamente disminuyendo.

Divididas por departamento (donde hay espejos de agua), vale decir que en San Rafael -y más específicamente en Valle Grande- hay 6 balsas (1 particular y 5 comerciales). En tanto, en el embalse Los Reyunos hay 20, entre ellas unas 8 comerciales.

En el Valle de Uco, en Agua del Toro, hay 30 balsas particulares. El embalse El Carrizal cuenta con más de 250 particulares y 18 comerciales. En tanto, en el Potrerillos -el más nuevo de los espejos de agua- no hay ninguna registrada, lo que marca el ocaso de la actividad.

En números

Durante el año pasado y lo que va de 2016 se matricularon en la provincia 910 kayaks, de los cuales 670 se registraron en el Gran Mendoza (incluye El Carrizal). El resto fueron: 90 en la Zona Este, 141 en San Rafael y 9 en el Valle de Uco.

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