3 de octubre de 2015 - 00:00

Los italianos y la guerra

El Incaa TV emitirá cada sábado de octubre un ciclo sobre la Segunda Guerra Mundial a través del lente de las cámaras de Rossellini, Cavani, Rosi y Visconti.

Los sábados a la medianoche en el ciclo “clásicos”, se reagruparán en el décimo mes del año una serie de películas italianas que exploran historias relacionadas con la guerra europea de la década de 1940.

Se verán cintas, ordenadas cronológicamente, de Roberto Rossellini, Gillo Pontecorvo, Luchino Visconti, Liliana Cavani y Francesco Rosi.

La última trilogía de guerra
El ciclo se inicia con "El hombre de la cruz" ("L'uomo dalla croce"), estrenada en 1943, en la que Rossellini alterna con precisión el estilo documental con escenas melodramáticas, un estilo que afirmó en sus primeros largometrajes.

La historia se desarrolla en el frente de combate en Ucrania durante el verano de 1942. Un departamento de tanques del “Corpo Spedizionario Italiano in Russia” o “C.S.I.R.”, de regreso de una misión, recibe la orden de trasladarse a otro lugar del campamento base para hacer la logística para un nuevo ataque.

Pero el capellán militar (Alberto Tavazzi) se niega a salir de la aldea y decide quedarse a cuidar a los soldados heridos.

Sin embargo, este es capturado por los rusos, se escapa y se refugia con sus soldados en recuperación en una casa, en la que puede ejercer su apostolado entre las mujeres y los niños.

Fiel a las consignas del emergente neorrealismo italiano, Rossellini filmó en blanco y negro en los campos abiertos de Ladispoli, en Lazio, con actores no profesionales, inspirado en los relatos heroicos de ovacionado padre y héroe de guerra Reginaldo Giuliani (1887 - 1936), quien fuera asesinado en la batalla de Passo Uarieu.

“L’uomo dalla croce” es un film de propaganda del gobierno fascista que Rossellini dirigió mientras intentaba en vano terminar “Desidario” en julio de ese mismo año.

“Desidario” en realidad fue un rodaje fallido que tuvo que ser interrumpido varias veces por la guerra y que fuera terminado por otro director en 1944, Marcello Pagliero, con otro guión y sólo con algunos retazos registrados por Rossellini.

La película, sobre un solo hombre y la guerra, resulta desde el punto de vista actual muy apocalíptica, con disparos en casi todo el metraje y varias secuencias abrumadoras de niños gritando, madres asesinadas y soldados enloquecidos por los terrores de los combates.

De todas maneras, el largometraje no se destaca dentro de la amplia y aplaudida filmografía del director italiano, aunque resulta una rareza atractiva su estreno en la pantalla chica.

El film cierra de hecho la trilogía de la guerra del director completada por “La nave bianca” (1941) y “Un pilota ritorna” (1942).

Revisionismo 
Las siguientes cintas se despegan de las décadas del '40 y '50 y al mismo tiempo se desconcentran de las escenas bélicas para abordar otras miserias de aquel período como la vida dentro de los campos de concentración, el cambio de banderas de las familias aristocráticas  al ser invadidas por los nazis y los exilios durante el gobierno totalitario de Mussolini.

El 10 de octubre, se verá “Kapo” de Gillo Pontecorvo (1960), el relato de una joven judía que termina liderando un escape de un campo de concentración.

El 17, será el turno de “La caída de los dioses” (La caduta degli dei) de Luchino Visconti (1969), un clásico de la década sobre el dramático colapso ideológico y moral de una familia aristocrática italiana durante la imposición del Tercer Reich.

El 24, se emitirá “La piel” (La pelle), de Liliana Cavani (1981), que explora lo sucedido después de que los aliados liberarán Nápoles en 1943, concentrándose en la vida de un grupo de mujeres expuestas a diferentes desafíos cotidianos y violentos para sobrevivir durante la Postguerra.

Finalmente, el ciclo se clausurará con “Cristo se detuvo en Éboli” (Cristo si è fermato a Eboli) de Francesco Rosi (1979), que esquiva la guerra e indaga sobre un pintor entrenado como médico (Gian Maria Volonté) en la Italia de 1935, que por sus sospechas ideológicas es desterrado a una región remota cerca de Eboli, en Salerno, en la que aprende a apreciar la belleza y la sabiduría de los campesinos.

Se podrá ver el sábado 31 de octubre.

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