22 de septiembre de 2014 - 00:00

Los cañones apuntan a la Nación

La preocupación por las exportaciones de vinos se acrecienta y las críticas van dirigidas al Ejecutivo Nacional. No se aplican los mecanismos que permitan incrementar las ventas.

"Mendoza no tiene recursos y los pocos que tiene debe destinarlos a solucionar los problemas básicos. Es por eso que se mira a la Nación y no estamos pidiendo subsidios ni dádivas, sino que no nos pongan trabas", sintetizó un dirigente de una de las entidades vitivinícolas para referirse a la situación por la que atraviesa el sector.

Pero el problema mayor radica en que cualquier solución debe surgir en forma urgente porque gran parte de la cadena se encuentra en una situación sumamente complicada.

Muchos sostienen que, tal como están dadas las cosas, los productores chicos serán los que sufran el primer impacto y aseguran que este se puede dar en la próxima cosecha.

Dicen también que el segundo golpe lo recibirán las pequeñas bodegas, las que no cuentan con recursos financieros importantes, porque "en las actuales condiciones, no aguantarán el próximo año…  ".

Las reuniones entre los sectores son permanentes. "No nos quedamos de brazos cruzados", aseguró un irigente, indicando que "por si a alguien le quedan dudas, la Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina) no es representante gremial de nadie, sino un organismo dedicado a trabajar sobre los problemas estructurales que afectan a la industria y en sólo una oportunidad y por un hecho excepcional, se abocó a un tema coyuntural, como es la actual situación por la que atraviesa la vitivinicultura".

Precisamente, en esas reuniones entre las entidades hubo acuerdo en señalar que, como la Provincia no cuenta con recursos, por lo que no puede poner en marcha los títulos vitivinícolas o la compra de vinos, es la Nación la que debe hacer frente a los problemas.

A los dirigentes de los sectores les genera molestia que en la Capital Federal se ponga a la vitivinicultura como ejemplo de lo que deben hacer los industriales, pero que todo quede en palabras.

"Capitanich dijo que la industria vitivinícola es un ejemplo porque tiene más del 90 por ciento del personal en blanco; Julián Domínguez aseguró que otras actividades deberían hacer lo que nosotros hicimos con el PEVI y Casamiquela dijo que la vitivinicultura está pasando por un momento excepcional", destacaron, agregando que "hasta Mauricio Macri dijo que había que malbequizar la economía, pero antes debería fijarse en lo que está haciendo uno de sus hombres en la provincia, como el diputado nacional Roberto Pradines. Pero resulta que en los hechos concretos no hay ningún avance", dijeron.

Ante la consulta sobre qué es lo que puede aportar la Nación, indicaron que el Convenio entre Empresas es un ejemplo palpable, ya que mientras la Nación dice que los aumentos autorizados en el precio final no se trasladan al productor, las bodegas dicen que sí.

"Pero eso tenía que acordarse a través de un convenio que nunca se ha firmado porque la Nación nunca lo redactó", dijo una fuente.

Además se pidió que se agilicen los mecanismos de exportación porque sería una forma de "sacar" el vino sobrante, pero resulta que hay demoras de hasta seis meses en la devolución de los reintegros por exportaciones, razón por la cual consideran que deben ser las provincias, a través de los gobernadores, los que presionen al Ejecutivo Nacional para que ello se concrete.

Paralelamente, sostienen que podría plantearse una reducción en las retenciones, como en su momento se hizo con la industria de la pesca.

Se trata de medidas que deberían adoptarse en el corto plazo, en razón de que los plazos se acortan en forma exponencial, indicando la fuente informante que de no alcanzarse una solución se llegará a un "ajuste a la clásica en el que van a desaparecer muchos pequeños productores, con el costo social que ello traerá aparejado".

Señalan también que los errores en la economía nacional, han golpeado con dureza a las economías regionales, que no pueden subsistir con una inflación del 30 ó del 40 por ciento anual y con un tipo de cambio "que se atrasa todos los días".

"Lo que más nos molesta es que las condiciones internacionales siguen siendo excepcionales para que podamos exportar, porque tenemos mercados y una calidad reconocida, pero nos falta competitividad y "no es un problema de ahora, sino que viene desde hace dos años,  que venimos denunciando pero que no nos aportan ninguna solución".

Con relación a la tan mentada posibilidad de exportar vinos a Rusia, destacaron las fuentes que es una salida, pero no una solución, en razón de que ese país importó el año pasado sólo 60 millones de litros de distintos lugares del mundo, por lo que no mueven la aguja ni siquiera en lo que se refiere a las expectativas.

Otra de las preocupaciones pasa por las salidas que podrían llegar a surgir de parte de las provincias. Destacan en este sentido que algunas versiones no descartan la posibilidad de que se adopten medidas extremas, como un bloqueo de vinos.

"Si la aplican en forma general, va a haber bronca, porque se castigará a todos por igual", dijo una fuente, indicando entonces que hay sectores, especialmente en el Valle de Uco, que sostienen que de haber un bloqueo debe efectuarse sobre los vinos que no están en condiciones de circular por tener menos grado o por estar con alta volátil, lo que podría generar la reacción desde otros sectores de la provincia.

El del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, sostiene que "dada la recesión en el mercado de vinos y las cuantiosas exigencias que se suman cada día, pocas serán las bodegas que arriesgarán a recibir uva para elaboración de la próxima cosecha".

Las expresiones del diputado nacional Roberto Pradines, formulando severas críticas por la tarea que desarrolla la Coviar, no fueron bien recibidas por gran parte de la industria.

Para Bodegas de Argentina, la Unión Vitivinícola Argentina y las Cooperativas Vitivinícolas, el legislador "no conoce bien lo que realiza la entidad, que es un organismo mixto, integrado por el sector privado y el público y que tiene por objetivo trabajar sobre aspectos estructurales, mirando hacia el futuro de la industria".

Para el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, "la presentación del proyecto para crear una Comisión de Revisión y Reformulación de los Objetivos y Funcionamiento del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) no hace más que ratificar lo que ya dijimos oportunamente, y es que aquello que no hiciéramos los privados lo iba a terminar haciendo la política; en efecto, en los últimos seis años hemos insistido casi en soledad en la necesidad de revisar lo que estaba haciendo la COVIAR y su ejecución del PEVI, básicamente en la promoción del vino en el mercado interno entre otros temas, pero la necedad y el capricho se impusieron inexplicablemente".

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