Hace algunas décadas al hablar de un asalto se hacía referencia, entre la gente joven, a una fiesta informal que se organizaba en la casa de uno de los convocados y a la que había que llegar con comida y bebida.
Hace algunas décadas al hablar de un asalto se hacía referencia, entre la gente joven, a una fiesta informal que se organizaba en la casa de uno de los convocados y a la que había que llegar con comida y bebida.
Sin embargo la palabra asalto, que proviene del vocablo italiano assalto, esta referida al delito que, en nuestra provincia (al igual que en todo el país) marca los números negativos en el tema de seguridad.
Esta probado que sufrir un asalto en la vía pública (o en interior de una vivienda) resulta muy difícil de enfrentar y otras tantas veces no se logra superar el trauma que deja en las víctimas, en especial si a este tipo de hechos se le suma la violencia física o la simple exhibición de un arma de fuego.
Solo por día el Ministerio informa tres, cuatro o cinco hechos, cifra que dista por mucho de lo que ocurre en realidad dentro de la provincia.
Por ejemplo en las últimas semanas se informó de una treintena de hechos que van desde el atraco callejero donde el delincuente, por sorpresa, se lleva de la víctima un celular o un par de zapatillas, hasta las entraderas que le permiten a los ladrones sustraer algún vehículo, en este tiempo se robaron una Toyota Hilux, un VW Suran, un Chevrolet Corsa y un VW Gol, entre otros, además de cuatro motos y otras tantas bicicletas.
También hubo hechos donde se amedrentó a las víctima con golpes y eso le permitió a los delincuentes hacerse de efectivo.
Sólo este mes las denuncian hablan de unos 4 mil dólares y más de 200 mil pesos que pasaron a engrosar el “botín” de los sujetos, después de asaltar casas de familia, mientras que una víctima fue baleada en el sur; comercios donde además de los sorprender a los encargados se llevan pertenencias recaudación, propinas y hasta efectos personales de los ocasionales cliente.
También fueron asaltados empleados de estaciones de servicios, de playas de estacionamiento y hasta de hoteles por hora.
En los últimos días del mes pasado Segundo Villalba, de 65 años, fue asesinado a golpes para robarle la bicicleta en la que se movilizaba, vehículo que días después permitió detener al autor del irreparable hecho.
Resumiendo, el asalto, como todo acto sorpresivo, es un delito muy difícil de prevenir, pero vale recordar que es importante mirar para atrás dos veces mientras se camina, no abrir la puerta a personas no conocidas, evitar guardar el auto ante la presencia de extraños en la calle, tener buena iluminación en la vivienda y asegurarse de tener puertas y ventanas bien cerradas, actos que pueden disuadir al amigo de lo ajeno a intentar un asalto.
Y finalmente cabe mencionar que nadie puede garantizar el 100% en el tema seguridad y que según expertos en la materia, ese porcentaje se divide en un 90% en la prevención; 5% en la reacción de la víctima, mientras que el 5% restante es cuestión de suerte.