15 de marzo de 2016 - 00:00

Lorena Jiménez: “No es fácil para una mujer hacer cuarteto”

Actriz, cantante e hija de La Mona, Lorena Jiménez acaba de editar el disco “Para volver”, en el que rescata las raíces folclóricas del cuarteto cordobés. “Es un ambiente muy machista”, dice.

No es un contexto demasiado auspicioso para una mujer. Aunque, claro, en su caso se suaviza por el apellido de sangre azul que ostenta para los amantes del género.

Pero el caso es que la propia Lorena Jiménez, actriz, cantante e hija de La Mona, reconoce “es duro para una mujer abrirse paso dentro de un género tan machista como es el cuarteto”.

Lorena acaba de editar “Para volver”, un disco donde retoma las raíces folclóricas del cuarteto cordobés y su relación con el pasodoble, la tarantela, algunos ritmos afro y hasta el tango, con el desenfado y la multiplicidad creativa que la caracteriza.

“Córdoba es una provincia muy conservadora y el ambiente del cuarteto no es sencillo para una mujer, es demasiado machista; lo lógico sería que hubiese espacio para todos, pero los productores prefieren hombres que se convierten en fetiches femeninos”, apunta Lorena Jiménez, que fue la primera en ponerles voz femenina a cuartetos que siempre habían sido interpretados por hombres.

Es cierto que ser la hija de Carlitos “La Mona” Jiménez le allanó el camino, un camino que ella misma fue delimitando no sólo por la música sino por los orígenes de aquella música que supo escuchar desde la cuna.

Por eso, sucesor de “Como si fuera ayer” (2013), en este nuevo álbum la joven vuelve a explorar las raíces del cuarteto característico, recuperando la estructura de antaño de piano, violines y el güiro. “Decidí ir aún más atrás en el tiempo que en mi disco anterior; aposté a canciones de foxtrot, pasos dobles, el vals, el tango, me puse a escuchar en Internet los discos viejos de mi papá y descubrí que los autores de algunos temas eran los primeros violinistas del cuarteto”, cuenta Lorena.

“La pregunta que dio origen al álbum fue 'a ver qué hizo mi papá antes de que yo naciera' -explica- y encontré canciones muy clásicas grabadas con instrumentos que incorporó el cuarteto con el tiempo; yo lo que hice fue traerlas del pasado en el formato clásico”.

Y en esa suerte de trabajo antropológico entre musical y de familia conviven el vals “Tu vieja ventana” (grabado por Carlos Gardel) con clásicos de la época de oro del cuarteto como “Para volver”, que da título al disco, y “Diez monedas”, del Cuarteto Leo, la primera canción que interpretó en vivo La Mona Jiménez.

“La juventud modernizó el cuarteto; hoy se mezcla con la salsa, el merengue, el reggaetón, porque el consumo del público cambió. Hoy el violín casi no se usa; el cuarteto es un género que se modernizó mucho e incluye batería, vientos, todos los chiches, y las bandas no bajan de trece integrantes; yo conservo el formato clásico de seis”, dice Lorena.

Acompañada por Juan Agustín Giannasi (piano), Amorina Salguero (violín), Emmanuel Guzmán (acordeón), Octavio Luque (bajo y contrabajo) y David Ramírez (güiro, güira y pandereta), Jiménez dice que su objetivo musical tiene que ver con recuperar parte del folclore cordobés.

“Me gustaría volver un poco a lo que era antes, a los salones de baile, al encuentro más familiar, pero al parecer son espacios que ya no están de moda”.

Multifacética

El vínculo de Lorena con la música está -lógicamente- relacionado con Carlitos “La Mona” Jiménez, suerte de tótem cordobés del cuarteto, pero comenzó por un deseo propio con apenas cuatro años, cuando editó un simple en vinilo para Phillips en 1981.

“Yo soy el Frankenstein de mi papá”, asume ella sin ningún tipo de conflicto. “Él me fue modelando, a mí me encantaba ‘Festilindo’ (programa infantil de los '80 con canciones y breves pasos actorales infantiles) y cuando a los trece le dije que quería cantar me produjo un disco; él me dio los primeros empujones”.

A los quince grabó su primer álbum para EMI y luego diversificó su mirada artística que la llevó a explorar también el universo del teatro -es Licenciada universitaria en la materia- que la llevó a participar como actriz en películas, teatro y televisión (tuvo una breve participación en la tira de Pol-ka “Calientes”, pero no le resultó fácil adaptarse al ritmo porteño y se volvió a Córdoba).

Sin embargo fue con la música que Lorena giró por el interior de su provincia natal, tocó en festivales y armó un carnaval de cuarteto característico en “Cocina de culturas” y en el ciclo “Lo característico de Lore Jiménez”.

El año pasado, por fuera del circuito tradicional, la actriz y cantante se presentó en Tecnópolis dentro del ciclo “Cultura Cumbia” que luego sería seleccionado para los shows del MICA - Mercado de Industrias Culturales Argentinas- para tocar en el Centro Cultural Kirchner para productores y programadores nacionales e internacionales.

“Pero yo nunca me fui de acá, de Córdoba, siempre estuve donde me han conocido. Lo mejor de ser hija de mi papá es que te facilita ciertas cosas, todos te conocen y él es un groso”, reflexiona ella sobre las bondades de su relación filial.

“A la vez -acentúa- la contraparte es quizá que las exigencias son iguales de grandes; siempre te miran con recelo, como diciéndote 'acá el único artista es tu viejo, entendelo' y yo lo único que estoy dispuesta a entender es que él desata pasiones enormes”, cierra con una sonrisa.

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