22 de marzo de 2016 - 00:00

Lo que dejó el Lollapalooza

Pasó el Lollapalooza, pasaron las más de cincuenta bandas y las 170.000 personas que llenaron el Hipódromo de San Isidro en Buenos Aires. ¿Y qué dejó? De todo. Pasemos a contar.

En una organización sorprendentemente puntual -¡qué poco acostumbrados estamos!- la tercera edición en nuestro país del festival de música Lollapalooza pasó viernes y sábado pasados entre más de cincuenta bandas y una asistencia calculada en cerca de 170.000 personas, bastante más que el público de las dos ediciones anteriores.

Lo mejor del primer día

Una de las grandes presentaciones del primer día fue a las 14: pasaron los Meteoros, la novísima superbanda que arrancó en setiembre con Ale Sergi de Miranda, Cachorro López, el DJ Didi Gutman, Rosario Ortega y Julieta Venegas (que no pudo asistir en esta ocasión).

La revelación. Llegó las 17 con Jungle: el dúo británico calentó las pistas y dejo a todos fascinados con su cruza entre soul y electrónica.

Un gran show. Más tarde y de punta en blanco subió al escenario principal Albert Hammond Jr., el guitarrista de los Strokes.

Al frente de una banda con él en guitarra, bajo, batería y dos guitarras más aparte de la suya, en más de una canción se permitió largar la viola y agarrar sólo el micrófono a la manera de un crooner. Entre temas propios y un cover de la banda punk The Misfits ("Last Caress"), el show sonó tan bien y tan fuerte que al final hubo gente que se quejó de la potencia volumen, cosa que a nosotros nos dejó medio sordos de un oído pero nos encantó.

Hielo y fuego. Lo pusieron los islandeses Of Monsters and Men. Como dijo el poeta contemporáneo Mauro Quesada, presente en el show: "Björk, Sigur Rós, Of Monsters and Men... ¿Cuántas cosas buenas pueden salir de Islandia, que es todo hielo y no es más grande que Uruguay?".

Con su psicodelia artesanal de canciones y arte visual inspirada en la gráfica del sello británico 4AD de bandas como Pixies, Cocteau Twins o los también islandeses Gus Gus, la banda liderada por Nanna Bryndis Hilmardóttir y Ragnar Pórhallsson la rompió ante un entusiasta público muy joven.

Da gusto ver adolescentes entusiasmados con canciones tan buenas no tan llevadas por el mercado. Es que tanto Nanna como Ragnar tienen una figura alejada de los flaquitos musculosos o las chicas de figura anoréxica que tanto predominan entre las más exitosas, y son mucho más encantadores.

El muchacho se parece al Frank Black pasadísimo de peso de los Pixies más sustanciosos. La chica, de riguroso vestido negro, es un encanto de mujer que congela el aire con su voz.

Y la trompetista tenía unos anteojos nerd que no eran de los que tienen onda. La banda toda estuvo en un muy alto nivel, creando por momentos climas como los que alcanzaban los Arcade Fire cuando todavía no se la creían. Definitivamente hacen falta menos onda y más gordos en el rock.

De aquí. A las 21 los Illya Kuryaki brindaron otro de los shows más concurridos entre muchos bronces, mucho funk y una banda de doce músicos en total. Arrancaron presentando "Gallo negro", canción de su nuevo disco titulado de la misma manera, y entre otras "Jaguar House", un homenaje al flaco con "Águila amarilla" y por supuesto "Abarajame", tema con el que cerraron su show.

Se dividen las aguas. Luego llegó uno de los más esperados y quizás la presentación que más aguas dividió entre todas las del festival:

Eminem. Para algunos fue un show inolvidable, mientras que otros no salieron tan conformes. Allí entre los espectadores estuvo Sudaca, miembro de Kraneando Actividad que está en la escena rap local desde 1999, quien nos comentó: "Esperaba más de él. Si bien es un monstruo con una excelente técnica y mucho flow, esperaba algo mucho más atractivo desde la puesta en escena, visuales, vestuario, climas... Mr. Porter, la segunda voz que trajo, era buena para algunos temas pero realmente molesta en otros. ¡Dijo "Argentina" 500 veces por tema!! A mi gusto estuvieron muchísimo mejor los shows de Die Antwoord y el de 21 Pilots". Con respecto al público, sorprendentemente compuesto en su mayoría por gente muy joven, agregó: "Todo viene acompañado por un fenómeno Youtuber que tieneEminem medio sin buscarlo, ya que es referente de otros raperos como el español Porta, que es el rapero Youtuber número uno y que lo cita como influencia". Así "The way I am", "Stan", "The real Slim Shady" y "Without me" estuvieron entre los muchos hits que sonaron. Finalmente, la primera presentación del rapero en nuestro país cerró con "Fack", inédito de su compilación de hits "Curtain Call" (2005).

El segundo

Grandes performances. El punto alto del día y de todo el festival fueron los Alabama Shakes. Con la imponente presencia de Brittany Howard al frente, la banda arrasó con su cruza entre soul y un sonido guitarrero influenciado por, entre otros, la Velvet Underground. Brittany (otra que no está nada cerca del estereotipo del pop) es una maravilla de esas que suceden muy cada tanto: mientras todos la comparan con Janis Joplin ella sostiene que sus influencias son Nina Simone, Bowie y  Bon Scott, el primer cantante de AC/DC. Anótenlos: con canciones como "Dunes", "Rise to the Sun" y "Hold On", fueron por mucho lo mejor de todo el festival.

En plan solista. En el escenario principal tocó Brandon Flowers, el vocalista de The Killers, en plan solista. Es bueno verlo liberado de la presión del deber hacer rock y soltarse libremente como un cantante pop, algo así como un Robert Palmer de estos días. El pogo de chicas que se armó con "Mr. Brightside" fue una de las cosas más divertidas de ver en todo el festival.

Gallagher el grande. A la misma hora tocaron la estrella del pop under Marina and the Diamonds y el ex-Oasis Noel Gallagher, quien luego de un arranque bien psicodélico (el arte visual de su show fue, en ese sentido, de los mejores del festival) sorprendió con una excelente versión de "Digsy's Diner", gema escondida en el primer disco de su antigua banda.

También, entre temas propios como "Shoot into the sun" o "If I had a gun" -y otros temas poco conocidos de Oasis- pasaron "Champagne Supernova", "Live Forever" y "Don't look back in anger", en una versión prácticamente acapella con el público cantando, tal como hacía antes de que su famosa banda se separara.

El set vernáculo. Luego llegaron Babasónicos, celebrando 25 años de música en un show donde repasaron gran parte de sus hits de todas las épocas. Como dijo Leo Acevedo, cantante de Segba, los Babasónicos "Condensan mucha información en pocos minutos" (basta leer el nombre de su flamante disco en vivo: "Desde adentro (Impuesto a la fe)". De esa manera la banda de Dárgelos, entre miles de fans que poguearon y bailaron a la vez, se despachó con "Los calientes", "Desfachatados", "D-Generación" y "Viva Satana", entre muchos otros, a lo largo de un set de una hora.

Final a dos puntas. Luego de Marina y Noel, había que elegir entre el dance salvaje de los sudafricanos Die Antwoord y el pop de cámara de Florence + The Machine. Fuimos un rato a cada lado: Florence, con un vestido rosa con volados muy suelto que se agarraba todo el tiempo porque el viento amenazaba con dejarla en topless, encantó a su público saltando, corriendo, bailando, trepándose por los caños y animando a todos a amarse y apreciar el cielo y las flores.

Muy por el contrario, a unos doscientos o trescientos metros, la banda de Ninja y Yolandi armó la pista de baile más salvaje de todo el festival: en ningún otro show hubo tanta gente que se iba espantada por el desquiciado pogo que se armó entre temas como "Ugly boy", "I fink You Freeky", "Cookie Humper" o Pitbull".

Palabras de cierre. En conclusión, si es que se puede sacar una conclusión de semejante invasión a los sentidos, la tercera edición del Lolapalooza estuvo a la altura de las expectativas. Y recuerden: Alabama Shakes. Tan intenso fue ese show que a este cronista se le piantó un lagrimón.

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