Luego de diez años de funcionar como delegados del poder central, los gobernadores peronistas-oficialistas decidieron recrear la Liga de Gobernadores justicialistas para salir del rol de simple acompañantes de las decisiones de la Casa Rosada e intentar influir en las decisiones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sobre todo en materia económica.
El objetivo no es otro que "garantizar la gobernabilidad" durante la transición al nuevo gobierno, transición que se precipitó tras el fracaso electoral del kirchnerismo en los principales distritos del país. Pero "la Liga" de mandatarios también busca asegurar las condiciones para que sea uno de ellos quien tome las riendas en diciembre de 2015.
El temor que los impulsó a tomar protagonismo es que alguno de los referentes de la oposición que salieron bien parados de los últimos comicios, como el radical Julio Cobos, el socialista Hermes Binner o el conservador Mauricio Macri, gane -en un escenario de ballottage- en 2015 por la división del voto peronista entre el o los postulantes del kirchnerismo y Sergio Massa, un justicialista que venció en el principal distrito del país al peronismo gobernante y que está vorazmente tendiendo lazos territoriales en todas las provincias.
Aunque las circunstancias históricas son muy diferentes, los mandatarios recuerdan el rol determinante que tuvo "la Liga" durante la crisis de 2000-2001 cuando condicionaron los pactos fiscales que celebró el gobierno de Fernando de la Rúa con las provincias (el entonces gobernador santacruceño Néstor Kirchner tuvo un rol protagónico) y cuando llegaron a imponer como presidentes provisorios a los senadores Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde para terminar el mandato que dejó inconcluso De la Rúa.
Ya sea que se encuadren detrás del liderazgo del bonaerense Daniel Scioli (quien cuenta entre sus apoyos explícitos al PJ mendocino y al gobernador Francisco "Paco" Pérez) o se encolumnen detrás de otros mandatarios que tienen ganas de llegar a Balcarce 50 como el chaqueño Jorge Capitanich o el entrerriano Sergio Urribarri, todos pretenden que el PJ siga gobernando cuando Cristina deje el poder.
Tanto Capitanich como Scioli salieron a pedir en las últimas horas que la candidatura presidencial se dirima en las PASO (del PJ); ninguno está dispuesto a concederle a otro el mote de "candidato natural" del justicialismo. Una fórmula que leída con detenimiento significa sacarle poder a la Presidenta para imponer su sucesor.
En la entrevista a Pérez que Los Andes publicó el pasado domingo, el Gobernador presentó "la Liga" en sociedad. "La Liga es un espacio propio de los gobernadores para discutir lo coyuntural y el proyecto político hacia dónde vamos", dijo. No fue todo. Pérez también dijo que el escenario post 2015 será "peronista" y evitó hablar de kirchnerismo o post-kirchnerismo.
Otros referentes del kirchnerismo de paladar negro, como el diputado nacional Carlos Kunkel, también realizaron discursivamente un corrimiento hacia el peronismo tradicional en estas últimas horas. Kunkel remarcó la necesidad de salir a reconquistar los votos que se fugaron en estas elecciones ("se nos fueron votos", reconoció). Como la victoria en el principal distrito electoral del país -la provincia de Buenos Aires- fue para un peronista no K, el oficialismo nacional se dio cuenta que el peronismo hoy vale más en la balanza que el apellido Kirchner. Todo un cambio de época.
En este contexto "la Liga de Gobernadores" busca descongelar al PJ nacional que como partido sólo funciona para emitir documentos de apoyo a los inquilinos de la Casa Rosada y cumplir con requisitorias legales. Daniel Scioli y sus socios, entre ellos Pérez, el jujeño Eduardo Fellner o el formoseño Gildo Insfrán, están en esta tarea. Esperan que a principios del año entrante haya nuevas autoridades partidarias y que el partido cobre protagonismo en la etapa que viene. El próximo 21, en San Salvador de Jujuy, "la Liga" se reunirá para analizar los pasos a seguir.
Además, Scioli pretende reanimar en los próximos días al PJ bonaerense sobre el que pesa la amenaza judicial de quita de personería jurídica por su nulo funcionamiento. Hoy Scioli se reunirá con los intendentes de su provincia para definir si es él o el jefe comunal de La Matanza, Fernando Espinoza, el candidato a presidir el partido provincial en nombre del kirchnerismo.
Pero enfrente de ellos el massismo está desplegando diversas estrategias -contradictorias- para impedir que el oficialismo nacional y provincial se quede con el sello. Por un lado el propio Massa sostuvo que "a la gente no le interesa quién es el administrador del consorcio de un edificio que se derrumba" y por otro lado su grupo de intendentes buscan pelear contra el sciolismo tanto en la provincia como en sus propios territorios. Nadie quiere desprenderse del sello.
En Mendoza se da el mismo escenario. Los tres sectores internos pujan por la conducción del partido. La Corriente busca que el vicegobernador Carlos Ciurca se quede con las riendas, los azules proponen a alguno de sus jefes comunales y el sector de los sanrafaelinos Emir y Omar Félix también quiere jugar. Pero Pérez pidió -a todos ellos-, en la entrevista que publicó Los Andes, mayor generosidad "incluso incorporando a dirigentes o sectores que hoy no tienen pertenencia o participación en el proyecto local y nacional".
La frase dio lugar a interpretaciones también generosas ya que no son pocos los peronistas que a nivel nacional creen necesario convencer a Massa de que dispute su candidatura presidencial en las PASO del PJ para evitar la división del voto peronista en la elección general. Pero Massa está convencido de enfrentar con el sello del Frente Renovador las elecciones presidenciales para no hacerle el caldo gordo a Scioli.
Todos estos preparativos que se urden al interior del justicialismo no tienen por ahora el visto bueno de Cristina Kirchner. Nadie sabe a ciencia cierta qué piensa la Presidenta, quien hoy cumple un mes de reposo casi absoluto luego de su operación. Las prensa acreditada en la Casa Rosada informó que posiblemente el lunes la primera mandataria retomará su trabajo pero desde la Quinta de Olivos, sin asistir a Balcarce 50 y sin realizar viajes en helicóptero o avión. Su retorno será paulatino para reducir lo máximo posible la exposición al estrés que conlleva su cargo.
La "Liga de Gobernadores" espera mantener el mejor diálogo posible con la Presidenta ya que este último mes sólo tuvo contacto con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, quien a su vez ha tenido acceso limitado al entorno presidencial.
Los temas más urgentes no son las estrategias para llevar adelante la transición política sino cómo se enfrentarán desde el Estado los principales problemas de la economía, que son los que pesaron en el cuarto oscuro a la hora de castigar al Gobierno nacional o a algunos gobiernos provinciales.
La inflación y el atraso cambiario son sin dudas las principales asignaturas. El primero porque golpea el bolsillo de las clases medias y clases bajas y el segundo porque fomenta la debacle de las economías regionales -que están por fuera de la región sojera- que vienen perdiendo competitividad y destruyendo así empleos.
Son tantas las incógnitas que se develarán a medida que Cristina Kirchner retome sus tareas que ahí se verá si los planes de los gobernadores peronistas-oficialistas pueden convivir con los que tiene en su mente la Presidenta. Nadie espera que sea ella la que sincere todos los problemas de la economía de un solo saque; se conforman con que la puja en el gabinete la ganen quienes impulsan una salida a los mercados internacionales para hacerse de dólares y frenar el drenaje de las reservas del Banco Central.
Un escenario de mayor certidumbre económica es vital para "la Liga" si lo que se pretende es que sea un gobernador justicialista quien tome la posta del poder en dos años.