El Senado debatirá hoy el proyecto por la nueva Ley de Alquileres, y si la aprueba sin cambios, en el futuro habrá contratos más largos, y se ampliarán las opciones de garantía de los inquilinos, entre otros cambios fundamentales.
El Senado debatirá hoy el proyecto por la nueva Ley de Alquileres, y si la aprueba sin cambios, en el futuro habrá contratos más largos, y se ampliarán las opciones de garantía de los inquilinos, entre otros cambios fundamentales.
En la práctica, se trata de una modificación a los artículos del Código Civil y Comercial que busca regular el mercado de los alquileres a fin de reducir los costos de ingresos para los inquilinos y fijar un tope para los incrementos mensuales.
Hasta el momento, los aumentos y desalojos están suspendidos por decreto presidencial, hasta septiembre de este año, pero para los contratos nuevos, una vez que entre en vigencia la ley, habrá que aplicar las nuevas pautas.
Se prevé que el balance entre el aumento de la inflación, y la evolución de los salarios le de una mayor previsibilidad a los inquilinos.
Además, se establece que la actualización se dará en forma anual, y no semestral, como ocurre actualmente con la mayoría de los contratos.
El proyecto aclara que "los contratos de locación deben ser declarados por el locador ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP)", un punto que evitará los contratos en negro.
El organismo recaudador definirá el plazo y la forma de esta declaración que obligará a los propietarios a declarar los ingresos que perciben por el alquiler.