29 de enero de 2017 - 00:00

Lecciones del pasado, manual de instrucciones hoy

Ya sé que no está de moda. Ya sé que no conviene. Ya sé que no se usa más. Desde el Gobierno y la oposición se recomienda hoy “mirar hacia adelante”. Ya sea porque, para los unos, la propia teoría político-comunicativa exige el entusiasmo o porque los otros, los mismos que durante décadas nos atosigaron recordándonos que los pueblos que no recuerdan su historia están condenados a repetir errores, prefieren dejar en el olvido los veintitrés años sobre veinticinco durante los cuales gobernaron el país.

Sin embargo, sin necesidad de caer en la inmovilidad por quedarse contemplando el pasado, acaso podamos dar un vistazo retrospectivo a algunas prácticas políticas y sus consecuencias. Sobre todo, cuando el nacionalismo populista avanza por el mundo proponiendo las mismas ideas que dejaron a la miseria nuestro país. En todo esto pensaba mientras leía al artículo que Umberto Eco escribió para The New York Review of Books, en el cual describió catorce características comunes al fascismo de todos los tiempos:

1. Culto de la tradición. Alusión a una verdad primigenia revelada de una vez y para siempre e incapaz de ser perfeccionada por la experiencia social o individual.

2. Irracionalismo. Anticapitalismo. Rechazo de la Modernidad y la Ilustración. Exaltación de los valores de la sangre y el suelo combinados con una reivindicación del industrialismo.

3. Culto de la acción por la acción. Rechazo del pensamiento como forma de castración. Anti-intelectualismo y desprecio por el pensamiento autónomo.

4. Condena de la disidencia. Identificación del pluralismo y la crítica con la debilidad y la traición.

5. Miedo a la diferencia. Llamamiento contra los intrusos y extranjeros. Racismo y xenofobia.

6. Apelación a la frustración individual y social. Especialmente, de una clase media golpeada por las crisis y temerosa de perder su condición.

7. Interpelación nacionalista. Especialmente efectiva en personas privadas de cualquier otro lazo de identidad y prestigio social. Obsesión acerca de supuestos complots extranjeros contra el propio país.

8. Estimulación simultánea de la envidia por la riqueza extranjera y del miedo ante su poder, contradictoriamente combinados con descalificaciones basadas en la fragilidad intrínseca del enemigo y en el poderío del propio pueblo.

9. La vida como lucha y como estado de guerra permanente. Convicción en una batalla final después de la cual el propio movimiento obtendrá el control absoluto.

10. Elitismo populista. Militarismo. Desprecio por los débiles y admiración por el poder del líder. Organización vertical en la cual cada miembro somete a los inferiores y es sometido por los superiores.

11. Educación para el heroísmo y el sacrificio. Culto de la muerte heroica, supuestamente seguida por la felicidad y la gloria eternas.

12. Derivación de la ambición de poder a temas sexuales. Machismo. Desprecio por las mujeres y los homosexuales. Hábito de jugar con armas como sustituto fálico.

13. Populismo selectivo. El pensamiento y los derechos individuales son remplazados por una entidad monolítica: la voluntad colectiva, y los ciudadanos son sustituidos por una ficción teatral: el Pueblo.

14. Invención de un lenguaje. El fascismo habla una neo-lengua como la descripta por Orwell en 1984; hecha de un vocabulario empobrecido y una sintaxis elemental destinados a simplificar situaciones y evitar razonamientos complejos.

Ahora le propongo, al lector, un juego. Haga la lista de los fundamentalismos religiosos, los movimientos redencionistas tercermundistas comandados por líderes mesiánicos de izquierda, los gobiernos primermundistas derechosos que claman por hacer nuevamente grandes a sus países, los Chávez, los Trump, los ISIS, los Podemos y las Marine Le Pen del planeta, etc., y sométalos al juicio de las catorce características elaboradas por Umberto Eco. Apuesto a que ninguno coincide con menos de diez.

Una nueva era del nacionalismo populista autoritario ha llegado, para quedarse, y promete repetir las tragedias del período anterior.

Paradójicamente, la incapacidad de los estados nacionales de controlar los fenómenos sociales de un mundo tecnoeconómicamente globalizado no ha llevado a la globalización de los sistemas políticos y de la democracia, sino al intento de hacer girar hacia atrás la rueda de la historia, tan demencial como siempre. Desde luego, Donald Trump no es Hitler, el Brexit no es la invasión de Austria y ningún régimen totalitario ha sido instaurado (¿todavía?) en ningún país. Sin embargo, millones han decidido votar por la vuelta a los gloriosos tiempos en que los estados nacionales soberanos y autárquicos lo controlaban todo, como si se pudieran anular por decreto internet el terrorismo y las migraciones globales, el sistema de aviones y aeropuertos, el comercio internacional por containers y miles de formas de desarrollo tecnológico que achican distancias y demuelen fronteras, haciendo inevitable lo demás.

Vivimos el retorno de ideas fracasadas que condujeron al mundo a guerras comerciales, primero, al auge del militarismo y el nacionalismo, después, y al genocidio y la guerra, finalmente, y que pensamos que nunca volverían a encontrar un lugar en la historia. Por eso, el de Eco es un recordatorio que no deberíamos ignorar. Especialmente, porque se trata de fenómenos que se detienen en su origen o causan tragedias y horror. Permítanme pues concluir este glosario de advertencias que no serán escuchadas enumerando las recomendaciones para combatir el fascismo que realizó recientemente Timothy Snyder, un renombrado profesor de historia en Yale especializado en el período de entreguerras.

1. No obedezcas por adelantado. La obediencia anticipada enseña a las autoridades lo que es posible y acelera el ataque a la libertad.

2. Defiende una institución. No se protegen por sí solas. Caen como dominós a menos que se las defienda desde el principio.

3. Mantén en alto tu ética profesional. Es difícil romper un estado de estado de derecho sin la ayuda de abogados o sostener juicios trucados sin jueces que colaboren.

4. Al escuchar a los políticos, esté atento al uso abusivo de palabras como “terrorismo” y “extremismo”, de nociones como “excepción” y “emergencia”, y al uso de vocabulario patriotero.

5. Mantén la calma. Recuerda que todos los autoritarios esperan o planean eventos aterrorizantes para consolidar su poder. Como en el incendio del Reichstag, con el desastre justifican el fin de los poderes independientes, de los partidos de oposición, etc. Es el truco más antiguo de Hitler.

6. Sé amable con el lenguaje. Evita repetir frases porque sí. No uses internet antes de acostarte y lee. “El poder de los impotentes”, Václav Havel; “1984”, de George Orwell, “El hombre rebelde”, Albert Camus; o “Los orígenes del totalitarismo”, de Hannah Arendt.

7. Ponte de pie. Alguien tiene que hacerlo. Es fácil seguir la corriente, y uno se siente extraño cuando hace algo diferente a los demás.

Pero sin ese malestar, no hay libertad. Y desde el momento en que lo hagas, el hechizo del statu quo se romperá y otros también lo harán.

8. Cree en la verdad. Abandonar los hechos es abandonar la libertad. Si nada es verdad, nadie puede criticar al Poder porque no hay ninguna base sobre la cual hacerlo. Si nada es verdad, todo es espectáculo, y la billetera más grande paga siempre las luces más cegadoras.

9. Estudia. Piensa las cosas por ti mismo. Pasa más tiempo leyendo artículos largos. Date cuenta de que parte de lo que está en tu pantalla fue puesto ahí para hacerte daño.

10. Practica una política corporal. El Poder quiere que tu cuerpo se ablande en una silla y tus emociones se disipen en una pantalla. Sal afuera. Pon el cuerpo en lugares desconocidos con personas desconocidas. Haz nuevos amigos y marcha con ellos.

11. Usa el contacto visual y las charlas espontáneas. Es una manera de mantenerte en contacto con tu entorno, de romper barreras sociales y de entender en quién se puede confiar. Cuando se está entrando en una cultura policial es bueno conocer el ambiente en que se vive.

12. Asume la responsabilidad de mirar el mundo. No desvíes la vista y no te acostumbres a las esvásticas y demás señales de odio.

Elimínalos, si puedes, y establece un ejemplo para que otros lo imiten.

13. Oponte al partido único. Los partidos que se adueñaron del Estado explotaron un momento histórico para hacerles la vida imposible a sus rivales. Vota en todas las elecciones, mientras puedas.

14. Dona para buenas causas, si te es posible. Elige una organización y dona regularmente. Apoya a la sociedad ayudando a otros a hacer algo bueno.

15. Defiende tu privacidad. Los autoritarios usan lo que saben sobre ti para manejarte. Elimina los virus espías de tu computadora.

Recuerda que el correo electrónico es escribir en el cielo. Considera el uso de formas alternativas de internet, o úsala menos. Desarrolla intercambios personales. Resuelve los problemas legales que tengas. El autoritarismo funciona por chantaje y busca un gancho del cual colgarte. Trata de no ofrecerle demasiados.

16. Aprende de otras personas y de otros países. Mantén amistades o haz nuevos amigos en el extranjero. Las dificultades actuales son parte de una tendencia mundial y ningún país va a encontrar la solución por sí mismo. Ten listo tu pasaporte y el de tu familia.

17. Ten cuidado con los paramilitares. Cuando los hombres armados que están “en contra del sistema” comienzan a usar uniformes y a marchar con antorchas y fotos de un líder, el final está cerca. Cuando la milicia paramilitar y la policía y el ejército oficiales se mezclan, el juego ha terminado.

18. Sé reflexivo si tienes que estar armado. Si llevas un arma porque eres servidor público, Dios te bendiga. Pero debes saber que los males del pasado comenzaron con policías y soldados que un día se encontraron fuera de la ley. Está preparado para decir que no.

19. Sé tan valiente como puedas. Si ninguno de nosotros está dispuesto a morir por la libertad, todos moriremos sin libertad.

20. Sé patriota. Nuestro actual presidente no lo es. Establece un buen ejemplo de lo que los Estados Unidos significan para las generaciones que vienen. Lo van a necesitar.

Lecciones del pasado. Manual de instrucciones para hoy.

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