Tiene producción intensiva de cerdos, industrializa y vende carne fresca y chacinados directamente al público en su boca de expendio en San Rafael, y a grandes trozaderos y carnicerías del sur de la provincia y del Valle de Uco.
Tiene producción intensiva de cerdos, industrializa y vende carne fresca y chacinados directamente al público en su boca de expendio en San Rafael, y a grandes trozaderos y carnicerías del sur de la provincia y del Valle de Uco.
Leandro Acosta, titular del Establecimiento El Aragonés, conoce en detalle cada tramo de la cadena y, en diálogo con Fincas, repasa los datos más salientes de la coyuntura de la actividad. No oculta sus dudas sobre lo que pueda deparar el año próximo bajo un contexto de incertidumbre.
-¿Cómo cierra el año para la actividad?
-En el caso nuestro, el balance del año da positivo. Al tener la actividad integrada con frigorífico, se puede defender un poco mejor el valor del cerdo.
De todos modos, ha estado muy complicado en estos dos últimos meses para conseguir maíz. Por otro lado, el precio pasó de 90 o 95 centavos en agosto-setiembre, a $ 1,30 o $ 1,40 el kilo, que es el precio que tiene hoy.
-Estamos hablando de un insumo crítico…
-Es una materia prima básica para la crianza del cerdo pero no es lo único que aumentó. Hay que considerar la suba salarial.
Hubo un primer incremento para el último trimestre del año que se va a completar en enero, hasta totalizar un 24%, que es lo que acordó la Uatre. Al estar integrados, la actividad principal nuestra sigue siendo la granja, la producción primaria. Pero todas las subas salariales rondan entre el 25% y el 30%.
La gente que tenemos en el negocio son empleados de comercio, y esos son los números. Además, tenemos una presión impositiva feroz. Se juntan varios factores que complican la actividad.
-Los precios del cerdo también se han movido…
-Sí. Hubo un incremento en el precio del cerdo en pie y la industria también ha subido el precio.
De alguna manera, ha ido acompañando la suba de la carne de vaca, como pasa siempre con el resto de las carnes cuando se mueve el precio del vacuno. Pero ese incremento de ninguna manera ha podido acompañar al de los costos, porque si no, no le podríamos vender a nadie.
-¿En qué porcentaje aumentó el precio de la carne porcina?
-El cerdo en pie aumentó entre 10% y 12%, a partir de mediados de noviembre. En frigorífico subió entre 5% a 7%. Hasta el momento en que empezó a aumentar, el cerdo en pie estaba entre $ 9 y $ 9,20 el kilo. Hoy está entre $ 10 y $ 10,20. Mientras que una media res puede andar hoy, entre $ 17 y $ 19 el kilo.
-¿Ustedes trabajan con medias reses?
-No, vendemos carne fresca en cortes y chacinados. Ese valor agregado se refleja, por supuesto, en los precios. Una costillita de cerdo puede estar en $ 46 o $ 47 al público, un kilo de bondiola fresca, entre $ 50 y $ 52.
Claro que, para hacer esa diferencia, tengo que tener cuatro o cinco empleados y ya sabemos que eso pesa en el número final, porque no solamente hay que contar lo queda en el bolsillo de la gente sino el costo asociado al salario, que es muy alto.
-¿Cómo está el nivel de ventas?
-Noviembre fue un mes muy difícil, no había ventas. Pero diciembre se ha comportado de manera inversa.
Esto es muy estacional. En diciembre uno no vende más porque no tiene. Acá hay movimiento de turistas y trabajamos mucho con los restaurantes pero hay que ver cómo nos va fuera de temporada. Porque, con respecto a diciembre del año pasado, el volumen de nuestras ventas al público se ha retraído, yo calculo que entre 10% y 15%.
-¿El negocio dio como para pensar en expandirse
?
-Bueno, el poco dinero que iba quedando lo fuimos invirtiendo en algunas mejoras, para tener mejores rendimientos, bajar un poco los costos y ser más competitivos.
Incorporamos equipamiento para la granja, hicimos una planta de tratamiento de efluentes y con el agua que sale de la última pileta estamos regando algunas hectáreas de maíz y compramos cámaras frigoríficas para la industria. Pero expandirnos, no. Seguimos con el plantel de 120 madres.
-¿En algún momento evaluaron esa posibilidad?
-Sí, pero son números muy altos. Más o menos en marzo de este año nos pusimos a ver cuánto costaría duplicar la producción y, solamente en instalaciones, teníamos más de 3,5 millones de pesos. Pero en ese momento hablábamos de un dólar de $ 4,20 a $ 4,50, y hoy está a $ 6,30.
-¿Todo el equipamiento es importado?
-Gran parte del equipamiento es brasileño aunque también hay fábricas nacionales, pero de alguna manera van acompañando los precios de afuera. El cálculo aproximado que se hace para una granja confinada, es de entre 6.000 y 8.000 dólares por madre y si el equipamiento es de primera línea, hay que hablar de más de 9.000 dólares.
Si podemos hablar de 7.000 dólares quiere decir que, por cada 100 madres tenemos que pensar en una inversión de 700.000 dólares en instalaciones. Hoy son casi 4,5 millones de pesos.
Pero además hay que comprar las hembras y aguantar seis meses hasta empezar a sacar los primeros capones de esas madres. Hay que pensar en otra cifra parecida. Estoy tirando un número que no es muy fino pero le aseguro que es muy alto.