La institución presidencial: En América Latina no hay monarquías porque no somos monárquicos. Pero sí las hay en Europa, de naturaleza constitucional, es decir, los monarcas subordinados el Orden Jurídico.
Pues el kirchnerismo ha transformado al Organo Presidencial en Monarquía autoritaria inconstitucional. Como Augusto Pinochet en Chile, la Reina Cristina sabe y controla todo en el país, hasta “la caída de una hoja”. Y es tal la mímesis entre la reina y el Estado que éste ha sido transformado en propiedad privada del reino, con similitud a Luis XIV, “L’État c’est moi” (el Estado soy yo).
Si esta transformación sorprendente y total no lo ha sido por Convención Reformadora ni Constituyente ni siquiera por ley, ¿cómo se ha producido?: de hecho, “a lo macho”, sin anestesia.
Entonces se explica el uso y apropiación de los bienes del Estado por parte de la Reina, sus hijos, socios y amigos sin que a sus seguidores les produzca la menor sorpresa y, por el contrario, lo aceptan como un derecho inalienable de Cristina. Y defienden este autoritarismo sin el menor rubor ni vergüenza.
La prueba evidente de esta apropiación es el incremento patrimonial de más del 1.000% de la monarquía en la década y de sus funcionarios, un poco más discreto pero enorme.
La democracia: ha sido transformada en meramente formal, solo en apariencia. Se vota cada dos años, es cierto. Pero también se vota en Cuba con un partido y un candidato únicos y es una dictadura.
La monarquía autoritaria local dispone a dedo quiénes son los candidatos, los legisladores, los jueces, los fiscales, los gobernadores.
La oposición minoritaria en el Congreso puede expresarse como quiera, pero la decisión final es de la Reina, que ordena a sus legisladores subordinados, incondicionales y aplaudidores votar un proyecto sin permitir a la oposición intercalar una sola coma, ni un punto aparte.
Se permite que haya oposición política, periodística, objetiva pero se la va silenciando sigilosamente, con la AFIP, la descalificación personal, el Consejo de la Magistratura, el juicio político, el jury de enjuiciamiento, la cooptación de los medios independientes, la procuradora Gils Carbó, etc.
En suma, se pretende la existencia de un partido hegemónico, el FpV, y la atomización del resto pero no su eliminación total porque se quedarían sin democracia, necesaria para camuflar el autoritarismo monarcal ante la comunidad de Naciones.
La Patria Subsidiada: Las diferentes "Patrias" han sido inventos autóctonos: la sindical, la contratista, la oligárquica, la financiera, los capitanes de la industria. Pero nuestra monarquía ha transformado todas ellas en "Patria Subsidiada". No hay inversiones que creen trabajo aunque sí aumentan la burocracia y el gasto improductivo. Se ha organizado una nueva clase "trabajadora": la "subsidiada".
Hasta 2013 se crearon 60 planes sociales que incluyeron a 18 millones de personas con un gasto de $ 120.000 millones. Esto es casi el 50% de la población y se comprenden los 12 millones de pobres, 30% que constituye el “núcleo duro K” que vota en las elecciones. Son incondicionales a la Reina y cada vez aumentan más porque conviene mantener esta “masa crítica” que sustenta al régimen.
El subsidio es puro costo que aumenta el consumo, sustituye a la inversión productiva, no permite la generación de puestos de trabajo y alimenta la inflación que se ha transformado en una política de Estado que la monarquía no quiere combatir.
Esto es lo que justifica el eslogan K: la "inclusión social" y agrego, "la exclusión laboral", que deterioran cada vez más la productividad y el crecimiento verdadero del país.
Los subsidiados, muchos de ellos, ni trabajan ni estudian y muchos, se drogan y aumentan la delincuencia que aterroriza al resto de la población que solo quiere paz y trabajo. Han transformado trabajadores que ya no lo son, en rentistas subsidiados, otro logro K.
Transformación de la inflación: Constituye un gravísimo defecto de la macroeconomía. Pero la monarquía la mantiene aunque la desconoce públicamente, junto con la desocupación y la inseguridad.
Mediante el perverso impuesto inflacionario, que pagamos todos pero en especial los pobres, Echegaray aumenta año a año los ingresos tributarios ¡en un país en estanflación!, que le permite al poder continuar el gasto improductivo, los subsidios, los planes sociales “no trabajar”, cada vez menores por la inflación, los sueldos e ingresos millonarios de los funcionarios y la monetización de los enormes déficits fiscales.
La inflación es perversa también porque para el gobierno es “suma cero”. Los aumentos de sueldos laborales que da el gobierno y las empresas vuelven al Estado en forma de tributos inflacionarios.
Por eso Jeffrey D. Sachs y Felipe Larraín enseñan en “Macroeconomía en la Economía global”, que con la inflación pierde toda la población pero no los gobiernos que se enriquecen con ella. Echegaray proclama eufórico el aumento anual de la recaudación en un 37% promedio, ¡qué coincidencia, igual al porcentaje de inflación!
Transformación del Poder Judicial: Hasta ahora solo existen algunos jueces federales cooptados, con la resistencia tenaz del resto. La Procuradora Alejandra Gils Carbó se introdujo sigilosamente como "caballo de Troya" para cubrir todos los cargos de fiscales con adictos de su agrupación, "justicia legítima" que pertenecen a la Cámpora, para asegurar la impunidad de todos los funcionarios corruptos, en especial, desde el 11/12/2015.
Un recurso de amparo le ha impedido por el momento concretar este objetivo ilegítimo, como se impidió en su oportunidad el dañino proyecto llamado “democratización de la Justicia” que no era otro que designar jueces defensores de la monarquía y la corrupción.
Hay ahora una reacción de los jueces independientes que están investigando al poder a partir de la monarquía misma, con grave preocupación de Cristina y el oficialismo.
En momentos de redactar este trabajo el fiscal Alberto Nisman ha pedido la citación a indagatoria de Cristina y otros funcionarios, acusados de encubrimiento agravado y otros delitos por el escandaloso e irresuelto tema de la AMIA. ¡Toda una novedad!
Transformación de la sociedad: Estamos divididos en K y anti K. Una Nación se caracteriza por la unidad en los temas comunes que nos afectan o benefician a todos. Dentro de la Patria ¡todos somos argentinos y así lo proclamó Perón antes de morir! aunque políticamente nos diferenciemos en ideas y formas de realizar el bien común, a través de los partidos. Debemos ser adversarios, no enemigos.
El autoritarismo gobernante también ha transformado estos conceptos. Ya no somos una nación unida integrada por hermanos que se quieren aunque discrepen. No exagero al decir que hoy somos dos enormes grupos irreconciliables y enemigos: 70% anti K y 30% K.
Y esta minoría es tan homogénea y fuerte que ante la dispersión del 70% anti K, sin ideas y miope para ver (¿o no ver?) la realidad, pregona su éxito electoral el 25 de octubre de 2015 en primera vuelta, en un relato que lo creen verdadero.
Y si llega a ser cierto, recuérdese que no será por mérito de ellos, absolutamente desprestigiados, sino por imperdonable ingenuidad (iba a decir “idiotez” pero desistí porque es muy dura) de la oposición que todavía cree puerilmente que puede derrocar a los K con grupúsculos políticos desunidos y sin fuerza.
Así estamos a nueve meses de los comicios. ¿Habrá algún milagro que nos devuelva la fe en los gobiernos y la esperanza de una Patria de hermanos?
* Este trabajo fue redactado antes de la muerte del fiscal Alberto Nisman