Una frase que los teóricos de la guerra atribuyen a Napoleón Bonaparte dice que "el objetivo a conseguir debe ser proporcional a los medios que se disponen para alcanzarlo".
Una frase que los teóricos de la guerra atribuyen a Napoleón Bonaparte dice que "el objetivo a conseguir debe ser proporcional a los medios que se disponen para alcanzarlo".
Otras interpretaciones señalan que puede haber excepciones y que los ejércitos más débiles, dotados de inteligencia y fuerte motivación en sus ideales, pueden vencer a los enemigos más poderosos.
La cita fue recordada hace unas horas por un ministro nacional para intentar explicar -desde la política-, cual es la estrategia de la Presidenta para convencer a sus militantes de que se debe mantener el sentido épico del relato oficial, pese a su acelerado deterioro.
"Ella no desconoce el poder de los adversarios ni la desproporción de la batalla, pero con obstinación quiere jugar ese rol de líder rebelde", dice el funcionario.
Otros peronistas tradicionales que siguen en el oficialismo, incluido un gobernador al que se lo ve en actos de la Casa Rosada, sostienen que Cristina Fernández está "obnubilada" con las teorías de Axel Kicillof, y que el camino elegido para finalizar su mandato presenta serios riesgos para el gobierno y para el país. La dinámica política de los últimos siete días es una evidencia incontrastable de ese peligro.
Para todos
El discurso presidencial del martes pasado tuvo mayores repercusiones hacia adentro del oficialismo que en los sectores hacia los cuales Cristina apuntó sus críticas.
Después de haber dicho hace una semana que había sido amenazada por el fundamentalismo islámico del ISIS, ahora aseguró que si le pasa algo "no hay que mirar a Oriente sino al Norte".
El Departamento de Estado de los EEUU calificó a esas acusaciones de "inverosímiles" y que "no pueden ser tomadas en serio". Comentarios del mismo tenor se escucharon en varias representaciones diplomáticas en Buenos Aires, algunas de las cuales mantienen cordiales relaciones con el kirchnerismo.
En el sector productivo tampoco se disimula el estupor ante el rumbo que marca la Presidenta para afrontar la crisis económica que vive el país, y hay prolongados lamentos cuando se evalúan con racionalidad los escenarios venideros.
Lo mismo ocurre en el área financiera, intocada durante once años, y ahora bajo la amenaza de militarización del sector para controlar aún más las operaciones cambiarias.
Pero las más insistentes luces de alarma se han encendido en el interior del Gobierno y en el peronismo que lo acompaña. La manera en que operó el poderoso ministro Kicillof para desplazar a Juan Carlos Fábrega de la presidencia del Banco Central, y la decisión de Cristina de escracharlo públicamente para forzar su renuncia, ha sido para algunos la gota que rebasó la copa.
Se trata de funcionarios y legisladores que no comparten en todo la estrategia de la Presidenta y están a punto de sincerarse para buscar nuevos horizontes en opciones como las que ofrecen Daniel Scioli y hasta Sergio Massa.
La creciente influencia de Kicillof en las decisiones presidenciales, y las consecuencias que tendrán para la economía real las medidas que se están preparando, tampoco les deja margen de esperanza a los candidatos que quieren asumir la representación del kirchnerismo el año próximo.
Es cada vez más extendida la creencia de que Cristina no favorecerá a ningún candidato oficial y si eso se objetivara pronto, hasta Scioli -según dicen en su entorno- pegaría el salto hacia la diferenciación.
Más entredichos
La semana también aportó cambios en la relación del Gobierno con la Iglesia y con la Justicia. Entre los colaboradores del papa Francisco que analizan en el Vaticano las cuestiones políticas que atañen al pontífice, se ha mostrado preocupación por el impacto que tuvo la visita de hace dos semanas de Cristina y especialmente el encuentro con la delegación encabezada por La Cámpora.
Sugieren esos dignatarios que la intención de Bergoglio fue respaldar a la Presidenta en sus reclamos a la justicia norteamericana por el conflicto con los fondos buitres, pero no a una postura de enfrentamiento y ataque, tanto en el mundo como en el país, como la que ha encarado la jefa del Estado. "Al Papa se lo ha utilizado y eso tendrá un costo", sostienen.
En cuanto a la Justicia, la réplica al discurso del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, que pronunció ante los jueces de todo el país reclamando políticas de Estado para combatir la inseguridad y la drogadicción, fue reveladora.
El jefe de Gabinete, por orden presidencial, lo cruzó diciendo que "no existe eficiencia en la gestión de la Justicia". Otro frente que no termina de cerrarse y que alimenta la estrategia de confrontar con todos.
Carlos Sacchetto - [email protected] - Corresponsalía Buenos Aires