Una película sobre la vida, la amistad y la libertad que mueve “fibras internas dolorosas” y un rodaje “placentero y lleno de energía” es lo que esconde, según Ricardo Darín, el drama hispano-argentino “Truman”, que luego de cautivar a la crítica del Festival de Cine de San Sebastián llega hoy a las multisalas de todo el país.
La cinta, que participa a concurso en la Sección Oficial del festival, fue aplaudida de pie tras su proyección a la prensa y ya se perfila como una de las favoritas al premio mayor que se falla el próximo sábado.
Presentada también en las muestras de Londres y Toronto, “Truman” describe la visita de Tomás (Javier Cámara) a su amigo Julián (Ricardo Darín), el cual se encuentra cercano a la muerte en su casa de Madrid por un cáncer. Los días que comparten provocan una catarata de recuerdos y emociones, tristes y vitalistas al mismo tiempo, y entre las que asoman reflexiones sobre la amistad y la libertad.
El español Cesc Gay, que ya había trabajado con ambos actores en dos de las historias de “Una pistola en cada mano”, dirige una cinta que cuenta con guión del propio realizador catalán.
Darín interpreta a un hombre enfermo que busca vivir con dignidad sus últimos días. Un papel que despertó en el actor argentino un alto componente emocional. “Siempre es difícil despegar el personaje de la vida real cuando uno aborda un tema de estas características. Es una ficción, pero la historia tiene que ver con todos nosotros y las personas a las que amamos”, dijo.
“Es imposible que en una película así el espectador no tenga algo que aportar y es precisamente esa resignificación lo bonito del cine”, continuó el actor argentino.
“En un rodaje así se mueven fibras internas dolorosas porque estás en carne viva. Incluso hubo que interrumpir alguna toma para no caer en lágrimas. Pero difícilmente recordaremos un rodaje tan placentero y lleno de energía como éste”, dijo Darín.
El protagonista de “Truman” se refugió en la ironía cuando se le preguntó si vive sus roles con naturalidad. “Sí, siempre lo hago. Encuentro muchos puntos en común con mi personaje: es un actor argentino que se va a morir. Y yo soy actor, soy argentino y también me voy a morir algún día”, agregó, ante su sonrisa y las de los periodistas.
Cuestionado por si se ha establecido una imagen de él como la de un actor que rechaza por sistema trabajar en Hollywood, Darín lo negó. “Lo que a mí me moviliza son las historias. No soy anti-nada. Las dos pequeñas oportunidades que me surgieron las rechacé, pero si aparece algo que me interesa lo analizaré. Me gustan historias que me conmuevan”, dijo el actor de “El secreto de sus ojos”.