11 de octubre de 2017 - 00:00

La Unión Europea se mantuvo en silencio

El presidente del CE reiteró su apoyo al gobierno español en su pulseada con los independentistas. Critican la violencia y llaman al diálogo

Las instituciones europeas guardaron silencio ayer tras el discurso del presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, que suspendió una declaración unilateral de independencia tras el referendo del 1 de octubre prohibido por la justicia española.

Horas antes, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk le había pedido evitar cualquier decisión que dificultara un "diálogo", reiterando su apoyo al gobierno español en su pulso con los independentistas.

"Hoy le pido que respete en sus intenciones el orden constitucional [de España] y que no anuncie una decisión que vuelva tal diálogo imposible", subrayó en un llamado dirigido a Puigdemont el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ante el Comité Europeo de las Regiones (CDR).

Los europeos consideran “no legal” el referendo de independencia celebrado en Cataluña el 1 de octubre, pese a su suspensión por el Tribunal Constitucional, y que el gobierno español intentó evitar mediante acciones policiales que dieron la vuelta al mundo.

A pesar de alguna crítica a la violencia policial y llamamientos al “diálogo”, los 28 han cerrado desde entonces filas con Madrid. Pero la preocupación sigue planeando en un bloque que enfrenta su mayor crisis política, la negociación del divorcio con Reino Unido, y mantiene pulsos con países del Este como Polonia y Hungría.

La crisis en España "podría debilitar Europa", advirtió el jefe del CDR, Karl-Heinz Lambertz. "La diversidad no debe ni tiene que conducir a conflictos, cuyas consecuencias obviamente serían malas para los catalanes, para España y para toda Europa", advirtió Tusk en su llamado a Puigdemont.

"Diálogo"

Ante la posibilidad de una declaración unilateral de independencia por parte del presidente catalán, las instituciones europeas redoblaron sus esfuerzos horas antes de su discurso para evitar ese escenario, llamando a su vez a un “diálogo” en España pero sin ofrecerse a mediar.

Como apuntó el mandatario francés, Emmanuel Macron, en la ciudad alemana de Fráncfort, "si la Unión Europea interviniera hoy estaría tratando en pie de igualdad" al presidente catalán y al jefe de gobierno español, el conservador Mariano Rajoy.

El único en ofrecer la mediación, a la que "todo el mundo está dispuesto", fue el ministro de Finanzas austríaco, Hans Jörg Schelling, con una única condición, clave en este club de Estados: "Si España lo pide", precisó a su llegada de una reunión del Consejo de la UE en Luxemburgo.

España no tardó en rechazar ese ofrecimiento de boca de su ministro de Economía, Luis de Guindos, quien en la capital luxemburguesa explicó que "el planteamiento del gobierno español en [esos] momentos no [era] un tema de mediación, [era] un tema de vuelta a la legalidad".

Los europeos se limitaron así a llamar al diálogo y a evitar “el uso de la fuerza”, con las imágenes de las cargas policiales todavía frescas en la memoria. Macron dijo, en este sentido, “confiar” en una solución pacífica ante el “acto de fuerza” del gobierno catalán.

“La fuerza de los argumentos es siempre mejor que el argumento de la fuerza”, aseguró Tusk.

Vargas Llosa: "Sería un país del Tercer Mundo"

El escritor peruano y premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa advirtió ayer que si Cataluña termina declarando de forma unilateral la independencia, pasará a tener la “condición de país tercermundista”.

“Los reclamos, los deseos, todo es absolutamente posible dentro de la legalidad”, dijo Vargas Llosa en Moscú. “Lo que no es posible en ningún caso es un golpe de Estado contra la legalidad que retrocedería a Cataluña a una condición de país tercermundista, fuera de la Unión Europea, fuera del euro, sin empresas y con los ahorristas huyendo”, agregó.

El novelista, quien también tiene la nacionalidad española y que vivió en Barcelona, hizo estas declaraciones en una céntrica librería de Moscú a la que acudió para firmar libros y charlar con sus lectores.

“Mi esperanza es que no perpetre el golpe de Estado. Mi esperanza es que dé marcha atrás, que se dé cuenta de que existe una Constitución, una legalidad que debe ser respetada, que dentro de esa legalidad todo puede ser posible”, dijo entonces el autor.

El sábado pasado, Vargas Llosa cerró una gran manifestación en Barcelona contraria a la independencia catalana con un discurso en el que condenó toda forma de nacionalismo. “El nacionalismo ha llenado la historia de guerras, estamos aquí para pararlo. De todas las pasiones humanas ninguna ha causado tantos estragos como el nacionalismo”, indicó durante su discurso.

El grupo editorial Planeta decidió irse de Cataluña

El gigante editorial Planeta decidió ayer trasladar su sede social a Madrid. después de que el jefe de Gobierno de Cataluña, Carles Puigdemont, anunciara la independencia de la región y la suspendiera a continuación “unas semanas” para abrir espacio al diálogo.

El sexto grupo editorial del mundo tomó la decisión en un consejo de administración, según confirmó a la agencia local Europa Press. Planeta había adelantado el lunes que sacaría su sede social de Cataluña si la región proclamaba la independencia debido a la “inseguridad jurídica” que plantearía ese paso.

El comunicado de ayer avisaba que el traslado de la sede del grupo buscaría “proteger los intereses de sus accionistas, de sus empleados y del proyecto empresarial”. Planeta cuenta con sedes operativas en varias ciudades, de modo que el cambio no implica traslado de empleados.

Líder del mercado editorial en España y América Latina, Planeta cuenta con más de 100 sellos editoriales y un catálogo de más de 15.000 autores.

Su traslado engrosa la lista de grandes empresas que vienen trasladando su sede social fuera de Cataluña. El lunes lo hicieron ya Abertis, una de las mayores operadoras de autopistas del mundo, la inmobiliaria Colonial y el grupo de mensajería MRW.

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