3 de julio de 2016 - 00:00

La sonda Juno llega a Júpiter para develar sus secretos

La primera nave impulsada por energía solar que viaja tan lejos entrará mañana en órbita del mayor planeta del Sistema Solar. Estudiará la composición de su atmósfera.

Luego de haber recorrido casi 3.000 millones de kilómetros en 5 años, la sonda de la NA SA Juno ingresará en la órbita de Júpiter, el planeta más grande del Sistema Solar, mañana 4 de julio, coincidiendo con el día de la independencia norteamericana.

Juno (JUpiterNear-polarOrbiter) es el primer vehículo espacial a energía solar utilizado en una misión tan lejana del Sol, y el primero en estudiar los polos de Júpiter y en analizar el núcleo interno.

Según fuentes de la NASA, su objetivo es reconstruir el origen de este planeta gigante, que con su presencia ha condicionado la estructura del Sistema Solar.

Lanzada el 5 de agosto de 2011, Juno se prepara para 20 meses más de trabajo, en los cuales sus 9 instrumentos funcionarán sin descanso.

Entre ellos, se destaca el espectómetro italiano Jiram, que además de capturar las imágenes de las auroras polares, estudiará los estratos superiores de la atmósfera en busca de metano, vapor líquido, amoníaco y fosfina.

Júpiter brilla con una aurora polar que lo corona, que en el pasado ha sido fotografiada por el telescopio Hubble.

Al igual que en nuestro planeta, las auroras se producen por el encuentro de partículas arrojadas por el viento solar con el campo magnético del planeta.

Cuando la sonda de la agencia espacial estadounidense esté orbitando Júpiter, el Hubble continuará observando y midiendo las auroras, mientras que Juno desmenuzará las características del viento solar.

“Las de Júpiter son las auroras más activas jamás vistas y parece casi que el planeta prepara una fiesta con fuegos de artificio para el arribo de Juno”, dijo Jonathan Nichols, responsable de la investigación y especialista de la universidad británica de Leicester.

Vistas por primera vez en 1979 por la sonda Voyager 1, las auroras de Júpiter se observaron de nuevo en 2000 por la sonda Cassini, enviada con la colaboración entre la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana.

Pero recién ahora se lograron imágenes más detalladas, que permiten determinar que ocupan una superficie mayor a la de la Tierra y que tienen centenares de veces más energía que las observadas en nuestro planeta.

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