La Selección volvió a moverse en una práctica distendida, que constó de tres tramos: ejercicios de acondicionamiento físico, trabajo con pelota y un ensayo táctico. Para Alejandro Sabella, el tiempo de prueba es permanente; le pasó en la semana previa al debut contra Bosnia, cuando se convenció de aplicar el 5-3-2 y también en este entrenamiento, ocasión en la que paró dos equipos para reintentar con el 4-3-3 en los titulares contra un 4-4-2 de los suplentes. Es sano que el propio entrenador siga dando señales de autocrítica, más que nada porque capta el mensaje de los jugadores. "Nos sentimos más cómodos con tres adelante", había dicho Leo Messi, ayer.

