En charlas informales, los amigos preguntan acerca de términos de uso cotidiano, que encuentran parecidos, pero que no saben por qué se diferencian y en qué contextos distintos deben utilizarse. Así ocurrió con respecto a 'sanación' y 'saneamiento', hasta que alguien dio por terminada la conversación pues dijo que todo era 'pura sanata'. Examinemos cada vocablo: el verbo 'sanar' se vincula con el adjetivo 'sano', cuyo valor significativo se le atribuye a quien goza de perfecta salud; también, se dice de aquello que es bueno para la salud, como en "Cuídese mucho, con una alimentación sana". Si se atribuye a un vegetal, significará que no está dañado: "No corten ese árbol porque está absolutamente sano". En lenguaje figurado, se llama 'sano' a lo que está libre de error o de vicio o a lo que es saludable moral o psicológicamente: "Es un hombre recto, con conducta sana". También se llama 'sana' una intención buena y sincera: "Confié en él porque sus intenciones eran sanas". Coloquialmente, cuando algo está entero, sin roturas, se dice que está 'sano': "Conservaba sana toda su vajilla". Hay locuciones en que aparece el vocablo 'sano', como en 'cortar por lo sano', para dar a entender una forma expeditiva de proceder, para poner fin o remedio a un conflicto; también, la locución adjetiva 'sano y salvo', para indicar que alguien no ha sufrido lesiones, daños ni enfermedades.
El verbo 'sanar' se vincula con este adjetivo pues su significado es, precisamente, "restituir a alguien su salud perdida"; también, los sustantivos 'sanación' y 'saneado', que indican la recuperación de la salud y el bienestar físico o la tranquilidad y el equilibrio emocional. El adjetivo 'sanador, sanadora' se puede atribuir a una acción o a una planta con poderes para sanar y a la persona que, con métodos naturales o rituales, sin títulos académicos, puede producir la sanación. En esta lista, cabe incluir el sustantivo 'sanatorio', establecimiento, público o privado, en el que se da tratamiento a pacientes para recobrar su salud.
Pero he aquí que también se registra en el habla el verbo 'sanear', con sus derivados 'saneado' y 'saneamiento'. Si bien se vinculan todos ellos a la salud y a la recuperación de establecimientos o negocios con pérdidas o situaciones irregulares, no se aplican a personas sino a lugares o situaciones que necesitan ser recuperados de condiciones negativas. En efecto, la primera acepción que nos da el Diccionario integral del español de la Argentina, es "acondicionar y mejorar un lugar natural o artificial, haciendo que adquiera o recupere las condiciones adecuadas de salubridad e higiene": "Es necesario sanear los espejos de agua". En el ámbito financiero, se habla de 'sanear' cuando se alude a "arreglar los negocios y la situación económica para que dejen de causar pérdidas y comiencen a producir ganancias: "El interventor ha decidido sanear nuestra obra social". Llevado a la vida cotidiana, 'sanear' se refiere a las acciones destinadas a eliminar aquellas cosas que tienen consecuencias negativas: "Era preciso sanear esas costumbres del permisivismo y la dádiva". En relación con estas acepciones, vemos que 'saneamiento' y 'saneado' pueden referirse al conjunto de técnicas destinadas a mejorar las condiciones higiénicas de un edificio, de una comunidad o de una ciudad; también pueden nombrar el sistema de evacuación y tratamiento de los residuos urbanos de una ciudad y, desde el punto de vista económico, pueden referirse a todas las acciones destinadas a corregir una situación deficiente o negativa.
¿Y el vocablo 'sanata', que no aparece en el diccionario académico, pero que sí está registrado en el Diccionario de americanismos y en el Integral ya nombrado? El primero lo da como una voz coloquial, empleada en la Argentina y en Uruguay, con el significado de "conversación, discurso, explicación larga y pesada, embuste, mentira". Registra también el verbo 'sanatear', que explica como "hablar mucho, generalmente sin fundamentos o sensatez". Nuestro Integral también lo considera una voz coloquial, definida como "discurso sin fundamento, generalmente largo, con el que se intenta engañar o convencer a alguien": "Es pura sanata lo que dice". Incluye también el verbo 'sanatear', con el valor consignado para el sustantivo. Si una persona dice 'sanatas', siempre hablando coloquialmente, será un 'sanatero': "Es un político sanatero, promete mucho de todo y no sabe nada".
Si volvemos al tema de la salud, hay otro término equivalente a 'sanar': se trata de 'curar'. ¿Cuáles son sus valores significativos? En primer lugar, un enfermo o lesionado se cura cuando recobra su salud; igualmente, 'curar' es equivalente a "hacer que una lesión o dolencia remita o desaparezca". Respecto de lo anímico, también se usa 'curar' para señalar que un sufrimiento desaparece: "¨Paula parece haberse curado definitivamente de la tristeza por la muerte de su hermano". Pero, además, 'curar' es fiel a su etimología: "curare" era un verbo latino equivalente a "cuidar". Ese valor lo mantiene cuando se habla de 'curar una carne', por la acción de la sal, el frío o el humo, a fin de hacerle perder su humedad y para conservarla por mucho tiempo; también se usa para aludir al curtido de pieles y al tratamiento de las maderas cortadas mucho tiempo antes de su utilización. Si alguien pone cuidado en algo, se usa el verbo 'curar', acompañado de la preposición 'de': "Sigue buscando esa meta, sin curarse de los obstáculos".
En el ámbito del derecho, 'curador' es quien representa, para los actos de la vida civil, a una persona declarada incapaz en razón de un déficit de sus facultades mentales.
Desde el punto de vista de las artes, se llama 'curador' a la persona responsable de mantener y preservar la colección artística de un museo.
Finalmente, 'curarse' puede, en nuestro país, en Bolivia y en Chile, a nivel coloquial, significar "embriagarse", esto es, "perder el dominio de sí por beber en exceso".