28 de septiembre de 2014 - 00:00

La pobreza sigue escondida

Pasó el tiempo y nunca más el Gobierno Nacional volvió a mencionar ni una palabra sobre el indicador de la pobreza. Recordemos que debía difundirse en mayo, según lo habían informado desde el Indec, pero Axel Kicillof hizo que se anulara su difusión y aquí estamos todavía esperando.

A partir de allí más protagonismo tomaron los números de las universidades y consultoras que se dedican a realizar diferentes mediciones debido a que el Gobierno también venía “maquillando” este indicador como consecuencia de haber alterado la medición de la inflación, entre otras.

Un trabajo realizado por ex miembros del Indec señala que la pobreza en Mendoza llega al 32,7%, casi un punto por debajo del 33,8% de tenía la provincia en el segundo semestre de 2005, cuando la medición se hacía bien y reflejaba la realidad.

Nadie se anima a fijar con precisión cuál será el porcentaje de pobreza real hoy en día con cerca del 27% de inflación acumulada en los primeros 9 meses del año en Mendoza. Así entonces, algunos resultados de la “década ganada” van pasando a otra categoría.

El Gobierno local tampoco se refiere a la pobreza. Lo único oficial que hay son los números que muestra la DEIE, repartición para la que en el primer semestre de 2013 la pobreza llegaba al 1,7%. No sé qué le pasará al lector que advierte la gran diferencia de números. A mí me da vergüenza que en el sitio oficial de la provincia aparezca ese número tan alejado de la realidad.

Mucho se ha debatido sobre la década kirchnerista y un buen libro para leer sobre los resultados de la gestión K en cuanto a la gestión social, es Controversias sobre la desigualdad, escrito por Gabriel Kessler, quien aporta datos oficiales y de otros institutos y universidades con los que genera un enriquecedor debate.

Una discusión no saldada de la década es la que se refiere a la disminución de la desigualdad, debido a que si bien han retrocedido gran parte de las inequidades que generó la crisis de 2001, “todavía está en debate cuánto se ha recobrado de lo perdido en los ‘90” señala Kessler y agrega: “Si se trata de un ciclo de recuperación estacionario o de un cambio de tendencia, es un interrogante compartido por todos los expertos y, sin duda, no hay un destino manifiesto en uno ni en otro sentido”.

Aquí estamos entonces, sin ningún cambio estructural en principio debido a que nadie se anima a confirmarlo más allá de las mejoras que se puedan haber registrado.

El planteo no es menor porque en varios aspectos da la sensación de que estamos comenzando permanentemente: educación y seguridad, por ejemplo.

En términos salariales, si salimos del lapso que va de 2003 a 2013, hay estudios que afirman que en los últimos 40 años el salario perdió el 50% de poder adquisitivo, según un trabajo realizado por el Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales (Ceics).

Pero además, reducir la pobreza y otras desigualdades costó dinero. En 2007 los recursos destinados a servicios sociales implicaban el 10,5% del PBI y en el proyecto de presupuesto para 2015 aumentaron al 14,8%. Ésa es una decisión política con la que se puede o no estar de acuerdo pero lo que hay que ver son los resultados.

Nuestro país es uno de los que más invierte en asistencia social, pero lo verdaderamente complicado es que otros países de la región obtuvieron resultados similares en cuanto a disminución de la pobreza con menos dinero.

Un informe de la Fundación Ideal indica que entre 2006 y 2012 la variación del gasto público social con relación al PBI de Chile no llegó a un punto y bajó la pobreza 6 puntos con relación al PBI, tomando el indicador que da el Banco Mundial de U$S 4 necesarios para vivir por día; Uruguay no varió su gasto y disminuyó el indicador 12 puntos con relación al PBI; Colombia lo varió 0,5 y descendió la pobreza 12 puntos; en Brasil varió 1,2 puntos y la pobreza cayó 13 puntos.

¿Qué pasó en Argentina? Subió 5 puntos el gasto social con relación al PBI, el más alto de la región, y la pobreza con relación al PBI bajó 9,8 puntos.

Si la relación la hacemos con la pobreza estimada por cada país y en Argentina usamos los datos de la Universidad Católica Argentina (UCA) tenemos que Chile queda igual, sube un punto el gasto social con relación al PBI y baja un punto la pobreza, Uruguay no aumenta el gasto y la baja 9 puntos; en Colombia variaron 0,9 los recursos destinados y la pobreza bajó 8 puntos; Brasil sube 1,2 puntos el gasto y cae 5,5 puntos y Argentina aumenta 5 puntos el gasto social con relación al PBI y la pobreza baja un poco más de un punto: 1,6.

Mientras esperamos que el Gobierno publique el indicador de la pobreza, más pobres tendrán que esconder debajo de la alfombra porque la inflación avanza y nadie tiene permitido romper el hechizo del relato. Pérez tampoco y obedece. Además, al compararnos con otros países, vemos que hasta se podría haber avanzado más en la disminución de desigualdades en función de los recursos destinados.

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