Hay cosas que le sobresalen al ser humano. No voy a recordarlas porque debería incurrir en espacios un tanto irrespetuosos. Sí diré que una de las cosas que son más notorias son el poto y la panza.
Hay cosas que le sobresalen al ser humano. No voy a recordarlas porque debería incurrir en espacios un tanto irrespetuosos. Sí diré que una de las cosas que son más notorias son el poto y la panza.
El poto es distinto en hombres y mujeres. Las mujeres tienen el cuerpo preparado para la maternidad y entonces esas zonas suelen aparecer como notorias, por no decir abultadas.
En cambio el hombre tiene un potito miserable, casi diría negativo, adonde se hunden los pantalones como si estuvieran cubriendo una zona de nadie.
La panza es distinta. Sobresale de frente y no hay manera de disimularla porque se nota en la apariencia. Por supuesto, los gordos son los que más las cultivan y su poder abarcativo suele ser realmente notorio.
Hay personas que tienen adelante como una sucursal de ellos mismos y les cuesta rascarse el ombligo porque no llegan con las manos. Si hubiese un campeonato mundial de panzas son varios los que se subirían al podio con el inconveniente de que pueden hundir el podio.
La panza es un adminículo con agujero incluido que crece a merced de los alimentos que uno se autoemboca y hay que tener buena cultura de alimentación para que no crezca desorbitadamente.
Claro que causa inconvenientes. El tipo no puede verse los pies de parado, por ejemplo, y al levantarse, el encajarse medias y zapatos suele transformarse en una serie de bufidos, porque le cuesta. Demanda un esfuerzo considerable que uno no está dispuesto a realizar y menos apenas levantado.
Pero también provoca otra serie de inconvenientes: agacharse es uno de ellos. Es que el centro de gravedad lo tienen comprometido y entonces agacharse puede transformarse en un abrupto enfrentamiento con el planeta y terminar con toda la anatomía desparramada sobre el piso.
Hay personas que tienen que tomar el ascensor dos veces porque con una sola vez no entran enteras.
Andar en micro parado por ejemplo es otra acción que conlleva sus dificultades, porque uno no sabe en qué parte del micro poner su panza y entonces se aprieta junto al asiento porque de no hacerlo no hay quien pueda descender del vehículo: la panza pone una barrera en el pasillo, y hay que hacer un by pass de gente para llegar a la puerta.
En el invierno la cuestión pasa medianamente desapercibida porque con los abrigos que uno se echa encima el bulto queda medianamente oculto, pero en el verano no hay disimulo posible porque uno no va a andar con un sobretodo en el verano.
Muchos se preocupan en bajar ese adminículo que queda delante del tipo, porque un panzón llega antes de que el resto del cuerpo llegue, y entonces se proponen adelgazar. Es uno de los temas que preocupan a millones de seres humanos que se sienten con la obesidad encima y eso afea a las personas.
Hay varios métodos para adelgazar pero los más eficientes pasan por una menguada alimentación y ejercicios que ayuden a despedir grasas. Pero no es fácil reducir el bubón. Muchos de esos sistemas fracasan porque el tipo se encontró una panchería a mano, o una pizzería y se olvidó de las promesas que él mismo se hizo.
La panza, un adminículo que todos tenemos, y algunos la sobrellevan con cierta dignidad, pero hay otros que deberían pedir un duplicado del DNI porque son como un tipo doble, o dos tipos a la vez. Balanza, no seas tan mala.