La decisión de Argentina de suspender de “hecho” su participación en el Mercosur, por la intención del bloque de avanzar en acuerdos comerciales con terceros países, en el marco de la pandemia del COVID 19, agudiza aún más la crisis que vive el grupo hace un tiempo.
El país fundamentó la medida en lo inoportuno en el contexto de pandemia, de abrir el bloque a terceras economías, como Corea del Sur, India, Canadá, etc., por sus efectos negativos en la industria y empleo nacional, pero se dejó a salvo la voluntad del país de avanzar en los acuerdos con la UE y el EFTA (European Free Trade Agreement).
Ya antes de la aparición de la pandemia se habían manifestado diferencias ideológicas y económicas entre Brasil y Argentina y el gobierno argentino mostró dudas en los beneficios del acuerdo Mercosur – UE.
Pero las diferencias no son coyunturales, sino más sustantivas y versan, creemos, sobre qué tipo de integración queremos, que tipo de institución y para qué, si como un fin o un medio.
La situación deja al Mercosur en punto muerto, porque resulta necesario la unanimidad para cerrar un acuerdo comercial como bloque; aunque la “fuga” del grupo puede darse en forma bilateral, como han demostrado los movimientos de acercamiento de Brasil y Uruguay con los EE.UU. Pero más aún, el gigante sudamericano tiene al BRICS como válvula de escape.
Aquellas desavenencias se suman a la falsa dicotomía planteada a nivel mundial y replicada en estas latitudes; si primero la salud (Argentina) o un equilibrio entre salud y economía (Brasil). Por ello las respuestas sanitarias siguen una lógica a lo “nacional”, de fronteras cerradas, trabas al comercio, concentración de las decisiones, etc. Es que la integración de nuestros países, tiene una falencia, por no haber superado su carácter únicamente comercialista, y avanzado en un Mercosur Social, de integración de sus sociedades nacionales, para entender el problema y su solución como regional.-
Justo resulta decir, que las respuestas multilaterales a la pandemia han sido pocas, y la mismísima Unión Europea, ha sucumbido a la respuesta nacional (la herejía de levantar las fronteras interiores violando uno sus principios fundacionales).-
La decisión a futuro resulta peligrosa, porque Argentina apuesta a un espacio económico reducido para superar la crisis y el escenario post pandemia, reduce aún más el espacio económico global (los propios organismos internacionales pronostican una caída del PBI global). Pero además, Argentina no definió plan económico, está en recesión y con crisis de deuda y sufre de “Brasil dependencia”.-
Es que Argentina ha planteado al Mercosur como un grupo cerrado, de autoayuda económica, como un escudo ante la crisis y el resto de sus miembros como un vehículo de inserción en el mundo y al comercio internacional. El bloque sigue sin alcanzar su adultez e inscribe una página más de idas y venidas en su biografía.