La posibilidad de que la oposición se una en las PASO está impulsada por el hecho de que si el oficialismo llega al 40% y tiene 10 puntos de ventaja sobre el segundo, gana en la primera vuelta.
La posibilidad de que la oposición se una en las PASO está impulsada por el hecho de que si el oficialismo llega al 40% y tiene 10 puntos de ventaja sobre el segundo, gana en la primera vuelta.
Mientras en la Casa Rosada sigue predominando la idea de que un gobierno de Macri da más posibilidades a Cristina de retornar en 2019 que uno de Scioli -quien inevitablemente iría por su reelección- la mayoría de los gobernadores del PJ se inclinan por cerrar filas detrás del gobernador de Buenos Aires -como lo mostraron en Mendoza- y buscar el triunfo si llega al 40% y ningún candidato opositor alcanza el 30%.
Ello es consecuencia del particular sistema de elección presidencial que tiene la Argentina para la segunda vuelta desde la reforma constitucional de 1994.
El acto del PJ bonaerense, realizado el sábado 16 de noviembre, al que asistieron Scioli y dos precandidatos del kirchnerismo (Rossi y Uribarri), pero no otros dos (Randazzo y Domínguez) ni La Cámpora, ponen de manifiesto la existencia de estas diferentes percepciones.
En el oficialismo hay conciencia de que en segunda vuelta, el voto opositor puede reunificarse y obtener la victoria. A medida que ha ido ganando espacio esta estrategia en los gobernadores e intendentes del PJ -aunque no dentro del kirchnerismo-, en la oposición ha ido creciendo la idea de que puede ser necesaria la unidad ya desde las PASO, para impedir un triunfo del gobierno en la primera vuelta.
Esto llevó en noviembre a que avanzaran las conversaciones entre Macri por un lado y el sector del FAU-UNEN que representan Sanz y Carrió, para competir en las PASO creando un espacio común.
La idea era que la fórmula que encabece el jefe de Gobierno porteño compita con otra que integren Carrió y Sanz, aunque no estaba acordado cuál de ellos irá en primer lugar.
Si bien la UCR tiene muy pocas posibilidades de ganar la primaria presidencial, en aproximadamente la mitad de las provincias los candidatos a gobernador del radicalismo tienen posibilidades de imponerse a los del Pro.
El problema que hizo fracasar este acuerdo es que los otros tres presidenciables del FAU-UNEN (Binner, Cobos y Solanas) no la compartían, al igual que gran parte de la estructura radical, representada entre otros por Alfonsín.
La conducción de la UCR se reunió el lunes 17, rechazando la propuesta. Aunque Sanz es el presidente del partido, no logró el apoyo para avanzar. Carrió, por su parte, con un partido reducido -su bancada hoy cuenta sólo 6 diputados nacionales- no tiene dificultades para impulsarla.
Ella además la presenta como la necesidad de crear un gran frente anti-peronista, que termine con el statu quo político que ha permitido la penetración del narcotráfico en el país.
La mayoría de los candidatos a gobernador de la UCR contrapropusieron un acuerdo más amplio, que incluya a los tres espacios de la oposición, es decir también a Massa.
Los candidatos a gobernador del radicalismo con posibilidades piensan que si no logran ser al mismo tiempo los de Massa, Macri y el FAU-UNEN, no tienen posibilidades de derrotar al oficialismo en el ámbito provincial.
Es que si los tres espacios de la oposición presentan cada uno su propio candidato a gobernador, será muy difícil desplazar a quien viene gobernando. Es la postura que plantean, entre otros, Morales y Cano, candidatos del radicalismo en Jujuy y Tucumán, respectivamente.
Tanto Carrió como Macri rechazan la eventual unidad con Massa. El primero por razones electorales y la segunda por causas ideológicas. El líder del Frente Renovador, en las últimas semanas se ha mostrado con varios dirigentes radicales del interior y sigue buscando captar tanto sus intendentes como sus candidatos a gobernador con posibilidades.
Por ahora, sigue primero en la mayoría de los sondeos y si bien no rechaza la posibilidad de alianzas para las PASO con otras fuerzas a partir de marzo, las considera todavía prematuras.
En este contexto, no era fácil que prosperara el proyecto de alianza entre el Pro, por un lado, y el FAU-UNEN, por el otro, que se estuvo negociando en los últimos días entre dirigentes de ambas fuerzas. Para un acuerdo de este tipo, hay tiempo hasta junio del año próximo, cuando vence el plazo para inscribir alianzas y candidatos para las PASO que se realizan en agosto.
El escándalo con el cual Carrió renunció al FAU-UNEN al rechazar la UCR su propuesta de alianza con Macri, dejó en segundo plano que la oposición a fin de noviembre dio pasos importantes hacia la unidad en lo institucional.
Todas las fuerzas opositoras, desde Solanas hasta Macri, asumieron públicamente el compromiso de bregar por la “boleta única”, que hace más transparente el proceso electoral.
En Jujuy, una alianza de los legisladores de Massa y el radicalismo impidió al kirchnerismo avanzar en la reforma de la Constitución provincial. En el Congreso, 28 senadores opositores -como lo hicieron en 2012 para impedir la reforma de la Constitución que permitiera un tercer mandato consecutivo de Cristina- firmaron el compromiso de impedir que se cubra en 2015 la vacante que deja en la Corte Eugenio Zaffaroni.
Esto implica que ese mismo número impedirá que se cubran nuevas vacantes en el máximo tribunal si se amplía la cantidad de miembros de la Corte y explica por qué el oficialismo no logra el acuerdo para designar la nueva conducción del Banco Central.
El kirchnerismo, de acuerdo a su típica característica de “redoblar la apuesta”, a través de un jurista oficialista (Barcesat), denunció a 8 de los 28 por sedición, causa que difícilmente prospere.
Pero la renuncia de Carrió, precedida por su acusación de que el peronismo y el radicalismo están “carcomidos por el narcotráfico”, dejó en segundo plano estos hechos. En cuanto a las alianzas en la oposición, no es un tema cerrado ni mucho menos y al mismo se volverá recurrentemente en los próximos meses.
En conclusión: el hecho de que si el oficialismo llega al 40% de los votos y tiene más de 10 puntos de ventaja sobre el segundo ya gana en primera vuelta, impulsó las conversaciones entre el Pro y el FAU-UNEN; pero en el FAU-UNEN, salvo Carrió y Sanz, los otros tres presidenciables no compartían la idea de una alianza con el Pro para competir en las PASO; varios candidatos a gobernador de la UCR propusieron una alianza más amplia en las PASO que incluya a Massa, quien en las últimas semanas ha sumado intendentes de la UCR, y la oposición en noviembre logró avances importantes hacia su unidad en el plano institucional, pero la renuncia de Carrió al FAU-UNEN los dejó mediáticamente en segundo plano.
Por Rosendo Fraga - Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría. - Especial para Los Andes