15 de junio de 2014 - 00:00

La mejor esperanza de Irak

Kurdistán se ha convertido en un oasis alentador. El pueblo que Saddam Hussein quiso borrar del mapa con gases venenosos, en 1988, hoy crece, cultural y económicamente, a pasos agigantados.

Tengo debilidad por las graduaciones, pero en esta me llené de muchas emociones diferentes. Mientras Dina Dara subía al escenario 
-la oradora estudiantil y mejor alumna de la generación que se graduó en 2014 de la Universidad Estadounidense de Irak, en Sulaimani, en el Kurdistán-, el sol se estaba poniendo, convirtiendo la montaña de Azmar, al fondo, en una cortina marrón-rojizo.

La clase estaba compuesta por aproximadamente 70 por ciento de kurdos y el resto provenía de todos los rincones, religiones y tribus de Irak. Los padres, llenos de orgullo, con las cámaras de teléfonos celulares en una mano y ramos de flores en la otra, habían manejado desde Basora y Bagdad, vestidos con sus mejores galas para ver a sus hijos obtener sus títulos universitarios al estilo estadounidense. Tres estaciones de televisión kurdas transmitieron la ceremonia en vivo.

“Ha sido todo un viaje”, dijo Dara, quien irá a la universidad de Tufts, a sus compañeros de clase. (Desde que la universidad abrió sus puertas en 2007, la totalidad de los mejores alumnos de la generación han sido mujeres iraquíes).

“Hemos pasado por una experiencia por completo diferente viviendo en los dormitorios. Esta noche... nos estamos armando con dos cosas: primero, la educación (norte)americana de gran valor, que nos vuelve tan competentes y calificados como el resto de los estudiantes en el mundo. Y, en segundo lugar, el poder que brinda una educación de artes liberales”. En la medida que “ejercitemos técnicas de pensamiento crítico que han sido la base de nuestra educación aquí, y conforme intentemos pasar más allá de las convenciones tradicionales, más allá de lo que otros sugieren, nos veremos obligados a luchar. ¿Pero, no es así como se construyen las naciones?” .

Sentado cerca de Dara (yo era el orador de la graduación), pensé: Esto es como se suponía que la historia de Irak terminaría, pero no es así, aún no. Kurdistán sigue siendo la historia de éxito no reconocida de la guerra de Irak, algo que los veteranos estadounidenses pueden estar orgullosos de haber ayudado a crear -inicialmente por haber protegido de Saddam Hussein a los kurdos con una zona de exclusión aérea, y después, mediante el derrocamiento de Saddam, que trató de borrar a los kurdos con gases venenosos en 1988.

Sin embargo, fueron los kurdos los que utilizaron la ventana de libertad que abrimos para ellos para superar las divisiones internas, empezar a reformar a sus políticos, una vez parecidos a los Sopranos, y a crear una vibrante economía, que ahora está vomitando rascacielos y universidades en las principales ciudades de Erbil y Sulaimani. Dondequiera que he ido he conocido “inmigrantes inversos”, kurdos que han vuelto a su tierra natal en el noreste de Irak a causa de todas las oportunidades que se presentan.

Kurdistán representa todo lo que no ha sucedido en Bagdad, dominado por los chiítas, y en las regiones sunitas de Irak, donde el primer ministro Nouri al-Maliki se ha comportado como un jefe sectario pro-chiíta sin visión, y en donde la violencia sigue estando muy extendida. Maliki era “nuestro hombre”. Así que se podría decir que dejamos atrás, en Irak, dos grandes “regalos”: un autócrata instalado por los estadounidenses, y una universidad que enseña los valores de inclusión que Maliki no practica. En el largo plazo, después de que Maliki se haya ido, podemos esperar, como sucedió parcialmente en Vietnam, que nuestros valores triunfarán donde nuestra fuerza falló. Sigue siendo una posibilidad remota, pero eso es claramente lo que los estudiantes de la American University están esperando.

Bery Hoshiar, de 20 años y estudiante de ingeniería, me dijo: “Las personas que aquí se gradúan sienten que pueden hacer un cambio. Vienen aquí como personas limitadas por las convenciones sociales, y se van como personas con valores que implementan en sus vidas. Todos creemos que podemos ser los futuros líderes. Irak no está acabado. Apenas estamos empezando. Estamos construyendo desde cero. Va a tomar tiempo”.

Karwan Gaznay, de 24, kurdo, me dijo que creció entre libros acerca de Saddam: “Ahora tenemos educación estadounidense. No sabía quién era Thomas Jefferson. Y tampoco sabía quién era James Madison. Me postulé para presidente estudiantil, y los chicos árabes votaron por mí. Estamos viviendo como una familia en la universidad. No soy pesimista sobre Irak. Podemos trabajar juntos si queremos”.

Como presidente estudiantil, Gaznay persuadió al gobierno kurdo de crear una tarjeta de identificación especial para los estudiantes sunitas y chiítas, AUIS, con el fin de ser utilizada para pasar fácilmente a través de los puestos de control que protegen esta región del resto de Irak. Isa Mohamed, de 22, chiíta de Bagdad, me dijo que esto era por lo que apoyó a Gaznay: “Cualquier (AUIS) estudiante árabe ahora puede pasar a través de todos los puntos de control y aeropuertos” en el Kurdistán, y sin dificultades.

Shayan Hamed, de 23 años, dijo: “Se escucha que la democracia está siendo utilizada por los líderes políticos, pero la están definiendo de la manera que más les convenga. Y cuando uno realmente aprende de qué se trata en los textos reales, se da cuenta de que esta no es la democracia en su país. “Pensé que Irak estaba acabado, le dije. “Alemania no se terminó después de Hitler. Rusia no se terminó después de Stalin. Así que ¿por qué Irak debería estar acabado después de Saddam?”, Respondió ella.

Mewan Nahro, de 23 años, puso todo en perspectiva: “Mi papá estaba en las montañas como Pesh Merga (guerrillero kurdo) combatiendo en los años ’80 y ’90, y ahora (nuestra familia) ha pasado de él en las montañas como guerrillero, hasta aquí conmigo, en una universidad estadounidense y con la oportunidad de decir lo que quiero”.

Sí, esta es una escuela de élite, y el Kurdistán es una isla de decencia en un mar todavía turbio. Pero el poder del ejemplo es una cosa curiosa. Nunca se sabe cómo puede propagarse. Más universidades de Estados Unidos, por favor, no solo drones.

LAS MAS LEIDAS