15 de octubre de 2014 - 00:00

La mano de la mafia china resurge en la protesta de Hong Kong

Personas detenidas por agredir a los manifestantes, para la misma policía son sospechosos de tener vínculos con el poder.

Las imágenes de hombres enmascarados atacando a los manifestantes prodemocracia en Hong Kong recuerdan que esta ex colonia británica no ha logrado desembarazarse de sus tríadas, la mafia china con la que el gobierno local está acusado de colusión.

Hong Kong se jacta de ser uno de los centros del capitalismo financiero, con sus elegantes rascacielos, su sistema jurídico heredado de la colonización británica, su respeto de las normas internacionales y su bullicioso puerto.

Sin embargo, esta ciudad, que en 1997 fue devuelta a China, no ha logrado terminar con sus bandas criminales organizadas, de siniestras tradiciones y pasado violento.

Y los manifestantes prodemocráticos, que paralizan desde el 28 de setiembre varios barrios de Hong Kong para exigir a Pekín un verdadero sufragio universal, temen que las tríadas comiencen a involucrarse en la política.

También las acusan de haber enviado a hampones para atacar a los manifestantes, como ocurrió el lunes en Admiralty, el barrio de los ministerios, o hace diez días en Mongkok, un barrio popular de Kowloon, frente a la isla de Hong Kong.

Reconocimiento

La policía reconoció que ocho personas que fueron arrestadas en Mongkok eran sospechosas de tener vínculos con las tríadas.
Los testigos dijeron que estos ataques de mafiosos, hayan sido deliberados o no, parecían estar apoyando al gobierno, haciendo resurgir las acusaciones de que las autoridades están alentando dichos ataques, o no haciendo lo suficiente para ponerles fin.

“Esto es obra de algunas personas que están organizadas (en banda) y probablemente en colusión con las fuerzas partidarias de Pekín y progubernamentales en Hong Kong”, declaró Albert Ho, un diputado prodemocrático. “Parece que el gobierno tolera que algunos utilicen la fuerza, o subcontrata el uso de la fuerza”, agregó.

“Es una táctica utilizada a veces por los comunistas en el continente. Ellos emplean a las tríadas o a gamberros vinculados al poder en sus ataques de forma que no tengan que asumir la responsabilidad”, acusó.

Las tríadas se dedicaban tradicionalmente al tráfico de estupefacientes, la prostitución, los garitos y la extorsión, pero han comenzado a invertir en Hong Kong en actividades respetables como el sector inmobiliario o las finanzas. También son sospechosas de inyectar fondos en empresas cotizadas en bolsa, según los especialistas.

Las tres tríadas citadas más a menudo por los medios locales -Wo Shing Wo, 14K y Sun yee On- tienen una influencia considerable en Hong Kong, en China meridional y en el extranjero, pero también existen redes menos poderosas.

Si bien los militantes prodemocráticos acusan a las tríadas de inmiscuirse en los asuntos políticos, algunos observadores consideran que su principal motivación es el dinero. Mongkok, con sus salones de masaje y sus burdeles, es considerada una guarida de la mafia. 
Los empresarios locales se quejan de la caída vertiginosa de su facturación desde el comienzo del movimiento prodemocrático.

“Los hombres de negocios chinos que tienen relaciones con el gobierno chino y quieren mostrar su apoyo pudieron contratar a los hombres de las tríadas para amenazar a los estudiantes”, así como los “hombres de negocios hongkoneses afectados por el movimiento”, señaló Wang Peng.

Se enfrentan policías y manifestantes por el control de la calle

Los manifestantes prodemocracia se enfrentaron a la policía ayer aquí como parte de su estrategia de bloquear la ciudad para obtener elecciones de sufragio universal, lo que acabó con varias detenciones.

Centenares de policías, con cascos y escudos antidisturbios, utilizaron gases lacrimógenos y gas pimienta para disolver a grupos de jóvenes que habían erigido barricadas en un túnel y una gran avenida de la ciudad para intentar entorpecer su paso.

La policía detuvo a decenas de manifestantes, comprobó un periodista, y recuperó el control de un importante cruce vial de la ex colonia. Hubo algunos manifestantes golpeados y heridos en ambos bandos, según se constató.

Periodistas también fueron agredidos por las fuerzas policiales. Uno de ellos, Daniel Cheng, el reportero de un portal digital, fue liberado con cortes y contusiones tras comprobar las fuerzas policiales su identidad.

Los jóvenes militantes dijeron  que habían decidido ocupar esa estratégica avenida después de que la policía consiguiera echar a los que protestaban en otra arteria de la ciudad.

“Hemos decidido tomar esa avenida en represalia”, declaró Jeff Wong, de 30 años. “El gobierno rechaza hablar con nosotros, así que vamos a continuar ocupando las calles hasta que obtengamos un verdadero diálogo” añadió.

Los manifestantes empezaron a colocar barreras metálicas, bloqueando el tránsito en esa vía, que va de este a oeste, bordeando varios edificios gubernamentales, hasta que se produjo la intervención de las fuerzas de seguridad.
Los manifestantes, que desafían la tutela china, exigen elegir libremente al próximo jefe del ejecutivo de Hong Kong en las elecciones de 2017, demanda a la que se opone Pekín, ante el temor de que el contagio reivindicativo se extienda a otros territorios conflictivos.

El bloqueo de las calles que son epicentro de la protesta ha perturbado gravemente la actividad cotidiana de este enclave semi-autónomo situado en el extremo sur de China, así como la de sus más de siete millones de habitantes.

El ya conocido como “movimiento de los paraguas”, iniciado el 28 de setiembre, se ganó en un principio la simpatía de los hongkoneses, pero los continuos atascos y el cierre de escuelas y comercios ha vuelto a muchos en contra de los manifestantes.

Durante los últimos días se han registrado altercados, en ocasiones violentos, que han enfrentado a manifestantes y a personas que se sospecha podrían ser matones de las triadas (la mafia china), acusados de actuar espoleados por las autoridades del gobierno central de Pekín.

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