21 de noviembre de 2019 - 00:00

La idea más estúpida que hemos tenido - Por Claudio Barros

Somos ese adolescente que se queja de sus padres pero necesita vivir con ellos porque no le alcanza.

Mendoza es tierra del sol, el buen vino y las ideas más improductivas. Y eso que no estoy hablando de las calles que tienen semáforos, tachas y badenes en una misma intersección sino del último estallido de originalidad colectiva: el MendoExit.

Para el que no sepa de qué hablo me refiero a la propuesta que nació en las redes sociales de que Mendoza se independice del resto del país, ya que aquí el macrismo se impuso fuerte en las elecciones de octubre a pesar del triunfo nacional de Alberto Fernández.

Es una broma, claramente, pero después de las risas -de las genuinas y las incómodas- empezaron a sonar las voces que proclaman tomar el asunto con seriedad. Ahí es cuando el chiste se volvió realmente gracioso.

Varios alardearon en sus cuentas de Twitter sobre las bondades telúricas que harían de Mendoza una gran nación pero otros decidieron pasar de la palabra a la acción y formalizaron el reclamo por la vía más impopular e inútil de todas: crear una petición en Change.org

Así nació la cruzada “Quiero la independencia de Mendoza #MendoExit” y su argumento para exigirla dice textualmente: “Quedó demostrado que Mendoza está para más, por todos los recursos que posee y genera, pero principalmente por su gente, que es su mayor capital. Seguir atados a un Gobierno Nacional que no mira más allá del Obelisco, en donde toda su política social, económica, etc. gira en torno a lo que sucede en la capital del país, no beneficia a los mendocinos en ningún aspecto. Mendoza posee todo lo necesario para convertirse en un territorio independiente y de esta forma tener el control absoluto sobre sus recursos, asuntos económicos, sociales y territoriales”.

Su lógica sonaría contundente si no fuera por el detalle de que es una locura que no resiste el primer viento zonda que le pegue.

Amigos Mendoexitanos ¿en serio creen que así van a conseguir la independencia que Palmira o San Rafael no han logrado en un siglo?

No sean ingenuos, por favor. Mendoza no irá a ningún lado porque no puede. Somos ese adolescente que se queja de sus padres pero necesita seguir viviendo con ellos porque no le alcanza para dejar su casa.

Es verdad que los gobiernos nacionales rara vez notan lo que pasa más allá del Obelisco pero ¿cómo nos hemos portado como gobierno y sociedad con lo que hay fuera del Gran Mendoza?

¿La independencia nos ayudaría a ser mejores con los departamentos que están donde el Metrotranvía no llega? ¿Sentimos como hermanos a aquellos mendocinos que no usan la Red Bus para subirse a un micro? ¿Podemos respetar a los que cada vez que vienen a Ciudad se hacen fotos en el escudo de la plaza Independencia porque les parece lindo? Ahí está, ahora les di algo en qué pensar.

Falta de trabajo, industria vitivinícola en picada, crisis hídrica, inflación creciente o elección de la reina de la Vendimia son algunos de los problemas más graves que tenemos por delante. ¿Se resolverá todo eso con una campaña de independencia que no tiene pies ni cabeza? La respuesta es obvia pero hay quienes se ilusionan con que lo que nació como joda quede y se haga realidad.

¿Soy el único cínico que se burla de esto? Al parecer no, porque la petición lanzada en Change hasta el momento ha juntado... ¡500 firmas! Eso significa que en una provincia de 1,8 millones de habitantes solamente 0,03% no se río con el chiste y cree que es verdad.

Al fin y al cabo la pregunta esencial no es si podemos independizarnos o no sino más bien ¿podemos tener una idea más estúpida que esta? La respuesta no los sorprenderá.

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