La complejidad es amplia y –aunque a veces la coyuntura o las urgencias impiden planificar o pensar algunas cosas- lo cierto es que la utilización de la inteligencia artificial es una realidad con mayor o menor formalidad en casi todos los ámbitos laborales en donde sea pertinente su aplicación (la mayoría). La dificultad en la actualidad aparece en la formación y en la cada vez mayor necesidad de discernimiento por parte de los trabajadores en general y de los más jóvenes. Por ser nativos digitales, los “chicos” tienen mayor posibilidad de usar esta tecnología al tiempo que también pueden ser los más impactados por ella debido a su crecimiento en tareas iniciales o básicas.
Las nuevas habilidades
La IA atraviesa cada vez mayor cantidad de procesos productivos y de servicios lo que obliga a repensar qué habilidades son necesarias para ingresar al mercado laboral. La tendencia no pasa solo por utilizar las herramientas digitales sino por desarrollar una comprensión más profunda de cómo funcionan, cómo se usan y cuáles son sus límites. No se trata solo de poder interactuar con ChatGPT, Gemini y el mundo de posibilidades que abren estos Modelos de Lenguaje sino también de comprender lo que dicen, valorar la pertinencia y saber que no son infalibles.
Diego Rodríguez, psicólogo laboral y autor del libro “El lado B de la entrevista laboral”, expresó que la IA ha modificado los perfiles del ingreso al mercado laboral. Esto porque la herramienta se aplica al menos en las tareas básicas, repetitivas o administrativas que son de más fácil automatización. “En este contexto, las empresas buscan perfiles con mayor capacidad de adaptación, pensamiento crítico y autonomía, incluso en posiciones iniciales”, observó Rodríguez.
En línea, María Paz Gómez –licenciada en Recursos Humanos y cofundadora de Pizca Cultura y Liderazgo Humano- comentó que el trabajo manual o de manufactura hoy posee casi todos sus procesos cruzados en diversos grados con inteligencia artificial. “Creo que el personal que se busca es aquel que es alfabeto digitalmente y sabe manejar la IA”, precisó Gómez. Aclaró que dicho conocimiento no tiene que ver con hacerle alguna pregunta al “chat” sino con entender el gran abanico de herramientas que existe.
Saber qué consigna poner, qué pedir y cómo hacerlo -que no es otra cosa que la escritura del famoso prompt o la instrucción para el sistema de IA-. La habilidad no se queda allí sino que hay que sumar la posibilidad de analizar y criticar lo que la herramienta devuelve. “También entender la parte de la seguridad de la inteligencia artificial que no es menor”, expresó la profesional. Agregó que muchas personas vuelcan balances o estados contables sin dimensionar que eso va a una gran nube que alimenta la IA y no está claro aún cuál es el uso de esa información.
Carlos Fernández, gerente nacional de Randstad Argentina (Mendoza), detalló que hoy la IA es una realidad al mismo tiempo que un desafío. “No cubre todo y en algunos casos se utiliza de manera individual más que organizacional, pero es un punto clave a tener en cuenta en todos los entornos laborales”, opinó Fernández. Desde su punto de vista, el mayor control (y efectividad) del uso de la inteligencia artificial debe darse con mayor conocimiento por lo que la vara para los primeros trabajos ha subido.
María Paz Gómez comentó que lo que hoy busca el mercado laboral son personas que estén abiertas a implementar la herramienta con la idea de dejar a la IA las tareas básicas reiterativas o mecánicas. “Entonces, vuelve a quedar el ser humano en su esencia, su creatividad, vínculos, capacidad para motivar o influir -que no es otra cosa que contar con habilidades de comunicación interpersonales-”, señaló la cofundadora de Pizca.
El impacto en los primeros trabajos
La exigencia de los primeros trabajos para chicos de entre 18 y 25 años ha crecido ya que en muchos casos se necesitan más conocimientos y la figura del pasante no es la misma de antes, según comentó el referente de Randstad. Agregó que la es clave la preparación y el pronto acomodamiento del sector educativo y de planes de estudio que deberían contemplar más este tipo de capacitaciones. “Es cierto que hay que empezar con más habilidades de las que antes se pedían”, sintetizó Fernández.
Trabajo remoto en la Argentina. (Referencial)
Pero no se trata de saber manejar y conocer los Modelos de Lenguaje ya que si bien eso requiere una capacitación, puede aprenderse de manera relativamente rápida. Más bien se trata de una cualidad que otorga el discernimiento o la capacidad de pensar, pero también la experiencia. De hecho, en diversos ámbitos hoy se privilegia la contratación de profesionales “senior” que pueden mixear de manera más asertiva el aporte de la IA con lo que realmente se exige de esa tarea. Es decir, no hacer un copiar y pegar de lo que trae la herramienta sino de tomar lo útil, valorarlo y facilitar la tarea cotidiana.
Para Diego Rodríguez, esto afecta al segmento joven en el sentido de que muchas tareas iniciales que antes permitían a la persona aprender el trabajo y que hoy están cada vez más automatizadas. “Esto reduce la oportunidad tradicional de ingreso al empleo, sobre todo en roles de asistencia o de soporte administrativo que permiten ir conociendo el negocio o la tarea”, advirtió Rodríguez. Sin embargo, los jóvenes no siempre tienen las de perder y, aunque el factor educación adquiere relevancia, también tienen mucho para ganar.
Del mismo modo, lo hacen las habilidades humanas difíciles de reemplazar por algoritmos como la creatividad, la comunicación, la capacidad de trabajar en equipo, el pensamiento crítico, la autonomía y la disposición al aprendizaje continuo se vuelven más importantes. El psicólogo laboral expresó cada vez es más habitual encontrar lo que se denomina “mentoring inverso”. Es donde los jóvenes que tienen mayor capacidad de adaptación a la tecnología y capacitan a la gente más grande. “Al adaptarse más rápido a entornos digitales y herramientas de IA se les van a generar oportunidades para mantenerse más o menos empleables”, detalló Rodríguez.
Desde el punto de vista de María Paz Gómez, los jóvenes tienen una ventaja competitiva relacionada con la flexibilidad ya que la tienen más a flor de piel por su misma condición de juventud. Los que tienen menos años pueden contar así con mayores habilidades en, por caso, cómo armar el CV cruzado con la IA para hacerlo más atractivo con el mejor uso de las palabras clave. En rubros como comunicación, marketing y audiovisual, la IA genera ventajas a los pasantes o iniciados. “Es una gran herramienta para los emprendedores ya que los amplifica y ayuda a conseguir resultados más rápidos”, comentó la licenciada en Recursos Humanos.
Agregó que esta tecnología también se usa cada vez más en el rubro contable y educativo. Rodríguez sumó que la IA atraviesa a las tareas de administración, marketing, atención a clientes, generación de contenido y programación. “Mientras algunas actividades tienden a desaparecer, también se crean otras nuevas”, sintetizó el psicólogo laboral.
Gómez coincidió en que es probable que los cambios afecten al mundo del empleo en términos de que hay roles que ya no van a existir o serán reemplazados. Muchos de los cuales son puestos que ocupaban los jóvenes en el inicio de la cadena labora. “Va haber un desafío de reinvención que no debe ser en lucha contra la IA”, dijo Gómez. Por el contrario se requerirá que tanto empresas como jóvenes reconozcan cómo esta “novedad” va a exigir que cada vez más que se conozcan, se vinculen y también aprendan a utilizar las herramientas para crecer o insertarse laboralmente.
Desafíos para el mercado
Un estudio de la compañía Randstad expresó que en un contexto atravesado por la digitalización, el avance de la inteligencia artificial y la velocidad de los cambios en el mundo del trabajo, la formación y el desarrollo de habilidades laborales ganan cada vez mayor relevancia. Personas y organizaciones ven cómo se aceleran la transformaciones productivas y tecnológicas lo que evidencia el descalce de habilidades entre lo que demanda el mercado y las capacidades disponibles en la fuerza laboral.
El informe subrayó que la empleabilidad ya no depende únicamente de lo aprendido en el pasado sino de la capacidad de adquirir nuevos conocimientos y habilidades en forma permanente. Con relación a la irrupción de la IA, uno de los desafíos que surge con fuerza es el vinculado a la seguridad y al manejo responsable de los datos. En el ámbito empresarial crece la preocupación por el uso indebido de información sensible en plataformas de IA, muchas veces por desconocimiento.
Otro desafío pasas por desarrollar experiencia o contar con pensamiento crítico y habilidades humanas de vinculación y gestión de emociones; entre otras. En la actualidad, lo que se valora en los perfiles jóvenes es que sepan usar tecnología, pero que también puedan trabajar en equipo, que se comuniquen bien y que tengan capacidad de adaptación. “A mí, en lo personal me genera cierta disonancia el hecho de que si bien los jóvenes son tecnológicos y se adaptan rápido a los cambios, en algunos casos tienen habilidades sociales un poco reducidas y una baja tolerancia a la frustración”, reflexionó Diego Rodríguez.
El escritor sumó que la IA modifica la forma de aprender dentro de las organizaciones y obliga a replantearse cómo se forman los nuevos trabajadores. La aparición de las posiciones nuevas también juega un papel y constituye esfuerzos de adaptación para las organizaciones. Desde la psicología del trabajo, para Rodríguez se trata de evitar que desaparezcan los espacios de aprendizaje inicial. “La experiencia práctica todavía es clave para el desarrollo criterios profesionales y desarrollo de las habilidades interpersonales que se requieren”, subrayó Diego Rodríguez.
En este marco, el análisis de Randstad expresó que al analizar los factores que más afectan la empleabilidad, la falta de experiencia específica se posiciona como la principal barrera para los argentinos (38%), seguida por la edad (26%) y los cambios en el mercado laboral (16%). En contraste, la falta de actualización en conocimientos digitales o tecnológicos alcanza el 11%, lo que muestra que, si bien no es el principal condicionante percibido, la brecha de habilidades tiene un impacto directo en las oportunidades laborales.
En medio de tanta inteligencia artificial, un punto que recomendaron los especialistas es que las organizaciones y empresas puedan generar programas para que la gente pueda sociabilizar y trabajar en equipo. El desarrollo del pensamiento crítico, la flexibilidad cognitiva, la inteligencia emocional y la agilidad emocional son conceptos que pican en punta y serán fundamentales en la valoración y crecimiento de los trabajadores del presente y del futuro.
Es importante tener en cuenta que otro relevamiento de Randstad mostró que el 95% de los trabajadores argentinos destaca la diversidad generacional como un motor de la productividad, en línea con el promedio global que también se posiciona en el 95%. Este dato refleja una fuerte valoración del trabajo colaborativo en equipos diversos, en un contexto en el que las dinámicas laborales continúan transformándose. De este modo, el 83% de los argentinos dijo que es más productivo cuando colabora e incorpora los puntos de vista de otras personas, un indicador que se ubica por encima del promedio global (78%).