La Ley 7.722 fue el fruto de un arduo trabajo en la Legislatura y también con los vecinos de General Alvear principalmente, además de los de San Carlos.
La Ley 7.722 fue el fruto de un arduo trabajo en la Legislatura y también con los vecinos de General Alvear principalmente, además de los de San Carlos.
Si bien la autoría de la norma lleva mi firma, entonces Jorge Difonso, Alejandra Naman y Enrique Vaquié trabajaron a la par y firmaron como coautores.
Tanto en comisiones como en el recinto legislativo hubo un fluido intercambio de opiniones, una gran cantidad de consultas con la finalidad de incorporar todas las ideas que ayudaran a redactar la mejor ley posible. También se tomó como base un borrador de la ley que redactó la Multisectorial de General Alvear, con el asesoramiento de reconocidos abogados del departamento, entre otros.
La única finalidad del proyecto no fue impedir la minería sino proteger un recurso tan vital como lo es el agua y el medio ambiente, algo por lo que siempre luché durante mi función legislativa.
En mi caso es imposible que cambien mis principios. Sostengo la misma postura que me llevó a trabajar para sancionar la 7.722 en 2007. Sin embargo, en esta joven democracia en la que todavía estamos aprendiendo a convivir, en la relación de las mayorías y minorías, así como yo pedí que respetaran mi posición y la sanción que se dio en aquella oportunidad, hoy no puedo menos que respetar la decisión que se tomó en la Legislatura.
No es lo que pretendía o lo que hubiera hecho si aún estuviera en funciones, pero me inclino por acatar la decisión de la mayoría. Quiera Dios que esa decisión que han tomado los nuevos legisladores sea en favor de todos los mendocinos.
La historia va a decir si los condena o no.