13 de noviembre de 2018 - 00:00

La “heredeuda” de Mendoza - Por Pamela Verasay

Hace unos días se presentó un análisis sobre la deuda de la Provincia de Mendoza cuyas conclusiones son apocalípticas respecto de su futuro y muestra escenarios realmente complejos.

En función de esto, pondremos algo de claridad en el tema ya que no es necesario, en modo de relato, agregarles preocupaciones a los ya castigados mendocinos.

La deuda real heredada

Para poder analizar lo ocurrido en Mendoza es imprescindible distinguir dos conceptos de deuda, Consolidada y Flotante.

La Consolidada es aquella que se encuentra formalizada mediante un contrato y entre cuyas cláusulas se destacan las condiciones de pago.

La Flotante son aquellas obligaciones asumidas y exigibles, que a la fecha de cierre no se encuentran liquidadas. Aquí se destacan los sueldos impagos, los atrasos con proveedores, los aportes a la ART, a OSEP, los descubiertos en el Banco Nación y los adelantos transitorios de coparticipación, entre otros. Esta deuda, generalmente, se trata de evitar ya que es sustancialmente más "cara" que la Consolidada, sea por la tasa de interés que se paga por los descubiertos, por el "descontento" de los empleados por falta de pago de su salario o porque los proveedores se "cubren" aumentando los precios ante el casi seguro atraso posterior en los pagos.

El informe de la deuda al 31 de diciembre de 2015, publicado por el Ministerio de Hacienda muestra una deuda Consolidada de 14.590 millones de pesos y una Flotante de casi 5.500, es decir, una Deuda Total ("real") de casi 20.100 millones de pesos.

Para conocer la situación al 10 de diciembre, tomamos la Deuda Consolidada a fin de ese año y consideramos los cambios ocurridos durante esos 20 días:

* Aumentó la Consolidada como producto de: la devaluación (1.600 millones de pesos) y la "normalización" del descubierto en el BNA (2.200 millones de pesos), y

* Disminuyó la Flotante por la misma operación con el BNA.

Como resultado, al 10 de diciembre del 2015, la Consolidada ascendía a casi 10.800 millones de pesos (con algunas simplificaciones en la valuación que no cambian significativamente los resultados); la Flotante llegaba a la exorbitante suma de casi 7.700 millonesde pesos y, la suma de ambas, la Total ("real") a 18.500 millones. En esos 20 días la Deuda Total pasó de 18.500 a 20.100 millones de pesos como consecuencia de la devaluación aumentando la valuación de los pasivos denominados en moneda extranjera.

Para describir esta situación veamos el gráfico con la deuda, su composición y comportamiento en términos del Producto Bruto Geográfico (PBG) (ver cuadro arriba #):

* Las columnas representan la Deuda Total a fin de año, salvo la primera que es al 10 de diciembre de 2015 y la segunda que muestra el aumento de la deuda en los últimos 20 días del 2015 como consecuencia de la devaluación y el cambio de su composición por la operación con el BNA

* La Consolidada aumenta, fundamentalmente, por el esfuerzo realizado por la actual administración para mejorar la composición de la deuda.

* La Flotante/ pasó del exagerado 4,5% del PBG al 0,5%, porcentaje que podemos considerar "normal".

* Al final de 2019, la Deuda Total, será prácticamente igual que al inicio de esta gestión.

Cualquier análisis "honesto" de la deuda de Mendoza en los últimos años debiera incluir la Flotante. Ocultarla lleva a conclusiones muy erradas. El informe presentado por la oposición sólo considera la Consolidada, calificando su crecimiento de "exponencial", pero de la Flotante…   "silencio de radio".

La causa de la deuda

La Deuda Pública de las provincias tiene como causa fundamental la acumulación de déficits del sector público, es decir, los gastos son mayores que los ingresos, y para financiarlo, al no poder "emitir" dinero, necesariamente, tiene que endeudarse o aumentar los impuestos. Esta última alternativa es prácticamente inviable dada la elevadísima presión fiscal que soportan los mendocinos y que, precisamente, el Gobierno anterior se encargó de "exprimir" al máximo llevándola a niveles impensados hace 15 años. Entonces queda solamente la posibilidad del endeudamiento para financiar el déficit.

Conceptualmente, generar deuda para financiar gastos corrientes es realmente grave por una cuestión de justicia intergeneracional. El gasto corriente de hoy lo van a pagar las generaciones futuras sin haber gozado de los "beneficios" de ese gasto. La deuda se justifica solamente si se contrae para financiar la inversión pública. Esta equidad intergeneracional se garantiza mediante el superávit corriente (es decir, los recursos corrientes mayores que los gastos corrientes) y el mismo puede usarse para financiar la inversión pública o para disminuir la deuda.

En ese sentido, Mendoza venía muy mal en la gestión anterior ya que, casi todos los años, tuvo déficit corriente. En el 2015 llegó a un máximo muy alarmante del 6,8% de los ingresos totales y para financiarlo en gran parte se usó la ya famosa Deuda Flotante, agravado por el "capricho" de construir obras faraónicas como el carísimo estadio cerrado.

Ahora bien, el Gobernador Cornejo consciente de este déficit, y en un importante esfuerzo, logró revertirlo en tres años. Para el presente ejercicio se prevé un superávit corriente de 1,3% de los recursos totales y para el 2019 está presupuestado un superávit corriente del 5,7%, estableciendo que ese superávit será destinado a obras que mejoren la situación de los mendocinos tanto en lo que hace a infraestructura social disponible como para fomentar el nivel de actividad en un escenario recesivo como el actual.

Podemos discutir si será posible pagar la deuda o no,si es más conveniente destinar esos recursos a inversión, lo que no se puede discutir es el desastre económico y financiero que dejó la gestión anterior por más que sus protagonistas intenten ahora,en un acto de hipocresía y de amnesia descomunal, pintar escenarios agónicos que no se relacionan de ninguna manera con el esfuerzo hecho, por este Gobierno y por los mendocinos en su conjunto, para revertir ese desastre que ellos mismos dejaron.

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