5 de junio de 2019 - 00:00

La “Europa de las Patrias” de los populistas de derecha - Por Rodolfo Vacarezza

Los populistas de derecha europeos, además de sus componentes xenófobos y antidemocráticos, tienen como denominador común sus críticas a las políticas de la Unión Europea y su excesiva burocracia.

Sostienen que sirve principalmente a los intereses de París y Berlín y para mantener los excesivos privilegios de sus funcionarios.

Así, según ellos, el bloque con su compleja arquitectura, estaría lejos de dar soluciones al ciudadano de a pie.

Esa es la crítica común de un abanico de grupos políticos, que con matices, están en franco ascenso en toda Europa y que se preparan para hacerse oír en el  Parlamento Europeo.

Esos grupos reconocen los profundos vínculos culturales del continente y no reniegan de la integración, al menos públicamente, pero tienen una idea distinta.

Es a grosso modo, la “Europa de las Patrias” del general De Gaulle*, es decir avanzar en la integración o continuar en la situación actual, pero respetando al máximo las competencias de los Estados.

Recordemos que en los albores del “proyecto europeo”, en la Conferencia de La Haya de 1948, se plantearon dos posturas.

La Federalista, que propugnaba la cesión por los estados de porciones de soberanía en organismos supranacionales de gobierno y el dictado de una Constitución Europea que garantizara los “valores europeos” (democracia, Derechos Humanos., libre mercado, etc.).

Otra, la Funcionalista defendía, al menos en una primera fase, una mera coordinación funcional entre gobiernos europeos, con un papel activo en la promoción de aquellos valores.

No en vano, los gobiernos populistas de Hungría, República Checa, Eslovaquia y Polonia, devenidos en “democracias iliberales”,  han constituido el Grupo de Visegrado**, que concentra y depura aquellas críticas.

Su mayor temor es lo que creen un progresivo proceso de “aculturalización” de sus sociedades (léase islamización), fomentada por la democracia liberal sostenida por Bruselas y que quedó al descubierto con la “crisis de los refugiados”.

El bienestar económico que se hace esperar, la idea de una “Europa cristiana” que se esfuma, la incapacidad de sus jóvenes democracias para dar soluciones, entre otros, es la materia prima de la que se nutren esos grupos.

Pero también en la opulenta Europa occidental y nórdica, se da aquel fenómeno con grupos políticos como Frente Nacional en Francia, Alternativa para Alemania,  Liga Norte en Italia, Vox en España, Partido del Brexit en Gran Bretaña (ex UKIP),  etc.

Por su parte, los populistas de izquierda también comparten el euroescepticismo, pero rechazan los postulados xenófobos y nacionalistas, como el partido Syriza (Coalición de la Izquierda Radical) de Grecia.

Estos grupos extremistas, nacidos en el seno de las democracias liberales, a la cual rechazan, propugnan una vuelta a un “sistema de estados europeos”, de coordinación y/o cooperación interestatal, para afrontar problemas comunes.

Desconfían profundamente de los organismos supranacionales, fuera de su control, con facultades decisorias al interior de sus estados.

Por la misma razón, recelan a nivel global, del multilateralismo y de los organismos internacionales para la gobernanza mundial (internacionalismo liberal). Es por este tópico que se aproximan a otros extremismos o posturas fuera del continente.

*En su Declaración de la Europa de las Patrias en septiembre de 1960, De Gaulle, manifestó su rechazo al federalismo, pero sin embargo se mostró partidario de progresar en la integración continental mediante una fórmula confederal o de cooperación, que con objetivos funcionalistas respetara al máximo la soberanía de los estados.

** Fundado en febrero 1991 por esos países para sostener sus nacientes democracias luego de la caída de la bloque soviético y su rápida incorporación a la OTAN y la UE. Evocaba un acuerdo de esos mismos países de la Edad Media.

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