4 de septiembre de 2017 - 00:00

La enseñanza religiosa en las escuelas

El hombre es un ser de conducta y como tal debe aprender, desde antes que se inicia su interacción, a conducirse en relación a sí mismo, a sus semejantes y a su fin último (Dios o como se conciba dicho fin).

En primer lugar, no haciéndose daño a sí mismo, ni a los terceros, dando a cada uno lo suyo y viviendo honestamente.

Este aprendizaje comienza en el seno de la familia, se continúa en los grupos con los cuales interactúa y en la escuela, lugar específico para ello.-

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el primer derecho del hombre, es a aprender y que por ser un derecho natural, es anterior a todo derecho y como tal es inalienable e inherente al ser humano; privarlo de este derecho, es caer en la lesión a los derechos fundamentales o humanos como hoy se los conoce.

El aprendizaje es sin límite alguno, y, se quiera o no, el hombre lo irá haciendo más allá de todo impedimento; y de allí el deber de los educandos de enseñar al hombre, primero como niño, luego como joven y por último, como adulto, debidamente, todo aquello que tenga que aprender.

Conocimiento esencial al hombre, es saber de dónde viene, para que está y a donde va, mas allá de lo que sean a las postres sus convicciones personales.
Dicho esto y considerando que el derecho a aprender, como el deber de hacerlo por aquellos que tienen a su cargo enseñar, comprende todo aquello que hace a proporcionarle todas las posibilidades o enseñarle todas las obligaciones que la vida puede brindarle o exigirles.

Comprende la enseñanza de las herramientas de que debe valerse para poder luego por sí mismo continuar el aprendizaje.

Hoy se habla de la necesidad de aprender filosofía, como una disciplina indispensable y es así, porque debemos comenzar respondiendo a los por qué del niño, luego del joven, y por último del adulto, hasta que el hombre por sí mismo, verifique si las respuestas les satisfacen, para que por cierto, procuren las que les vengan bien.

En este sentido si se busca profundizar la validez de las respuestas, la filosofía como disciplina, le permitirá transitar caminos acordes a sus requerimientos.

Respondiendo al interrogante que plantea la enseñanza religiosa en las escuelas de Salta, tenemos que distinguir si se trata de una confesión religiosa excluyente, v.gr.: la católica, la cristiana, la evangélica, la musulmana, la judía, etc., o de la religión como parte de la formación del hombre, sin dar prioridad a ninguna de ellas.

También reconocer a los padres, el derecho de elegir por sus hijos, el tipo de enseñanza religiosa que quieren prodigarles.

Consideramos conveniente, que se advierta de la exigencia de las otras confesiones religiosas, informándoles de las similitudes y diferencias entre sí, como de la existencia de personas que no practican religión alguna.

Por último, no se puede negar a una comunidad organizada la opción de proceder a la enseñanza religiosa en sus escuelas, dejando a salvo el derecho de los padres a optar que sus hijos no participen en esta asignatura.

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