30 de noviembre de 2014 - 00:00

La elección del menú

Una semana de marchas y contramarchas para el gobierno de Francisco Pérez. Como si el cortocircuito por el proyecto minero Hierro Indio hubiese lanzado una suerte de maldición sobre la gestión provincial.

El desborde de los intendentes involucrados en la discusión minera, el entredicho del propio Pérez con uno de ellos, el alvearense De Paolo, sobre el consumo supuestamente generalizado de drogas en “boliches” de esa zona de la provincia, el bochorno por la disposición de la Dirección de Escuelas sobre los repetidores con acceso a la Bandera, medida luego rectificada por el propio Gobernador, hasta la decisión del ministro Roby de dejar sin efecto el polémico convenio firmado con tabacaleras formaron una sucesión explosiva de hechos que al Gobernador le generaron más de un enojo.

Ni qué hablar de la dura negociación por los proyectos del denominado paquete presupuestario 2015, que hacen pensar en otro fin de año con números veremos.

Todavía repercute en el ámbito legislativo el traumático abordaje del proyecto minero malargüino. Acelerar los tiempos para que se realizara la sesión especial de Diputados en la que se archivó el expediente echó por tierra una paciente negociación que había encabezado el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, y en la que participaron empresarios y legisladores del radicalismo.

Se buscaba, con criterio político, que ante la falta de consenso y la embestida de los sectores ambientalistas la declaración de impacto ambiental del emprendimiento retornase al Poder Ejecutivo para sus correcciones y resguardo, por cuanto ya contaba con la sanción del Senado. La intención era poder tratarlo en el recinto antes de fin de año.

Todos estuvieron de acuerdo hasta que entre el apuro del Gobierno y la intransigencia de algún influyente dirigente opositor, el paciente acuerdo voló en mil pedazos por el aire y se llegó a la votación que cajoneó el tema. El malestar del empresariado fue muy grande, principalmente por lo que consideraron un muy poco serio abordaje.

El escandalete hizo reflexionar a más de uno de los ocupantes de las bancas y de ese modo se pudo llegar a la revisión del tema otra vez en el recinto y al desarchivo del proyecto, que en esta oportunidad sí fue enviado de nuevo al Ejecutivo.

De ahora en más el momento para volver a debatir Hierro Indio dependerá en gran medida de la decisión de Pérez. Un paliativo, nada más, porque los empresarios del sector siguen molestos y no dejan de hablar de bochorno y escasa seriedad de la dirigencia política.


La mesa de la unidad
Pérez y casi la totalidad de los dirigentes locales que pretenden anotarse para las próximas elecciones dejaron por unas horas la conflictiva realidad provincial para participar de la tradicional comida que todos los años organiza Juan Carlos Mazzón para el peronismo de todo el país.

En Buenos Aires, el gran operador del PJ hizo un llamado a la unidad del oficialismo “para que en 2015 la Presidenta pueda entregar la banda presidencial a otro peronista”.

Estas palabras del mendocino “radicado” en la Casa Rosada, pero que está promoviendo la precandidatura presidencial de Scioli, ratificaron el discurso que caracteriza a Mazzón: esfuerzo por la unidad y mínima posibilidad de confrontación interna.

Esa prédica por el respaldo de la mayoría del peronismo no kirchnerista hacia un precandidato presidencial dominante del PJ/Frente para la Victoria se hizo extensiva al justicialismo provincial.

Como es lógico pensar, no podía Mazzón dejar de lado una negociación extra entre justicialistas de su terruño. La preocupación por la posibilidad de perder la conducción de la provincia en manos del radicalismo es muy grande y todos saben muy bien que la gravitación de Daniel Scioli puede llegar a ser insuficiente en nuestro medio.

Se recomendó que en adelante haya una mayor búsqueda de consenso entre las acciones previstas por el gobierno de Francisco Pérez y los principales precandidatos que ya militan en la provincia.

Habría habido una queja algo generalizada de que “se toman decisiones y después consultan...”. Aspectos a corregir, pese a que ya esta gestión provincial está a punto de cumplir tres años.

Y es que la tan mentada unidad del PJ mendocino no resulta tan fácil. Estaría prácticamente descartada una lista única y se insiste con la posibilidad de que dos sectores lleguen a competir en las PASO.

Las líneas abiertas al acuerdo sobre el que insiste Mazzón, además de su propio sector “azul”, son La Corriente, la línea que encabezan los hermanos Félix y el paquismo, que tiene su sustentación en el gabinete provincial.

No hay que dejar afuera al kirchnerismo más duro, con Guillermo Carmona a la cabeza, aunque se trata de la porción del oficialismo que estaría más dispuesta a competir en las primarias por afuera de esa unidad, lo que no implica ningún tipo de enemistad.

De todos modos, la pendiente reglamentación de las PASO podría alentar ese tipo de confrontación. Como están instrumentadas hasta ahora, las elecciones primarias dejan afuera a los que pierden y no ofrecen ningún marco de negociación para futuras fórmulas con los que ganan. Algo que también se da en el plano nacional.

Entre tantos anotados a la posibilidad de suceder a Pérez al frente de la provincia se debe suponer que algún mecanismo de descarte o eliminación puede existir en la mente de quienes, con Mazzón a la cabeza, se sentarán en algún momento a organizar el camino hacia las urnas.

Habrá una mesa de negociación, pero no todos tendrán el mismo número de acciones. Estarán los “socios” mayoritarios y otros con menor poderío. Pero estarán los que deban estar para que la pregonada unidad tenga representatividad de los sectores.

Aseguran que por lo menos la mitad del poder de decisión recaerá una vez más en Juan Carlos Mazzón. Luego, con mucho menos gravitación, viene Carlos Ciurca, que, como el “Chueco”, se mueve a favor de Scioli y piensa en algún cargo nacional en un eventual gobierno del bonaerense. Y la porción más pequeña la tendrían los intendentes y Pérez, en ese orden.

¿Y los anotados? Entre Bermejo y Tanús debería salir un postulante. Hay quienes entienden que el maipucino podría volver a ser senador nacional por un nuevo periodo, aunque es casi seguro que habrá censura de la presidenta de la Nación.

Por el lado del Gabinete, Francisco Pérez tiene como único destino, en un marco de acuerdo, ser candidato a diputado nacional y no se sabe si habrá algún otro cupo para el “paquismo”, teniendo en cuenta que los ministros Costa y Roby son los que más lanzados están, cada uno con su propia estrategia, aunque aquél supo ganarse un lugar en el sciolismo nacional, mientras que éste tiene como principal sostén ser amigo personal del Gobernador.

Congeniar entre el Ejecutivo y las áreas partidarias del oficialismo es la tarea recomendada más importante que trajo desde Buenos Aires el grueso del justicialismo provincial.

Es que además de apostar a la tracción de Scioli, si el motonauta termina siendo el candidato presidencial, y al margen de la imagen positiva que le pueda quedar a la Presidenta, es muy lógico que la oposición lleve el debate preelectoral al plano de la gestión local, que con marchas y contramarchas como las apuntadas pierde argumentos y otorga ventajas.

José Luis Toso - [email protected]

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