19 de diciembre de 2018 - 00:00

La educación duele - Por Elia Ana Bianchi Zizzias

"¿La Historia se repite? ¿O se repite sólo como penitencia de quienes son incapaces de escucharla?"
Eduardo Galeano. (1940-2015)

Pertenezco a una generación que ha vivido, sufrido y luchado en épocas de adoctrinamiento de gobiernos pseudo democráticos, de facto, de persecuciones, muertes y violencia, apoyados por corporaciones, llámense iglesia, militares, sindicatos o el silencio cómplice e hipócrita de "ciudadanos" obsecuentes con el poder de turno.

Los docentes que trabajamos, comprometidos en  lograr y construir una democracia real tuvimos algunos tiempos de esperanza en los gobiernos de 1963 y 1983, pero nuevamente triunfaron las corporaciones multinacionales, sindicatos, militares, con golpes de Estado o renuncias anticipadas. Otra vez la frustración.

Hoy el éxodo de estudiantes de la escuela pública se produce hacia las escuelas privadas. La clase media empobrecida, hoy denominada clase media-baja, también adhiere a la escuela privada.

¿Qué sentido tiene entonces hablar de libertad de enseñanza, cuando la precariedad de opciones está creando profundas grietas en la formación de nuestros niños y jóvenes?

Soy testigo activo de más de medio siglo de decadencia del sistema educativo. En estos años debemos admitir que para ningún gobierno la educación fue prioritaria en los hechos. Leyes nacionales sin consenso de las bases, ministerios, secretarías, direcciones de planificación y evaluación, se han sucedido de manera burocrática, sin continuidad, con diversas instancias de diagnósticos pero sin impacto en el medio educativo.

Autoridades, pedagogos y técnicos en educación vitalicios en distintos cargos jerárquicos, sin el menor esfuerzo de autocrítica.

El paradigma educativo vertical, enciclopedista, autoritario ha colapsado en medio de los diversos desafíos políticos, sociales, científicos y tecnológicos de la contemporaneidad.

Tenemos que advertir las exigencias de nuevas formas de educación para nuevas generaciones, sin perder de vista valores que sustenten la "humanitas".

El o los sistemas educativos no son una isla, responden y reproducen los contenidos de la sociedad en las que están insertos.

La libertad en la educación se desarrolla en una trama compleja de valores, que tienen que ver con la justicia, la responsabilidad, el respeto, el ejemplo diario. Por esta razón, nos sentimos náufragos en medio de un territorio de corrupción, violencia, impunidad y relatos hipócritas y mentirosos.

El péndulo continuó oscilando entre un autoritarismo extremo de gobiernos que coartaron las libertades o fueron hacia el otro extremo: "todo vale", con una pérdida de valores y enunciados solo prescriptivos en compromisos formales de "convivencia". No hay libertad sin educación, ni República sin ciudadanos capaces de pensar y actuar por el bien común.

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