31 de octubre de 2017 - 00:00

La economía española teme impacto de la crisis

El crecimiento económico español mantuvo su dinamismo en el tercer trimestre, pero el impacto económico de la crisis en Cataluña, la región con una quinta parte del PBI nacional, concentra todas las inquietudes.

Entre julio y septiembre, el PBI español continuó su crecimiento a ritmo sostenido, con un alza de 0,8% con respecto al trimestre anterior, según la primera estimación oficial divulgada este lunes.

Pero esta buena noticia tuvo un eco limitado en España ya que las cifras, al 30 de septiembre, no reflejan la incertidumbre política en el país desde el referéndum de autodeterminación inconstitucional del 1 de octubre en Cataluña, que dio pie a un pulso entre el gobierno central y el secesionista de esa región.

El gran interrogante es cuál será la magnitud del impacto sobre la economía de la más grave crisis política de España en décadas, que alcanzó su punto álgido el viernes con la proclamación de independencia del parlamento catalán y la toma de control de la región por parte del gobierno central.

Aunque el gobierno mantiene su previsión de crecimiento para 2017, a 3,1% del PBI, ya revisó a la baja sus perspectivas para 2018, a 2,3% frente al 2,6% esperado anteriormente, en virtud de la “incertidumbre” provocada por la situación en Cataluña.

En octubre, en la región “ha habido un parón desde el punto de vista de las decisiones de inversión y de consumo, ha habido una contracción de créditos”, declaró el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Cataluña es junto a Madrid uno de los principales motores económicos de España, representando cerca del 19% del PBI español y albergando a 16% de la población.

Sede de importantes industrias exportadoras (agroalimentaria, química, automotriz), la región es también la más turística de España. Unos 18 millones de extranjeros la visitaron en 2016, para recorrer Barcelona o bañarse en las playas de la Costa Brava.

Pero el turismo ya ha acusado el golpe: en las dos primeras semanas de octubre, el sector vio su cifra de negocios caer un 15% interanual y las reservas hasta fin de año descender un 20%, según la federación patronal Exceltur.

“Es muy probable que la destrucción de empleo en el sector de hostelería haya sido también intensa”, en un sector ya de por sí con muchos contratos precarios, estimó en una nota José Carlos Díez, economista cercano al Partido Socialista.

En paralelo, “los comercios del centro de Barcelona [una zona de manifestaciones] constatan una disminución de sus ventas”, aseguró un informe de la Cámara de Comercio de Barcelona, que prevé consecuencias a medio plazo en “la inversión, el consumo y el empleo”.

Otra gran fuente de inquietud es la decisión de más de 1.800 empresas de transferir su sede social fuera de Cataluña desde el 1 de octubre, entre ellas los bancos CaixaBank y Sabadell, la energética Gas Natural o el gestor de autopistas Abertis.

¿Qué consecuencias tendrán estas decisiones, que en principio son puramente jurídicas? Los dirigentes de CaixaBank y Sabadell han asegurado que, aunque no implican movimiento de empleados, la medidas no son temporales.

La principal patronal de Cataluña, Fomento del Trabajo, teme que algunas empresas emprendan “un traslado gradual de bienes y servicios producidos en Cataluña hacia las nuevas sedes en las que se han relocalizado”.

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