9 de febrero de 2018 - 00:00

La crisis agrícola necesita algo más que aspirinas - Por Rodolfo Cavagnaro

“El mal del nuestro sector agrícola es producir commodities en el desierto y en minifundios”.

El gobernador Cornejo se reunió con dirigentes de diversos sectores agrícolas que le hicieron saber sus problemas, que se repiten en forma cíclica desde hace 80 años o más. Un buen año agrícola siempre termina siendo una mala noticia y un mal año termina siendo bueno porque llueven ayudas del Estado.

Pero las ayudas, en las buenas y en las malas, son simples paliativos coyunturales que no resuelven los problemas de fondo y todos los años los mismos actores aparecen quejándose contra los mismos sectores y el Estado, sensible, gasta plata de la comunidad para mantener las cosas en el mismo lugar pero pateando un año para adelante.

Llevo muchos años escribiendo y diciendo que el mal del nuestro sector agrícola es producir commodities en el desierto y en minifundios, en una zona de alto riesgo climático. Ésta es la fórmula de la pobreza y estamos viendo sus resultados. Sin embargo, ni los políticos ni los empresarios se sientan seriamente a analizar el problema estructural y buscar soluciones. Y buscar soluciones implica afrontar cambios pero no se pueden obtener resultados distintos haciendo siempre lo mismo.

Hay que pensar, por ejemplo en el valor de la tierra. Además, si hay que agregarle riego (ya sea del que provee el Estado o hay que recurrir a pozos). Por otra parte, hay que considerar si se dispone de mecanismo de prevención de heladas y sistemas de protección contra el granizo (ya sea tela o seguros).

A partir de esta ecuación nos saldrá el capital disponible y podremos analizar qué producciones pueden darnos los ingresos para satisfacer dichos requerimientos. También es bueno considerar que niveles de productividad hacen falta para sostenerlas y cuál es la superficie mínima requerida para tener escala de unidad económica.

Lo más importante a determinar será saber si dichos productos tendrán mercados, cómo serán distribuidos y quiénes serán los clientes potenciales.

No se puede sostener un esquema de productores que no se involucren con el destino final de su producción y no puedan incidir en los precios.

Además, de esa manera, podrán conocer seriamente los costos involucrados tanto en los sistemas para vender frutas en fresco como los que comprenden los procesos industriales.

Tenemos mucha disponibilidad de capacidad técnica, tanto lo agrícola, en lo tecnológico como en lo administrativo para llegar a conclusiones adecuadas y encarar programas de largo plazo para los cuales se pueden conseguir financiamientos adecuados, siempre que los planes estén bien formulados y bien fundados.

Durante más de 10 años los productores empresarios gozaron de grandes subsidios en las tarifas de servicios públicos, lo que les generaba una renta marginal que nadie quiere aceptar. Además, todos sabían que el sistema era insostenible pero nunca utilizaron esa rentabilidad marginal para prepararse para este momento.

Ahora hay que atender la coyuntura, pero es imperioso tomarse el trabajo de hacer un programa serio para dejar de recibir asistencia social. Porque cuando les va bien, nunca devuelven lo que la sociedad les prestó mediante subsidios.

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