Por Mario Fiore - [email protected] - Corresponsalía Buenos Aires
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Dos tareas consumen los tiempos preelectorales mendocinos: el armado de alianzas y frentes para competir en las PASO del 19 de abril y en las generales del 21 de junio, y la definición de listas y candidaturas. Todos los demás temas, huelgan. Al radicalismo, que ya tiene la fórmula de “unidad” Alfredo Cornejo-Laura Montero, lo desespera la fecha del 18 del corriente, cuando vence el plazo para conformar el “Frente por Mendoza” con el que el intendente de Godoy Cruz sueña para cabalgar hasta las elecciones.
El peronismo tiene diez días más de tiempo, hasta el 28, para definir sus candidatos y delinear una primaria lo menos sanguinaria posible; la fecha del 18 no le preocupa ya que el Frente para la Victoria es una maquinaria electoral que ya está conformada en base a la alianza del PJ con partidos minoritarios.
En el justicialismo comenzó la cuenta regresiva. El que dio el puntapié inicial fue el gobernador Francisco “Paco” Pérez, quien propuso a Juan Carlos Mazzón y a Carlos Ciurca una lista de unidad. La oferta “no pasó” porque el mandatario quiere que el ministro Matías Roby sea candidato a gobernador (el médico deportólogo se reunió con José “Pepe” Scioli para pedir pista).
Por estas horas, pasa de mano en mano entre los dirigentes peronistas un boceto de “arreglo” que dibujó el Gobernador con cargos para todos los actores en juego (Adolfo Bermejo senador; Rubén Miranda diputado; Guillermo Carmona parlamentario del Mercosur). Como “gesto de grandeza”, el propio Pérez no se postula para nada.
Sin embargo, en el PJ ninguno de los precandidatos a gobernador quiere “bajarse” y contentarse con una candidatura a legislador nacional porque saben que será nuevamente Cristina Fernández la que enviará la lista desde Olivos. Quien prometa algo desde Mendoza estará vendiendo espejitos.
El lunes se reunieron los dirigentes del sector Azul y decidieron de común acuerdo que el senador Adolfo Bermejo dé la pelea por la Gobernación ya que “es el peronista que más mide” (lo que significa que Jorge Tanús se retira del juego). La idea de los soldados de Mazzón es buscar acuerdos con Rubén Miranda y también con el sureño Omar Félix, los otros dos precandidatos “más fuertes”. Ésta es la vía que hoy se está explorando.
Lo único que está descartado es un acuerdo de estos sectores del PJ ortodoxo con Guillermo Carmona, quien está decidido a darles pelea como lo hizo en 2007 ante Celso Jaque, con el respaldo de la Casa Rosada. De parte de La Corriente hay predisposición a sondear una lista de unidad, como la que proponen los azules. El sanrafaelino Félix es más cauto.
En esta tarea que se han dado los jefes territoriales del peronismo está el desafío de convencer a Pérez, quien sigue apoyando a Roby. Por lo pronto, todo el partido dará un paso hacia la proyectada unidad este sábado cuando en el salón Báltico vuelva a reunirse el Congreso del PJ para autorizar a los candidatos a intendentes a adherir a las candidaturas de gobernador de todos los sectores.
Así los jefes comunales evitarán que sus propios colegas -los otros intendentes- de líneas opuestas les copen la parada y se desate una guerra de todos contra todos. Una vez hecho esto, lo que quedará es armar una mesa chica de negociación para que de ella salga un candidato del peronismo ortodoxo, que deberá enfrentarse a la lista K.
En la vereda de enfrente, la tarea que tiene por delante el radicalismo es grande: convencer al PD, al PRO y al massismo de ser parte de la alianza que la UCR ya mantiene con el socialismo y con Libres del Sur desde hace varios comicios. Hasta ahora, Cornejo sólo tiene “casi asegurado” un acuerdo con el macrismo, no así con el PD ni tampoco con el Frente Renovador de Sergio Massa, con el que ni siquiera hay un contacto formal establecido.
El obstáculo es la desconfianza de las fuerzas minoritarias para con el radicalismo, que ya encriptó la fórmula por la Gobernación y tiene además diversos sectores internos pujando por espacios a los que Cornejo y Julio Cobos se comprometieron contener. Ni los “gansos”, ni los massistas ni los macristas quieren ser viento de cola de la UCR, ni ser sólo adherentes a la fórmula radical; piden protagonismo.
La propuesta de Cornejo a los otros partidos es amplia y contempla varias opciones. La más simple, pero no la más deseada, es que sólo adhieran a la fórmula provincial que él encabeza y que el “Frente por Mendoza” se ajuste sólo a ella. De gobernador para abajo, es decir legisladores provinciales, intendentes y concejales, cada fuerza presenta sus propios candidatos y participan de diferentes PASO pero, al final del recorrido, todos van prendidos del binomio radical (la ley provincial no permite colectoras pero sí a un partido que no presenta candidato a gobernador adherir su boleta a la candidatura principal de otra fuerza).
La otra opción es la de armar un frente realmente abarcador, que incluya todas las categorías. Allí, radicales, socialistas, macristas y demócratas podrían enfrentarse en las PASO de legisladores, concejales e intendentes. No sólo en listas que expresen los distintos partidos sino entremezclándose.
"La multiplicidad de candidatos a jefe comunal de Guaymallén o Luján que hay dentro del radicalismo permitiría al PD, por ejemplo, imponerse si presenta un solo candidato. El ganador iría en la boleta de Cornejo-Montero el 21 de junio", explican en la UCR. Ésta es la oferta con la que Cornejo busca seducir a los demócratas y a los macristas. Pero son los dirigentes del PRO los que están más atraídos por la idea, ya que responden, a su vez, a los designios del jefe de Gobierno porteño, que tiene especial interés por respetar el acuerdo trabajado con Cornejo. Eso sí, Mauricio Macri llevaría en agosto y en octubre sus propios candidatos a legisladores nacionales.
En el PD hay, en cambio, tironeos internos.
Un sector, el más apegado a la tradición de tercera fuerza de la provincia -lugar que en las últimas elecciones pasó a ocupar el Frente de Izquierda-, pretende presentar candidatos propios, al menos en los municipios. Sobre ellos está presionando en silencio el PJ que busca desesperadamente romper el polo opositor para dividir el voto anti-oficialista.
Los intendentes del peronismo, que ya obligaron al gobernador Pérez a desdoblar los comicios por temor al “efecto Cobos”, están trabajando denodadamente en sus comunas para que los “gansos” presenten candidatos y no converjan con la UCR. Estos datos hacen pensar que es muy probable que el acuerdo partido a partido no se concrete y, tal como sucedió siempre, los radicales y los demócratas se enfrenten en las urnas. Sería un punto a favor del justicialismo.
Sin embargo, otro sector interno del PD cree conveniente un gran acuerdo opositor, como lo ha dicho en varias oportunidades su presidente, Richard Battagión. Este grupo, con más sintonía política con Macri, es el que tiene más diálogo con Cornejo. El ingreso del centenario partido provincial al “Frente por Mendoza” dependerá de las negociaciones que por estas horas llevan adelante Cornejo, Battagión y el lujanino Omar De Marchi.
En las filas del Frente Renovador sólo hay incertidumbre porque Massa quiere sumarse a lo que supone será la victoria radical en Mendoza pero sus acuerdos son con Cobos no con Cornejo, por lo que sus dirigentes han pedido a este último una reunión.
Como además están al tanto de que Macri no quiere saber nada con compartir espacio con Massa (y Cornejo quiere al PRO), los seguidores del bonaerense están armando una lista provincial para que Graciela Camaño, quien maneja los hilos del Frente Renovador en provincias complicadas para el tigrense, la apruebe como plan B.