La partida de Carlos el Indio Solari aún resuena en el corazón de millones de argentinos, unidos por el deseo de honrar un legado artístico que trascendió generaciones y derribó fronteras sociales, culturales e ideológicas. Su obra marcó profundamente la identidad del rock nacional y construyó un vínculo único con un público que convirtió sus canciones en parte de la memoria colectiva.
Fundador y voz de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el artista falleció el pasado viernes 5 de junio. Su despedida movilizó a miles de personas en distintos puntos del país, especialmente en Buenos Aires donde se desarrolló un multitudinario velorio público.
En este contexto, y reconociendo la enorme dimensión cultural de su obra, la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza organizó un homenaje abierto a toda la comunidad, pensado para compartir en familia y celebrar la música que acompañó a varias generaciones.
Bajo la curaduría del periodista cultural y escritor especializado en rock Cristian Gambetta, el espectáculo transformará la fuente de la plaza Independencia en un espacio de encuentro, emoción y recuerdo.
Las canciones más representativas del cantante, compositor y músico acompañarán la danza del agua y la luz, en un recorrido por distintos momentos de su trayectoria artística. Una experiencia que buscará revivir, desde otro lenguaje y en un espacio público emblemático, la mística que siempre rodeó a su obra.
Las funciones tendrán lugar el viernes 12, sábado 13 y domingo 14 de junio, a las 19. El repertorio incluirá himnos de toda su carrera, desde los años de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hasta su etapa al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Todo el espectáculo contará con la dirección artística, selección musical y supervisión de Cristian Gambetta, reconocido referente cultural mendocino.
Más que un homenaje, la propuesta invita a reencontrarse con canciones que forman parte de la historia sentimental de miles de personas. Porque si algo dejó el Indio Solari fue una obra capaz de seguir reuniendo a desconocidos bajo una misma emoción.
Y, a modo de ritual -o de misa ricotera-, será justamente esa comunión, hecha de música, memoria y encuentro, la que volverá a hacerse presente en el corazón de la Ciudad de Mendoza.