13 de julio de 2014 - 00:00

La astucia de la serpiente: una mutación para protegerse de predadores

La coral ratonera de Carolina del Norte ha evolucionado para asemejarse cada vez más a la mortífera víbora de coral, una especie ya desaparecida en el área.

Las corales ratoneras están persiguiendo un fantasma evolutivo. En Sandhills, Carolina del Norte, estas inofensivas serpientes han evolucionado para asemejarse más a una especie venenosa que desapareció de la región hace más de 50 años.

La coral ratonera, Lampropeltis elapsoides, copia con tanta perfección los patrones a rayas de las mortíferas víboras de coral, Micrurus fulvius, que la gente usa rimas mnemotécnicas en inglés para diferenciarlas, como por ejemplo: “Si el rojo toca el amarillo, te vas de este mundillo; si el rojo toca el negro, todo bien Pedro”. Ambas especies conviven en gran parte del sureste de Norteamérica. La coral ratonera usa la imitación para engañar a los depredadores, como los gavilanes cola roja, finos para evitar ataques al venenoso reptil.

La región de Sandhills, un bosque de pinos y robles localizado al este de las Carolinas, alguna vez cobijó ambas serpientes, pero las víboras de coral desaparecieron del área en la década de 1960, dice Chris Akcali, un biólogo evolutivo de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill. Akcali y su colega David Pfennig están interesados en cómo evoluciona la imitación biológica, y se preguntaron si la extinción de las víboras de coral influiría en los patrones de color de las corales ratoneras.

Para determinarlo, Akcali y Pfennig compararon corales ratoneras de Sandhills tomadas durante los 40 años que han pasado desde que las víboras de coral se extinguieron, y las compararon con corales ratoneras de la región del “Panhandle” de Florida, donde aún reptan víboras de coral. Esperaban que las ratoneras de Sandhills hubieran iniciado una desviación evolutiva, viéndose cada vez menos como víboras de coral. “Cuando reuní los datos, los vi y me dije 'No puede ser'”, señala Akcali.

Las ratoneras de Sandhills tomadas en los últimos años tendieron a asemejarse más a las de coral (con franjas rojas y negras de tamaño más similar) que las tomadas en la década de 1970, que tendieron a tener franjas negras más grandes. Akcali y Pfennig no detectaron tanto cambio en las serpientes del “Panhandle” de Florida en el mismo período. Informan sus resultados en la revista Cartas de Biología.

El resultado tiene sentido, afirma Akcali. “Si eres un depredador y estás en un área como Florida, donde las víboras de coral están por todas partes, entonces deberías evitar cualquier cosa que se parezca a una víbora de coral”, subraya. “Si estás en Carolina del Norte, donde las víboras de coral son muy, muy raras, a veces los depredadores pueden beneficiarse de atacar (imitaciones)”, considera.

Las ratoneras de coral de la región de Sandhills eventualmente deberían dejar de parecerse a las de coral, pronostica Akcali. “Presumiblemente, en cierto punto los depredadores van a actuar como si no hubiera víboras de coral, y deberían atacarlas indiscriminadamente”, afirma. La escasez de presas, sugiere, podría desencadenar esa chispa.

Pero Tom Sherratt, biólogo evolutivo de la Universidad de Carleton, en Ottawa, no está tan seguro de que la imitación de las ratoneras se vuelva más incompleta con el tiempo. “Muchos de los predadores (especialmente las aves) son móviles y podrían visitar ubicaciones donde el modelo esté presente, lo que podría explicar por qué la selección a favor de la imitación aún persiste”, agrega.

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