10 de noviembre de 2018 - 00:00

La acritud y la acrimonia - María del Rosario Ramallo

¡Qué desagradable es que le digan a una persona que se le ha agriado el carácter! ¿Qué significa el adjetivo 'agrio'? ¿Puede atribuirse la cualidad de 'agrio' a un ser humano?

Una consulta rápida a los diccionarios académicos disponibles nos da un abanico de posibilidades de este adjetivo, en cuanto a sus aplicaciones y valores significativos. En efecto, el primer significado parece solamente ligado a la parte sensible de los seres animados, ya que se nos indica que 'agrio' es lo que, "actuando sobre el gusto o el olfato, produce sensación de acidez", a lo que otra fuente léxica añade "sensación similar a la que producen el limón o el vinagre: "Impregnaba el ambiente un aroma agrio y muy desagradable". Inmediatamente, se nos dan otros valores que ya no aluden a algo físico, por ejemplo, "que es acre, áspero y desabrido; que es hostil y poco agradable":

"La discusión fue agria" o "Su genio, como el de su padre, resulta agrio y difícil de soportar". Si el adjetivo se aplica a un castigo o a un sufrimiento, querrá significar "difícilmente tolerable": "Fueron varios días de dolor agrio, insufrible". También se calificarán como 'agrios' el sarcasmo y la ironía: "Lo que más dolor me produjo fue su respuesta agria e hiriente". El diccionario nos ilustra acerca de la aplicación de este adjetivo a los metales, para connotar su fragilidad, su escasa ductilidad, su tendencia a quebrarse: "Las pulseras parecían a punto de romperse por haber sido fabricadas con un metal agrio". También, en pintura, se usa el adjetivo 'agrio' para indicar la falta de armonía: "No era un pintor cálido pues sus obras resultaban agrias a la vista".

Si el adjetivo se usa sustantivado y en plural, ya masculino ('los agrios'), ya femenino ('las agrias'), se estará aludiendo al conjunto de frutas cítricas: "La economía de la región tiene como importante ingrediente el cultivo de agrios".

La locución verbal 'mascar las agrias' tiene un valor metafórico, pues esa acidez y falta de armonía que hemos señalado sirven para indicar "que disimula el disgusto o mal humor". También existe la locución 'poner agrio algo', para señalar que las voluntades o los ánimos se exasperan. En cambio, la expresión 'plata agria' se usa en geología para nombrar un mineral que se desmenuza fácilmente, de color gris y brillo metálico, que se compone de plata, azufre y antimonio.

El origen del vocablo 'agrio' se encuentra en el adjetivo latino 'acre', conservado en español  y que comparte con su derivado los mismos valores significativos: "áspero y picante al gusto y al olfato", dicho del genio, "áspero y desabrido" y, en medicina, referido al calor febril, "acompañado por una sensación de picor".

A la hora de formar el superlativo, 'agrio' perderá las dos vocales y añadirá el sufijo  '-ísimo': 'agrísimo'. Lo mismo sucede con 'sucísimo' (muy sucio); 'amplísimo' (muy amplio) y 'serísimo' (muy serio); en cambio, 'acre' forma el superlativo irregular 'acérrimo', fiel a ese grado de significación en latín.

Como dato curioso, mencionamos el sustantivo 'vinagre', claramente divisible en dos partes: por un lado, 'vino'; por el otro, 'agre', del latín "acre". El significado del vocablo nos demuestra que se ha llegado a él por la suma de términos; en efecto, el vinagre es el "líquido agrio y astringente, producido por la fermentación ácida del vino". También, metafóricamente, se le llama 'vinagre' a aquella persona de genio áspero y desapacible.

¿Qué términos vinculamos al adjetivo 'agrio'? En primer lugar, el verbo 'agriar' que puede conservar el diptongo original del adjetivo o hacer hiato entre la 'i' y la 'o' u otra vocal; será, entonces, correcto decir 'agría', con hiato, o 'agria', con diptongo. Además, puede este verbo hacerse pronominal: "Muchas veces, con los años, se agría (se agria) el carácter". Como sucedía con el adjetivo, puede referirse este verbo a la adquisición de la cualidad de agrio en un elemento físico o en los ánimos y voluntades: "Tantos años guardado en la bodega, el vino se ha agriado" y "Antes tan amable, hoy, el tiempo le agrió su trato otrora afable". Se emplea 'agriarse', referido a una situación o relación, para señalar que se vuelve desagradable, tensa o conflictiva: "Ya nuestra amistad no es la de antes pues con el paso de los años se ha agriado".

Los otros términos vinculables a 'agrio' son dos sustantivos: 'acritud' y 'acrimonia'. En el primero, vemos los ingredientes semánticos del adjetivo original: "aspereza de las cosas, especialmente al gusto o al olfato", "cualidad de los comestibles que son agrios" y "desabrimiento en el carácter o en el trato": "El toque final de ese postre tan requerido se obtiene a partir de la acritud de los frutos rojos" y "Es tan cascarrabias que ya no puede disimular su acritud en el trato". En cuanto a 'acrimonia', puede considerarse un sinónimo de 'acritud', siempre que sea equivalente a "aspereza"; el diccionario académico consigna, como valor desusado, el significado de "agudeza en el dolor".

Cuando lo agrio y lo dulce se entremezclan, puede acudirse a un adjetivo que reúne las dos cualidades, 'agridulce': "La vida es una mezcla de sensaciones agridulces".

Hemos hablado de sensaciones perceptibles por el olfato y por el gusto; pero he aquí que la presencia de la primavera se nota por la vista, en los árboles floridos y en frutos que no hemos encontrado en los largos meses de invierno. Evoco, entre los primeros, el 'jacarandá' y, entre los segundos, el 'ananá'; ante preguntas y dudas reiteradas, veamos cómo formamos los plurales de estos sustantivos. El nombre del 'jacarandá' proveniente del guaraní, aparece registrado como palabra aguda ('jacarandá') y como grave ('jacaranda'). El plural se forma añadiendo simplemente una -s : "Los jacarandás embellecen las calles". En cuanto a 'ananá', nos dice el Diccionario argentino de dudas idiomáticas que procede del guaraní "naná" y que fue introducido al español a través del portugués "ananás"; su plural es 'ananás'; pero, como la otra forma registrada para el singular es 'ananás', su plural debería ser, en ese caso, 'ananases', como cualquier otro sustantivo acabado en -s (anís y anises; compás y compases; revés y reveses; obús y obuses).

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