Jazmín Chebbar: obsesión por el detalle

La diseñadora bonaerense logró destacarse con un sello tan personal como inalterable a través del tiempo. Una labor de equipo, cuya base es la calidad y prenas diferenciadas, que la posiciona como referente elegido por las famosas y el público femenino.

“Más Jazmín que nunca”. Un concepto que se desprende entre los tantos que esboza la diseñadora bonaerense,

Jazmín Chebar

, que con su timidez casi a flor de piel logra seducir desde su marca homónima.

Fundadora y diseñadora de su firma, egresada de la prestigiosa Parsons School of Design de New York, y con una ascendente carrera en los equipos de Valentino y Donna Karan, la joven creativa abrió sus puertas al mundo de la moda en 1997, con la apertura de su primer local. De ahí en más un camino de labor y dedicación para lograr un sello personal consolidado.

“Nos importan la calidad y los detalles de cada una de las prendas”, sostiene como un concepto-fuerza que resalta en cada una de sus respuestas, Chebar.

Y en la mitad del recorrido en la ciudad de la furia, la diseñadora se toma el tiempo y responde los secretos sobre un camino andado, que la posicionan más cerca del estilo que cada mujer decide tomar de sus creaciones, más cerca de ellas mismas, y equilibradas con lo que marca la tendencia.

“Seguimos con nuestro estilo pero teniendo prendas diferenciadas, esa impronta única que hace que la prenda sea nueva y fresca, pero que siga teniendo el mismo estilo de Jazmín. Es decir: proyectando algo personal, con telas, terminaciones, y calces que nos diferencien del resto. En esta temporada apelamos es una colección ‘más Jazmín que nunca’, privilegiando la calidad y los detalles que hacen que lo que hoy te compres, lo puedas usar y volver a ponértelo aunque pasen los años, conservando calidad y algo que va más allá de la tendencia. Una vigencia inalterable”, detalla siempre en plural ponderando el trabajo de un gran staff.

- ¿Qué espera un diseñadora como vos de las tendencias y la moda en general?

- En esta campaña otoño-invierno apostamos a nuestra esencia, apelando a que la moda sea algo lúdico, que se vincule más a un juego que a algo pretencioso.

- ¿La moda puede pecar de pretenciosa a veces?

- Respeto de cada diseñador y su estilo, siendo cada cual fiel a su sello e idea. De lo contrario sería muy aburrido, todo igual... ¿En dónde estaría la gracia? En mi caso sí prefiero pensar en un diseño lindo, de buena calidad y relajado... No me gustan las cosas sofisticadas por demás, o demasiado elegantes; pero respeto a quien lo hace y desarrolla. De eso se trata la moda: de las diferentes miradas que cada uno pone en juego, y lo que exalta.

- ¿Por dónde pasaría entonces para vos la elegancia?

- Para mí una mujer es elegante por cómo siente, se mueve y proyecta, e incluso cómo se relaciona con los demás y su contexto. La elegancia se vincula por cómo piensa esa mujer posmoderna, no por si está prolijamente peinada, o vestida a tono. Eso sólo es la cáscara. La palabra “elegante” quedó ligada más a conceptos de los años ‘80. Hoy es otra cosa. Pasa por una mujer moderna, con una actitud interna que se proyecta. Hoy una mujer que sólo es elegante, no es nada.

- ¿Cómo lográs mantener tu sello, cuando la tendencia entrecruza los universos sociales de manera inevitable?

- Decir que con mi equipo no vemos tendencia sería una mentira, porque no es así. La tendencia es parte de lo que está pasando en el mundo y la realidad, abstraerse de eso sería poco inteligente e imposible. Hay cosas que están muy buenas y las súper adaptamos a la modernidad. Un ejemplo es el uso de tachas, que esta temporada se muestran como favoritas. Nosotros las venimos usando desde hace tiempo sólo que ahora hacemos mayor hincapié en su uso y aplicación, pero intentando darle la impronta necesaria de nuestro sello. Las tenemos de diferentes colores, formas y hasta del mismo tono de determinadas prendas, como remeras con tachas rayadas. Entonces sí: tomamos algo que es tendencia pero lo trabajamos de manera diferente a otras marcas o firmas.

- ¿Tus equipos apuestan siempre a la mixtura de texturas y tonos?

- Nosotros no hacemos la ropa para que una mujer se vista “de Jazmín”, sino para que en base a los que mostramos desde cada prenda, cada una encuentre su estilo, y se anime a conjugar. La idea es brindar variedad para que la clienta pueda elegir, con prendas diferenciadas. Con los colores pasa igual. No trabajamos con una sola paleta, si tenemos un suéter, y nos parece que queda bien con rojo o celeste, le damos para adelante. No elaboramos la ropa por tonos: diseñamos prenda por prenda. Esta temporada hay mucha textura, más noche, y cuero trabajado.

- Tu ropa se distingue entre otros aspectos por la calidad ¿Cómo trabajás el preciosismo en los detalles?

- Se trata de brindar alternativas diferentes que no tienen nada que envidiarle a las de afuera, definitivamente. Desde forrar cada botón por prenda diferenciada, hasta terminaciones, tipos de forros, calidades, texturas. A eso apostamos siempre, y es un trabajo de equipo por áreas.

- ¿Hoy las mujeres buscamos más diseño que comodidad, o viceversa?

- Para mí es fundamental estar cómoda. Pero lo que se busca tiene que ver con la etapa de cada mujer y su línea. Antes me vestía de dorado y satén porque así lo sentía; pero hoy, cuando voy a buscar a mis hijos al colegio y me dirijo a diversas reuniones, busco confort. Insisto cada cual busca lo que tiene que ver con su etapa, ganas y contexto de un momento determinado.

La colección

Para este invierno 2013 la colección de Jazmín Chebar es súper chic y apuesta a una amplia propuesta para que cada mujer encuentre diferentes prendas, para combinar y usar en cada ocasión. Cada uno de estos diseños son únicos y han sido confeccionados teniendo en cuenta los mejores materiales y tejidos seleccionados; sus estampas y detalles han sido creadas especialmente para cada uno de ellos.

La colección de abrigos:

tapados largos, más cortos, montgomerys, sacos y chaquetas. Para esta temporada los hay de paño, jacquards, tejidos trenzados y combinaciones en pie de poule. Se suman botones especialmente diseñados, apliques, pieles, piedras y bordados en hilos de oro, detalles que apuntan a la diferenciación.

La novedad:

Chaquetas cortas en paño con cueros y las camperas bowling y moto jacket.

Por su lado las propuestas de tops y camisas se amplían para cada mujer.

Los géneros:

varían entre las sedas, satenes, viscosa, voiles de algodón, tejidos de punto combinados con poplines y se pueden encontrar lisos, o con las estampas tan características de la diseñadora.

Este año se destacan los photo print, el batik, las letras y las ciudades.

Los tejidos:

abarcan desde tapados multicolores y cardigans, hasta sweaters más amplios en lanas y viscosas súper suaves y livianas.

Colores:

melange, colorado, negro y coral; a los que se suman estampas rayadas y animal.

La sastrería: sorprende con blazers largos en satén, con detalles de strass y vivos dorados, colores fucsias, crudos y detalles bordados.

Los pantalones:

tienen un lugar principal en la colección con estampados de satén, colores neón, bootcut con jacquards, estrellas y en forma de enteros con espaldas súper escotadas.

Los accesorios

: siguen ocupando un lugar importantísimo en la colección y son muy variados: se pueden encontrar las súper carteras de cuero de colores y animal print, hasta sobres que se adaptan a cada ocasión.

Los zapatos:

altos y las botas siguen muy presentes. Se complementan con chatas y balerinas con mil apliques y distintos colores. Gorros y bufandas tejidas completan la propuesta.

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