Líderes israelíes condenaron este lunes el trato provisional sobre el programa nuclear de Irán por considerarlo un ejercicio de apaciguamiento por parte de potencias occidentales y una táctica dilatoria de Irán. Sin embargo, muchos de ellos ven la misma estrategia de pasos provisionales para fomentar la confianza como la única ruta realista para resolver su añejo conflicto con los palestinos.
A Israel no le indigna que, bajo el trato firmado el domingo pasado, Irán no esté obligado a dejar de enriquecer uranio o a desmantelar centrifugadoras mientras negocia el acuerdo final con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y Alemania. Al mismo tiempo, Israel sigue construyendo asentamientos en Cisjordania mientras negocia con los palestinos, generando indignación similar de la comunidad internacional.
El relajamiento de sanciones económicas en contra de Irán, argumenta Israel, solo eliminará la presión que, para empezar, llevó a Teherán a la mesa de negociaciones. Sin embargo Israel -así como Estados Unidos- ve iniciativas para mejorar la economía palestina como una mancuerna crucial de las discusiones políticas y de seguridad.
¿Equivalen a hipocresía incurable estos enfoques alternos a temas paralelos que son cruciales para el futuro de Israel? ¿O son meramente una señal de las profundas diferencias en la forma en que Israel ve los dos problemas y su papel, diferente a todas luces, en las dos series de conversaciones?
"Ver cómo Bibi ve estas negociaciones te dice muchísimo sobre cómo está viendo el mundo", dijo Aaron David Miller, experto en Oriente Medio por el Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos en Washington, usando el apodo del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. "La imagen que Bibi tiene de sí mismo es moldeada en primer lugar, y sobre todo, por el deseo de conducir a Israel fuera de la sombra de la bomba iraní. Su imagen no va impulsada por convertirse en el pacificador, crear dos Estados y dividir Jerusalén".
"Ambos ofrecen sendas que son increíblemente problemáticas para él", agregó Miller. "Es como si el resto del mundo estuviera jugando damas y él fuera obligado a jugar ajedrez tridimensional".
Tras años de criticar con dureza el programa nuclear de Irán, así como décadas de discusiones con los palestinos, Israel repentinamente está ante relojes que corren simultáneamente en ambos frentes. Como dijo este lunes el principal negociador de Israel con los palestinos, Tzipi Livni: "Nosotros tenemos seis meses para impedir un acuerdo permanente con Irán, que logrará llegar a la bomba nuclear, y seis meses para alcanzar un acuerdo permanente con los palestinos, lo cual asegurará un Israel seguro, judío y democrático".
Al comienzo de la semana, Netanyahu también anunció que enviaría un equipo encabezado por su asesor de seguridad nacional ante EEUU para discutir el trato final con Irán, lo cual dijo que "debe conducir a un solo resultado: el desmantelamiento de la capacidad nuclear de Irán".
Sin embargo, Israel no participa en las pláticas en Ginebra sobre el programa nuclear de Irán, lo cual lo deja solo con prácticamente lanzar granadas desde las tribunas. Además, Israel ve las ambiciones nucleares de Irán como una amenaza a su existencia, en tanto el tema palestino asume menos urgencia y es visto principalmente como un problema que será manejado con la esperanza de evitar el aislamiento internacional.
"Es interesante en teoría, pero está perdiendo por completo todo el punto de la sustancia con respecto a qué son cada una de estas vías", dijo Yossi Klein Halevi, miembro del Instituto Shalom Hartman aquí, quien ha escrito ampliamente sobre ambos temas. "Existe una diferencia entre crear un Estado y detener un programa nuclear. No es la misma dinámica". "Esto es un momento existencial", agregó, "y en este punto, los palestinos son una distracción".
Prevalece desde hace largo tiempo atrás el recelo de vincular los dos problemas, siguiendo las líneas de la administración Obama prometiéndole a Netanyahu que impediría que Irán obtuviera la bomba a cambio de que él hiciera concesiones con los palestinos.
Todo parece indicar que ese tipo de intercambio ya está fuera de la mesa ahora, en tanto muchos piensan que Israel seguirá mecánicamente los movimientos de las pláticas de paz que empezaron este verano solo tras la insistencia del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, al tiempo que se concentra intensamente en Irán.
El significado del acuerdo provisional para el problema israelí-palestino no escapó a la atención de oficiales palestinos. Este lunes, Saeb Erekat, el negociador en jefe de los palestinos, dijo que era un "precedente único" y una "plataforma" que debería aplicarse al proceso de paz.
"Lo que ocurrió en Ginebra es un nuevo prototipo en el que todos han compartido para llegar a un acuerdo a fin de evitar la guerra y alcanzar la estabilidad", dijo Erekat en una declaración.
"Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que haga uso de los mismos esfuerzos en pos de que se ponga fin a décadas de ocupación y exilio para el pueblo de Palestina, a fin de lograr una paz justa y perdurable entre Israel y Palestina".
En ciertas formas, el enfoque de Israel hacia Irán ha hecho eco de argumentos esgrimidos largo tiempo atrás por sus adversarios palestinos. En las últimas semanas, dirigentes israelíes a menudo dijeron que Irán debe ser obligado a cumplir con resoluciones de Naciones Unidas y Acuerdos de la Agencia Internacional de Energía Atómica que ha estado violando durante años. De manera similar, los palestinos insisten en que Israel debe cumplir promesas previas de evacuar asentamientos considerados ilegales bajo el derecho internacional.
"Eso demuestra una doble moral", dijo un funcionario palestino involucrado en las pláticas, hablando con la condición de mantenerse en el anonimato bajo una orden estadounidense de no discutirlas en público. "Si ellos esperan alcanzar una solución en Irán aplicando más y más sanciones, ¿por qué no habrían ellos de esperar de nuestra parte que impulsáramos sanciones en contra de Israel?"
Jay Rothman, catedrático en un nuevo programa en la Universidad Bar-Ilan sobre manejo, resolución y negociación de conflictos, dijo que ambas vías estaban atascadas en una fase previa a la negociación en la que ambas partes se veían mutuamente como si el otro fuera "maligno" y aún tenían que precisar sus diferencias en la medida suficiente para definir una agenda en común.
"Estas son necesidades excepcionales y, para mala fortuna, cuando jugamos al juego de las negociaciones, se juegan en contra de cada cual como si fueran de suma cero", destacó Rothman. "Si estamos hablando de intereses, poder, ganancias económicas. eso es negociable. Pero en necesidades existenciales, mientras más tenga mejor, pero mientras menos tengas tú, no es mejor, ya que a menos que cubras tus necesidades existenciales, no vas a permitirme cubrir las mías".
