22 de mayo de 2013 - 23:44

La intersección entre el arte, la ciencia y la tecnología

Cuando Steve Jobs decía que siempre habían tratado de estar en la intersección entre el arte y la tecnología, el Da Vinci contemporáneo se refería a ser capaces de obtener lo mejor de ambos para construir productos extremadamente avanzados desde el punto de vista tecnológico.

Pero también hacía hincapié en la capacidad de crear dispositivos que fueran intuitivos, fáciles y divertidos de usar, para que realmente ellos fueran aptos y adaptables para los usuarios, quienes no buscarían los productos sino que sería justamente al revés.

Jobs, que además era un gran entendedor de cómo funcionaba la mente del consumista, intentaba de esa manera explicar que la versatilidad de sus invenciones tenían siempre que ver con poder fabricar los productos más bellos que el hombre jamás hubiera imaginado aplicados a la tecnología y a nuestra vida cotidiana.

Borges, en 1942, publica su famoso cuento "El jardín de los senderos que se bifurcan". En él, Borges propone un universo en constante multiplicación. Cada vez que uno toma una decisión, el mundo se replica en tantas alternativas como opciones hay.

Esa misma idea es la que publica Everett, un inglés que vivía en los Estados Unidos en 1957, para referirse a una teoría científica sobre la física cuántica que explica que en cada proceso de detección de una partícula microscópica, el universo se replica en tantas copias como alternativas hay antes de la medición.

O sea, Borges se anticipó en 15 años. Sobre esto y mucho más el académico, científico, músico y escritor Alberto Rojo escribe en su nuevo libro "Borges y la física cuántica. Un científico en la biblioteca infinita".

En la música también podemos ver otros ejemplos de este cruce. La relación con la matemática es sumamente evidente desde el momento que las relaciones entre notas están caracterizadas por la relación que existe entre sus frecuencias. Cuanto más simple sea dicha relación mayor será la consonancia entre ellas. Dos notas separadas por una octava están en relación de 2:1 siendo ésta la mayor consonancia. Increíble que para que una nota que sigue después de otra suene linda a nuestros oídos, todo esté dictaminado por un orden matemático y que ello logre explicar el equilibrio entre tensión-distensión y su relación con nuestra apreciación emotiva.

Al fin de cuentas, creo que esta intersección a la que hago referencia hace alusión a la principal búsqueda del ser humano, que no es ni más ni menos que perseguir siempre "la belleza". Porque como ya lo dijo el gran maestro ruso Fiodor Dostoievski: "Sólo la belleza salvará al mundo".

Las opiniones vertidas en este espacio, no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.

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