El radicalismo parece demostrar una vez más que su vocación por las disputas internas sobrepasa a cualquier estrategia para proyectarse como alternativa. Lo demuestra el tropiezo que sufrió Julio Cobos al intentar presidir el bloque que integrará en el Congreso a partir del 10 de diciembre.
De golpe, la alfombra roja con la que muchos pensaban que se iba a recibir al mendocino en Diputados se transformó en un camino lleno de obstáculos que ya generó una virtual división en el principal sector de la oposición nacional.
Ese radicalismo internista es el que inevitablemente entra en acción a partir de esta pelea por los cargos legislativos y conduce a una inevitable comparación con la también tradicional vocación de poder del justicialismo, que puede quedar ejemplificada en el triunfalismo con el que el que el oficialismo provincial transformó la aprobación de las PASO mendocinas.
Y, aunque con arduas negociaciones, terminó sorprendiendo y embarcando en el tema a un radicalismo que, aquí sí y a diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, por el momento no muestra fisuras como producto de los rotundos triunfos electorales de este año.
Durante su visita a la provincia en junio para participar del lanzamiento de la lista de candidatos que encabezó Cobos, Rodolfo Terragno destacaba en una entrevista publicada por Los Andes que el ahora diputado nacional electo "ha mostrado vocación de poder" y comentaba que el estilo del ex vicepresidente era el que el radicalismo debía adoptar si pretendía constituirse en una alternativa al kirchnerismo dentro de dos años.
Y agregó, refiriéndose a cómo se vienen dando las cosas en el radicalismo: "Cuando uno decide ganar, puede ganar o perder. Pero cuando decide perder, pierde. Hoy, si el radicalismo no se reconstituye como partido de poder, tiene que ser sustituido". Una radiografía del centenario partido...
Ganador en las urnas, derrotado en una interna. Los hechos hicieron que en poco tiempo Cobos pasara de ser el gran triunfador del radicalismo a nivel nacional a un diputado electo golpeado por la dureza de la estructura partidaria.
Es correcto el argumento de la demora en pedir la presidencia del bloque que indican desde el sector que lideran Sanz y Morales, pero también hay que destacar que el mendocino decidió jugar por el cargo que luego se le negó al advertir que no había equilibrio de fuerzas entre los distintos sectores en la sumatoria de cargos entre las dos cámaras del Congreso. Encima, su propio candidato, el cordobés Aguad, no reunía el respaldo mínimo para pelear por la presidencia de bloque.
Ayer, en conferencia de prensa, el mendocino hizo público su disgusto por los problemas que ha encontrado entre los dirigentes de su partido. Pero en su entorno aseguran que no tiene pensado dividir al bloque nacional de la UCR. "Será un soldado raso", dicen quienes lo frecuentan.
Su proyecto presidencial seguirá su curso. La aparición pública para exteriorizar su enojo puede favorecerlo ampliamente ante la consideración de la gente. Las dos convocatorias a las urnas de este año en esta provincia demostraron que cuando la ciudadanía encuentra a un dirigente capaz de canalizar sus inquietudes no hay estructura partidaria que valga. El efecto de Mendoza fue más notable, porque el andamiaje radical aquí es aún muy compacto.
El justicialismo y sus primarias. El kirchnerismo celebró fervorosamente la aprobación de las PASO mendocinas. Falta la nueva revisión del Senado, pero hay un compromiso del oficialismo de respetar las modificaciones que introdujo Diputados.
Los distintos sectores internos del PJ tenían motivos propios para expresar ese júbilo. Pero las que coparon el ámbito legislativo fueron las agrupaciones kirchneristas, las primeras en movilizar la propuesta. Luego del desencanto que significó aquella lista "de consenso" que dejó relegada a la kirchnerista Mussato al tercer lugar, el nuevo sistema les acerca la posibilidad de competir por los cargos electivos sin necesidad de rendir tributo a las estructuras más tradicionales. El resto se plegó porque no se podía despreciar un éxito político a tan pocos días de la dura derrota en las urnas.
El avance de las primarias abiertas tuvo sustentación en la astucia de Carlos Ciurca, a cargo de la gobernación por el viaje de Pérez a China, y, muy especialmente, en la muñeca política de Jorge Tanús, el titular de la Cámara de Diputados.
El justicialismo había impuesto la media sanción en el Senado valiéndose de su mayoría y sin atender los reclamos de la oposición. Por lo tanto, en la otra cámara era necesario acercar posiciones para que el proyecto no abortara.
Tanús, que piloteó personalmente la búsqueda de consenso con el radicalismo, tuvo que enfrentar en primer lugar la incredulidad del principal sector de la oposición, precisamente por el manejo que había realizado el oficialismo en la Cámara alta. "Nadie nos creía que lo que modificáramos lo íbamos a respetar cuando el tema volviese al Senado", comentó un allegado al oficialismo.
El logro también fue muy valorado por Tanús y compañía porque en Diputados está lo más fuerte del radicalismo en su rol opositor. El presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, prefirió que se negociara lo que se pudiera antes de arriesgarse a una derrota en la votación.
Pero, además, la tarea de concientización no sólo incluía a la oposición. Dentro del propio justicialismo había sectores que no entendían mucho los alcances del proyecto o que directamente no compartían la modalidad de abrir las internas a la consideración ciudadana. La mayoría de los intendentes no sabía nada de la iniciativa. Los azules ya habían comprometido su apoyo, pero en La Corriente existía más resistencia, a pesar de que el impulsor en el Senado, Fernando Simón, pertenece a ese sector.
Por todo esto, además del acuerdo legislativo, los diputados del PJ debieron extender la prédica hacia el interior del partido y hacia el Gobierno, que veía con preocupación cualquier fracaso de las negociaciones porque la propuesta de las PASO locales fue uno de los objetivos que planteó Francisco Pérez en su discurso de asunción del cargo. El propio gobernador se interesó desde su destino asiático de la marcha de las negociaciones en largas charlas telefónicas con Tanús.
Al Gobernador, de inminente regreso de su viaje, lo espera el último tramo del año con la discusión que viene: el paquete presupuestario. Pero, además, no se descarta que este encolumnamiento al que condujo el debate por las PASO provinciales sirva para dialogar sobre cambios en el gabinete provincial.
Pérez aceptaría a cambio de un mayor protagonismo de los sectores partidarios mayoritarios con su gestión. Es un asunto que deberá resolver solamente Pérez, que podrá comprobar que en su ausencia las cosas funcionaron en su gobierno y que desde la Legislatura la política tuvo la batuta y le ofrendó un proyecto que él anhelaba.
Un dato no menor si se tiene en cuenta que, pese a la tremenda derrota del 27 de octubre, Pérez mantiene expectativas nacionales de cara al reacomodamiento de piezas que se vislumbra y en el cual él quiere estar a toda costa.