14 de septiembre de 2019 - 00:00

Intensificación de la ganadería mendocina - Por Rodolfo Gonsolin

La ganadería mendocina está avanzando buscando una mayor eficiencia de sus sistemas productivos e incorporando etapas como la recría y terminación en aquellos establecimientos donde sea factible. Para esto comenzó a incorporar distintas tecnologías como uso de reservas forrajeras en forma de silajes, mejoras en la productividad del pastizal natural, utilización de subproductos agroindustriales, destetes precoces, mejoras en genética, terminación de los animales a corral y también la aplicación de conocimientos de nutrición animal parar ajustar las dietas, entre otras tantas alternativas.

El desafío es poder recriar y engordar los terneros que se producen en la provincia.

Veamos algunas opciones que podemos aplicar en la etapa de cría, recría y engorde según las posibilidades de cada campo.

Etapa de Cría. Si bien la carga animal que admiten los campos naturales en Mendoza es baja, existen distintas estrategias para obtener una mayor productividad de un rodeo de cría y lograr el objetivo de destetar el mayor número de terneros posibles en cada región.

Cabe recordar que la productividad (kg. de carne por ha.) de un rodeo de cría se rige por la eficiencia reproductiva que logre, ya que la falta de preñez es uno de los factores principales de pérdida de terneros.

Ante un déficit de alimentación en los rodeos se afecta el estado corporal de las vacas provocando anestro postparto (las vacas no entran en celo) y en consecuencia se obtienen bajas tasas de preñez durante el servicio. Además los terneros al pie de la madre no aumentan de peso expresando su potencial ya que en estas situaciones la vaca produce poca leche.

Dentro de las oportunidades de mejora para salvar este inconveniente podemos, dependiendo de la zona, aumentar la productividad del pastizal natural y/o pastura irrigada, ajustar la carga animal, suplementar el rodeo, confeccionar reservas forrajeras entre otras opciones y aplicar tecnologías probadas y de fácil implementación como son el creep feeding, destete hiperprecoz y precoz.

Con la técnica de creep feeding se suplementa el ternero al pie de la madre aportándole nutrientes extras a los que obtiene de la leche. Esto permite destetar terneros más pesados, principalmente en condiciones donde el pastizal natural tenga baja producción de materia seca y en consecuencia la vaca produce menos leche.

El objetivo principal en los diferentes tipos de destetes es disminuir los requerimientos nutricionales de las vacas y por otro lado acelerar la etapa de transición de lactante a rumiante de los terneros, logrando digerir sin problemas dietas en base a forrajes y alimentos concentrados.

Se debe considerar que si la vaca está en lactancia necesita el doble de energía que si no lo estaría. Al sacar los terneros del pie de la madre bajan los requerimientos y permite a los vientres recuperar estado corporal, llegar al servicio con un nivel de reservas corporales adecuado y entrar en celo.

El destete hiperprecoz se efectúa en terneros desde 1 a 2 meses de vida (40kg a 60kg de peso vivo). Por otro lado el destete Precoz se implementa desde los 2 meses de vida o 60kg. de peso vivo en adelante. Para definir qué tipo de destete realizar debemos basarnos en el monitoreo del estado corporal a lo largo del año.

Según los objetivos productivos del establecimiento, el estado corporal de los vientres y la disponibilidad de forraje se deberán establecer los tipos de destetes a efectuar y si los mismos se harán en forma masiva (en todos los vientres) o selectiva (solo para el grupo de animales con bajo estado corporal).

Podemos efectuar destete hiperprecoz o precoz en:

- Vaquillonas de 2º servicio y vacas CUT (cría último ternero)

- Vacas cola de parición

- Ante necesidad de aumentar los índices reproductivos,

- Para adaptar los requerimientos a la oferta forrajera del pastizal natural.

- En sistemas productivos de alta carga animal/ha. Destetes masivos.

- Estado Corporal muy bajo (selectivo pre-parición)

Los resultados económicos altamente favorables en estos tipos de destetes se deben a la excelente conversión alimenticia que tienen los terneros. Además debemos agregar al análisis económico, el mayor número de terneros que obtendremos con aquellas vacas que al mejorar su estado corporal no quedan vacías.

El programa de alimentación de los terneros destetados deberá cubrir los requerimientos nutricionales correctamente porque cualquier déficit de proteína o energía en estas etapas o en la posterior recría afectará la curva de crecimiento y finalmente se afectará también la eficiencia en la etapa de terminación por una mala conformación de la res. Los alimentos utilizados deberán ser de alta calidad y formulados según los requerimientos de estas categorías.

Los programas de alimentación de los distintos tipos de destete son simples y tienen una duración de 15 días en ambos casos, continuando a corral con una suplementación hasta los 2 meses para asegurar un buen arranque de los terneros. Esta suplementación puede ser una ración base maíz y un concentrado (que aporta proteína, minerales y vitaminas) o bien utilizar un alimento balanceado.

Etapa de recría. Luego de la etapa de destete, la recría puede seguir a corral o sobre pasturas con suplementación. Será necesario para poder recriar disponer de alimentos de mayor calidad que un campo natural. La producción de maíz o alfalfa bajo riego permite realizar silajes y en el caso de la alfalfa también confeccionar henos de alta calidad. Con ellos se pueden elaborar dietas simples y balanceadas a campo agregando un concentrado que aporte proteína, minerales y vitaminas. También según la escala e infraestructura se pueden incorporar subproductos agroindustriales.

Un error bastante común en la etapa de recría es dar un exceso de energía afectando la eficiencia de la producción de carne al deponer grasa en forma anticipada y en algunos casos no llegando al peso mínimo de faena. Este efecto de sobreengrasamiento es mayor en las hembras que en los machos. El aumento medio diario de peso vivo que debemos alcanzar debería rondar los 700 gramos por día.

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