4 de octubre de 2013 - 23:50

Inimicus ad portas

"Enemigo a las puertas", expresión ésta referida a la invasión de Italia por parte de Aníbal, el cartaginés, que se mantuvo a las puertas de Roma durante 10 años sin tomarla.

Hoy, nuestro país? muchos países? todo el mundo, tiene un enemigo a las puertas que, recubierto de una piel de cordero, está comiéndose nuestras gallinas, una a una. Veamos un ejemplo.

El país supuestamente más rico del mundo, Estados Unidos de América, tiene algunos problemitas: la recesión económica; el drama de los inmigrantes ilegales; el consumo incesante y creciente de drogas ilícitas; conflictos bélicos en Irak, Afganistán y -próximamente, en esta misma sala- Siria e Irán.

Sin embargo, el principal problema que enfrenta Don Obama, es el costo del mantenimiento de una salud garantizada para todos sus habitantes.

Y analicemos otro ejemplo: hace años se trataba a la artritis con sales de oro, pronto abandonadas por su toxicidad.

Luego fueron aspirinas. Resultado aceptable y costo muy bajo (monedas diarias). Se debían acompañar de medidas higiénico-dietéticas y rehabilitación para evitar las crisis.

Después fueron los corticoides. Resultado aceptable, costo más elevado (varios pesos diarios). Algunas contraindicaciones que limitaban su uso. Iguales medidas preventivas, para evitar crisis.

Hoy, disponemos de los "monoclonales" que nos brindan el mismo resultado aceptable a un costo altísimo ($ 600 diarios, $ 220.000 al año).

Nadie, mucho menos en mi caso, como defensor del paciente, puede estar en contra de los avances científicos.

Pero la ciencia debe estar al servicio de la humanidad y no de aquellas corporaciones cuyo único objetivo es el crecimiento ilimitado de sus ganancias.

El British Medical Journal del 12/12/2012, describe una maniobra económico-financiera para incrementar en 10 veces el valor de un monoclonal para un tratamiento secundario.

Los MAC (medicamentos de alto costo) han incrementado 68 veces el presupuesto de la seguridad social, en Argentina, entre 1999 y 2008. Insumen el 35% de los recursos y atienden las necesidades del 6% de la población.

Un estudio de la Asociación de Agentes de Propaganda Médica demuestra que los MAC se comercializan en Argentina a un precio mayor que en Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, España e Inglaterra.

En ese mismo estudio se informa que el Bevacizumab, de un conocido laboratorio, se comercializaba en Argentina a U$S 4.531, mientras que en Chile vale U$S 625.

En EEUU las compañías de seguros se han negado a pagar total o parcialmente esos costos.

En Inglaterra y Canadá, los sistemas de salud han limitado su uso debido a la baja proporción de beneficios en relación a los costos.

Esta droga podría aumentar la expectativa de vida de un cáncer colorrectal en 4,7 meses a un costo de 42.000 a 55.000 dólares.

Nadie propugna aquí que se limite el apoyo a quien lo necesite. Por el contrario, apoyo el cumplimiento estricto del art. 25 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948.

Lo que debe exigirse es una industria farmacológica (y no me refiero a las farmacias, sino a los poderosos elaboradores) más humana, aunque menos rentable.

Los márgenes, créanme, son inconmensurables.

Esta industria es tan poderosa que, en 1966, una medida "limitante" de su negocio le costó el cargo al ministro de Salud de la Nación, Dr. Oñativia, y, una semana después, al propio presidente Illia.

No es bueno plantear problemas, sino ofrecer soluciones.

Hay cuatro senderos para moderar este negocio leonino:

1) Concientizar a la población sobre la necesidad de instalar y discutir este tema entre todos los sectores interesados. Pocos saben que laboratorios Alexion, con su medicamento Soliris, vende el remedio más caro del mundo, a 409.500 dólares al año.

2) Profundizar los protocolos de aplicación y sus respectivos controles para asegurarse de que no hayan errores producidos por desconocimiento, negligencia o voluntariedad en la prescripción no responsable de estos productos.

3) Compra consolidada por parte de todas las partes interesadas (Estado, entidades privadas, obras sociales, pacientes independientes, etc.)

4) Propugnar a través de los legisladores nacionales una acción conjunta tendiente a lograr tasa cero para la importación de medicamentos y liberación de todo trámite, salvo los controles sanitarios adecuados, que permita su compra en los países limítrofes (solo con esta medida se ahorraría el 64% del gasto en MAC actual).

Por favor, pensemos en Obama y su problema, porque, a poco, será nuestro. Cuando Noé construyó el Arca no estaba lloviendo.

El enemigo está a las puertas.

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