En la mañana de ayer el fiscal Javier Giaroli imputó al único detenido por el momento en la causa por falsificación de licencias de conducir en San Rafael.
En la mañana de ayer el fiscal Javier Giaroli imputó al único detenido por el momento en la causa por falsificación de licencias de conducir en San Rafael.
El fiscal acusó formalmente a Hugo Varas (38) por participación necesaria en el delito de falsificación agravada en nueve casos.
La investigación, que comenzó en octubre del año pasado, surgió tras un control de rutina de la Policía. Ante el requerimiento de los efectivos, un conductor entregó la licencia de conducir con total normalidad pero, al verificarla en el sistema, los policías comprobaron que no existía.
Las licencias se vendían entre $1.800 y $2.500.
La detención de Varas se concretó el sábado pasado en el distrito sanrafaelino de Monte Comán.
Entre los elementos más importantes que incautó el personal de la Unidad Investigativa fue un carnet "trucho" que no había alcanzado a entregar y estaba oculto en un congelador, y también una placa de plástico blanca que se utiliza para la impresión de las licencias.
Fuentes allegadas a la causa confiaron que están casi seguros que esa placa "es original" pero su hallazgo no significa el fin de la investigación ya que el hombre no tenía máquina para hacer las impresiones.
Las sospechas llegan hasta el Gran Mendoza (Varas vivía en Monte Comán pero tiene domicilio real en Las Heras) y no dejan de lado el robo que hubo en abril en un centro emisor de licencias de conducir nacionales en el Este de donde se llevaron 50 placas de plástico para imprimir carnet. Además han puesto el ojo en el personal policial.
“¿Cómo puede ser que en Monte Comán y Goudge, poblaciones chicas, tanta gente ande con carnets truchos? Alguien hacía la vista gorda”, comentó una fuente vinculada a la causa.
Con la ampliación de la imputación y la lectura de los cargos por los que se lo acusa a Varas, se abrió un impase de 10 días hasta llegar a la audiencia de prisión preventiva.
El imputado es considerado la cara visible de una asociación ilícita y enfrenta penas que van desde los 3 años de prisión por todos los casos en lo que se lo acusa.