21 de enero de 2015 - 00:00

Impuestos a los ricos y Cuba, temas preferentes de Obama

En su Discurso del Estado de la Unión, el líder estadounidense destaca el crecimiento macroeconómico y solicita más consenso a la oposición.

El presidente estadounidense, Barack Obama, brindaba anoche, al cierre de esta edición, el tradicional discurso del Estado de la Unión, en el que se esperaba que pidiera, ante un Congreso de mayoría opositora, un aumento impositivo para los más ricos, que defendiera el uso de los decretos para impulsar cambios y solicitara un mayor consenso bipartidista.

Otro de los temas que concentraba la atención es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, decisión que Obama adoptó por decreto el 17 de diciembre pasado, tomando por sorpresa al mundo entero.

Desde la sede del Congreso y frente al primer Parlamento dominado completamente por la oposición de su mandato, Obama se preparaba para presentar su plan político para este año y destacar el crecimiento macroeconómico, la caída del desempleo y otras cifras que sostienen que la superpotencia comenzó a dejar atrás la devastadora crisis financiera de 2008.

A partir de este contexto, una de las principales iniciativas que propondrá será la recaudación de 320.000 millones de dólares en diez años a través de un aumento de impuestos a los más ricos y a las grandes empresas financieras. El objetivo será reducir en 175.000 millones los impuestos que recaen en las familias de ingresos medios, según explicaron fuentes de la Casa Blanca.

Sin embargo, es improbable que el Congreso, dominado completamente por la oposición republicana, apruebe un aumento impositivo. Uno de los principios filosóficos del Partido Republicano es que el Estado no debe someter a los ciudadanos a una fuerte carga impositiva. En cambio, propone una política de libre mercado y la menor interferencia posible en la vida de los individuos.

Hace cuatro años que los republicanos dominan la Cámara baja del Congreso y lograron bloquear todas las iniciativas políticas y económicas domésticas de Obama. Sin embargo, en las últimas elecciones, la oposición logró ganar también la mayoría en el Senado, por lo que es muy probable que la Casa Blanca no pueda hacer avanzar ningún proyecto de ley importante en los próximos dos años.

El plan de Obama, que en dos años termina su segundo y último mandato presidencial, propone, entre otras cosas, aumentar el impuesto a las plusvalías y dividendos del 23,8 al 28% para las parejas con ingresos superiores a 500.000 dólares al año. Entre los destinatarios de esa ayuda el Presidente destaca a los estudiantes, a los que se ofrecerían dos años de matrícula gratis en el colegio, lo que supondría un gasto de 60 millones de dólares en una década.

Desde el palco reservado a la primera dama, uno de los invitados del Poder Ejecutivo que escucharán las palabras de Obama será Alan Gross, el contratista estadounidense que fue liberado por Cuba después de 15 años en la cárcel en el marco del acuerdo diplomático con el gobierno de Raúl Castro.

Disidente rechaza restablecer relaciones

Un notorio disidente cubano residente en la isla rechazó ayer la normalización de relaciones diplomáticas que Obama persigue porque considera que fortalece al gobierno de Raúl Castro y debilita a la disidencia. Jorge Luis García Pérez, conocido como Antúnez, calificó como espurio el acercamiento entre ambos gobiernos porque no incluyó la opinión de disidentes.

El presidente de la Cámara baja, el republicano (por Ohio) John Boehner, invitó a Antúnez y a su esposa, a presenciar el discurso de anoche. Antúnez, quien pasó casi dos décadas preso en Cuba por su disidencia, ofreció una conferencia de prensa en el Congreso junto a los congresistas republicanos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo. Los tres coincidieron en calificar el primer acercamiento en medio siglo entre Washington y La Habana como una “traición al pueblo cubano”.

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